Veamos que nos depara el futuro

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito. (Rom 8, 28)

viaje futuroHabía una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:
-Padre, ¡que desgracia! Se nos ha ido el caballo.
-¿Por qué le llamas desgracia? -respondió el padre- veremos lo que nos depara el futuro…
A los pocos días el caballo regreso, acompañado de otro caballo.
-Padre, ¡que suerte! -exclamó esta vez el muchacho-, nuestro caballo ha traído otro caballo.
-¿Por qué le llamas suerte? -repuso el padre- Veamos que nos depara el tiempo…
En unos cuantos días mas, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y este, no acostumbrado al jinete, se encabrito y lo arrojo al suelo. El muchacho se quebró una pierna.
-Padre, ¡que desgracia! -exclamó ahora el muchacho-¡Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
-Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que nos depara la vida…
El muchacho no se convencía de la visión providencialista de su padre, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
El joven comprendió entonces que tanto su caída, como la pérdida del caballo y su vuelta a la granja con otro, no había sido algo casual sino que todo ello formaba parte de la voluntad de Dios para su familia. 
La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójica en su desarrollo, que lo que parece malo resulta bueno y lo que nos parece bueno puede resultar malo. Por eso lo adecuado es esperar siempre en la providencia de Dios que cuida de cada uno de sus hijos, porque todo sucede con un propósito bueno para nuestras vidas….

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4 comentarios en “Veamos que nos depara el futuro

  1. La tendencia de la filosofía moderna de exaltar la voluntad por encima de la razón ha influido en la reacción ante situaciones en las que la voluntad de Dios se enfrenta con nuestros deseos. En vez de ver el seguimiento de la voluntad de Dios como un modelo de santidad y alegría, dicha sumisión a Dios se considera como una servidumbre a un poder arbitrario.
    ¿Cómo es posible considerar que la actuación de Dios fortalece la libertad humana en vez de ser una amenaza para ella.

    A partir de Tomás de Aquino, el cardenal George explicaba que Dios no sólo crea sino que también sostiene lo que ha creado. Además, las criaturas actúan de una manera determinada porque Dios les ha dado esa determinada naturaleza.

    Un acto libre cuyo fin está en consonancia con la naturaleza humana se realiza bajo la providencia de Dios, no importa lo trivial o profundo que sea dicho acto. Vista bajo esta luz, la influencia de Dios no está fuera de la estructura de nuestro actuar ni es una imposición sobre nuestra libertad.

    Actuar, en cambio, con un fin contrario al bien de nuestra naturaleza humana no es libertad verdadera, ya que, según Tomás de Aquino, la libertad se ordena hacia el bien.

    Dios no dicta nuestras decisiones en el orden social, económico y político, pero a medida que avanzamos en nuestras vidas la actividad humana más importante es la búsqueda de Dios. Una llamada de atención oportuna en una época en la que la gente se pone con demasiada frecuencia como centro de atención.

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