Publicidad positiva: “lo que el ojo no ve…”

Esta vez se trata de la compañía tailandesa Vizer, fabricante de cámaras de seguridad. Ha realizado este impresionante vídeo sobre nuestro comportamiento muchas veces injusto, al basarse en presupuestos equivocados. A mi me ha recordado lo que Jescucristo hizo por nosotros… y la respuesta de desamor que con nuestra forma de vida tantas veces le damos. También recuerda sus palabras: «No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados» (Lc 6, 36-38). 

2 comentarios en “Publicidad positiva: “lo que el ojo no ve…”

  1. No sé por qué pero viendo el video encontré semejanzas con esta historia. Después de pasar por varias pruebas uno se da cuenta: La historia de un anciano que se mantuvo en una granja en las montañas de Kentucky oriental con su joven nieto.
    Cada mañana, el Abuelo se sentaba temprano en la mesa de la cocina para leer su vieja y estropeada Biblia. Su nieto que quería ser tal como él, intentó imitarlo de cualquier manera.
    Un día el nieto preguntó, “Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta pero yo no la entiendo, y lo que logro entender se me olvida en cuanto cierro el libro.
    ¿Qué hay de bueno en leer la Biblia? Preguntó el Nieto
    El Abuelo calladamente dejó de echar carbón en la estufa y dijo:
    “Baja el canasto de carbón y ve al río y tráeme un canasto de agua.”
    El muchacho hizo tal y como su abuelo le dijo, aunque toda el agua se salió antes de que él pudiera volver a la casa.
    El abuelo se rió y dijo, “Tendrás que moverte un poco más rápido la próxima vez”.
    y lo envió nuevamente al río con el canasto para intentar de nuevo.
    Esta vez, el muchacho corrió más rápidamente, pero de nuevo el canasto estaba vacío antes de que llegara de vuelta a casa.
    Ya sin respiración, le dijo a su abuelo
    que era “imposible llevar agua en un canasto,” y fue a conseguir un balde a cambio.
    El anciano dijo: “yo no quiero un balde de agua”;
    Yo quiero un canasto de agua. Tu puedes hacer esto.
    “Tu simplemente no estás intentando lo suficiente,”
    y salió a la puerta para mirar la prueba del muchacho de nuevo.
    A estas alturas, el muchacho sabía que era imposible, pero quería mostrar a su abuelo que aún cuando corriese tan rápido como podía, el agua se saldría antes que llegase a la casa.
    El muchacho sacó el agua y corrió fuerte, pero cuando llegó donde su abuelo el canasto estaba de nuevo vacío.
    Ya sin poder respirar, dijo; “¡Mira Abuelo, es inútil!”
    “¿Por qué piensas que es inútil”? dijo el anciano,
    “Mira dentro del canasto”. El muchacho miró el canasto
    y por primera vez comprendió que el canasto parecía diferente. En lugar de un sucio canasto carbonero, estaba limpio.
    “Hijo –dijo el abuelo – esto es lo que pasa cuando tu lees la Biblia. Tal vez no puedes entender o recordar todo, pero cuando la lees, te cambiará el interior. Ésa es la obra de Dios en nuestras vidas.
    “Para cambiarnos desde adentro y lentamente transformarnos en la imagen de Su Hijo.”
    “En efecto, la palabra de DIOS es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo, y penetra hasta donde se dividen el Alma y el Espíritu, los huesos y los tuétanos, haciendo un discernimiento de los deseos y los pensamientos más íntimos”. Hebreos 4, 12.

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