La sonrisa luminosa de un Niño

original.jpgEl grupo frente a la puerta del hospital se fue agrandando, hasta llegar a unos 40 o 50 universitarios y universitarias. Cuando ya estaban todos, entraron discretamente al hospital, sonriendo y hablando entre ellos. Llevaban unas partituras en las manos. Era la tarde la Navidad. 

En el vestíbulo, al fondo, en una esquina había un portal de Belén ante el que comenzaron a cantar. Ningún estruendo. Era un villancico suave, dulce, melódico, que más que llamar la atención del Niño Jesús pretendía arrullarlo en los brazos de su madre.

Terminado el villancico, uno de los capellanes del hospital, los guió hasta la zona de enfermos y allí fueron saludando y felicitando las Navidades a aquellos hombres y mujeres enfermos que yacían en las habitaciones solos, abandonados aparentemente de parientes, pues en realidad algunos ni los tenían.

Sonrisa del Niño Jesús; lágrimas agradecidas de los enfermos; y paz en los corazones de aquellos universitarios.

Empieza el año 2016, Año Santo de la misericordia. Y en medio de las sombras y angustias que nos rodean brilla una luz, poderosa, imperturbable, es la luz de la  sonrisa de un Niño que quiere inundar al mundo con su alegría y su paz. Hagámonos este año santo portadores de esta sonrisa iluminadora.

Fuente: Ernesto Juliá Díaz, ernesto.julia@gmailcom

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3 comentarios en “La sonrisa luminosa de un Niño

  1. Precioso su comentario, yo he querido referirme al niño interior que llevamos todos dentro.

    Para el bebé no existe otra cosa más que aquello que está haciendo o recibiendo en ese momento.
    Si es acariciado por su madre no existe más que esa mano cálida rozando su piel, si está siendo alimentado no existe otra cosa más que la gratitud de su cuerpo por recibir el necesario alimento. El bebé no está pensando en ninguna otra cosa, no está preocupado por el mañana, por el dinero o el trabajo, en realidad no piensa en nada y simplemente siente y cuando es agradable aquello que siente sonríe lleno de luz y de dicha mientras que si es desagradable protesta de una u otra manera en una expresión natural y espontánea. Está viviendo el presente, el ahora.

    El bebé es pues la personificación del instinto natural con que nacemos para buscar lo agradable y rechazar lo que no lo es. Simboliza la capacidad natural con que todos nacemos para gozar de la plenitud de la vida. Capacidad que puede ser distorsionada y traumatizada con la educación y la experiencia posterior.

    Con este don tan hermoso y sencillo todos hemos nacido, aunque cuando la mente comienza a llenarse de contenidos gracias a la educación y la experiencia, armas de doble filo, ESE NIÑO INTERIOR que llevamos todos queda oculto bajo una capa de ideas y remolinos mentales que no nos dejan ver su luz, que no nos dejan apreciar la hermosa sonrisa con que saluda a la Vida.

    RESCATAR ESE NIÑO INTERIOR QUE LLEVAMOS DENTRO, recuperar para nuestra vida de adultos su capacidad para el gozo, para el juego y para experimentar sensorialmente la vida es una de las metas de muchos procedimientos terapéuticos y algo totalmente necesario tanto para amarse uno mismo como para amar a los demás.

    En esa primera etapa de nuestra vida están los cimientos sobre los que se construye todo el edificio del amor en que trataremos de alojarnos durante el resto de la vida.

    Todos nacemos con ese don, con esa gracia, el bebé, nuestro Niño Interior simboliza la Luz Pura del Amor con que todos encarnamos en esta Tierra, una Luz que nos invita a fascinarnos con la hermosa belleza de la vida y a gozar de ella de una forma natural y agradecida.

    Nuestro primer amor fue nuestra madre y la forma en que fuimos tratados en nuestra primera infancia forjó nuestros primeros recuerdos emocionales. Nuestra primera referencia en lo que se refiere al amor y las relaciones de pareja fueron nuestros padres por un doble motivo: Por la forma en que nos trataron y también por la forma que tuvieron de relacionarse entre ellos. Influencias y moldes que de alguna manera influirán en nuestra forma de amarnos y también de amar.

    Nuestra primera impresión sobre lo acogedora o áspera que puede ser la vida se forjó en la satisfacción o insatisfacción de ese impulso natural de buscar lo agradable y satisfacer nuestras necesidades básicas con que nacemos todos.

    Si fue agradable tenderemos a sentir de una forma subconsciente que la vida puede ser un lugar para pasárselo bien, si fue más o menos dramática y hubo muchas carencias, podremos pensar de una forma subconsciente que la vida no es un lugar divertido y habremos desarrollado estrategias defensivas de rigidez, desconfianza o de rechazo.

    Además, sobre esas vivencias que permanecen subconscientes construimos el edificio de nuestro amor que luego habitaremos de adultos, pero más allá de lo negativa o positiva que haya podido ser la experiencia, el Niño Interior permanece dentro de nosotros esperando ser rescatado, esperando mostrarnos su luz y su sabiduría natural, su capacidad para la belleza y el gozo, esperando mostrarnos esa hermosa sonrisa que devuelve la luz de la vida como si fuese un espejo.

    Lo que sí es cierto es que al igual que la montaña se sostiene y asienta sobre la amplitud de su base o sus faldas, las demás clase de amor se asientan sobre nuestra capacidad de nutrirnos con lo bello y agradable de la vida, sobre esta clase de amor de la que estoy hablando. Esto es lo que nos dará fuerzas para seguir subiendo hacia lo más elevado.

    Lo que también es cierto es que en nuestra infancia somos nutridos por la madre, la familia en general y posteriormente por el colegio, la sociedad y los amigos, y cuando digo nutridos me refiero a llenados de contenidos mentales, de ideas, sentimientos, impresiones y sensaciones que como agua que va llenando el pozo de nuestra alma, va cubriendo poco a poco la luz naturalmente sabia del Niño Interior que llevamos dentro. Para algunos este agua acumulada será tan limpia que no ocultará la luz de su reflejo, para otros, llena de remolinos e impurezas, no lo dejará ver su luz. Para todos quiero dejar el mensaje de lo importante que es rescatar esa Sonrisa Interior.

    El Niño Interior vive en ti como un foco de luz dentro de un profundo pozo de aguas turbias y revueltas por los remolinos de la vida, si buscásemos la paz, si encontrásemos el bálsamo de la serenidad podríamos ver en el fondo su hermoso rostro y alegrarnos con la luz de su sonrisa. Ya sé que si todo hubiese sido hermoso y perfecto nunca hubiésemos perdido esa alegría pero yo, lo que he querido decir con todo esto es que nunca se ha perdido del todo sino que está ahí, dentro de nosotros esperando ser rescatado.

    Destaco:
    – CAPACIDAD DE AGRADECIMIENTO -la sonrisa- Saber agradecer las cosas buenas y también sencillas que te suceden cada día, desde el alimento que disfrutas hasta las buenas palabras y gestos que te dedican los demás.

    – CAPACIDAD DE ILUSIONARTE CON LA VIDA. Tu Niño Interior es siempre joven tengas la edad que tengas y su fuerza, la fuerza de su juventud está en afrontar la vida con ilusiones renovadas mientras que la decadencia y la muerte se manifiestan en no tener ilusiones, en estar harto y hastiado de todo. Encuentra ilusiones, metas, sueños y esperanzas por los que luchar y sentirás toda su fuerza y su plenitud dentro de ti.

    – CAPACIDAD PARA EXPRESAR NATURALMENTE TUS SENTIMIENTOS. Ríe con tu alegría y expresa serenamente tus temores, tus deseos, tus anhelos y aquello que te desagrada a tu pareja o las personas que conviven contigo. No te lo guardes, no te envenenes ni reprimas lo natural en ti. .

    – CAPACIDAD PARA JUGAR, PARA EL HUMOR Y LA GRACIA. Cierto es que la vida de adulto exige responsabilidades y tomarse las cosas realmente en serio. No prescindas de eso pero resérvate un tiempo, un día, unas horas para el juego, para no darle importancia a las cosas, para reirte y llenarte con la gracia de tu Niño Interior.

    Si mis palabras han tocado algo dentro de ti deja que surjan espontáneamente tus emociones y siente dentro de tu corazón ese Niño Interior que te está llamando. Si perseveras y le abres la puerta de tu vida acudirá, si encuentras resistencias dentro de ti ten paciencia porque lo conseguirás.

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