La Misa: La reverencia ante el altar y su veneración con un beso

¿Qué tal si dedicamos algunas entradas a la santa Misa y al modo de participar en ella? Vamos a empezar con los primeros gestos que realiza el sacerdote y que pueden pasar inadvertidos a los asistentes. Se trata de la reverencia ante el altar y su veneración con un beso; ambos gestos tienen un sentido e intención muy definida.

beso papaEl altar sobre el que se celebra el sacrificio está presidido por el crucifijo, y éste es un elemento necesario del que no se debe –ni puede– prescindir, pues si lo que va a tener lugar allí en aquel momento es el sacrificio incruento de la Cruz, es lógico que lo presida este símbolo. La inclinación del sacerdote ante la Cruz al llegar al altar es como un inicial y primer acto de adoración, como una manifestación de la reverencia con que se debe iniciar la acción litúrgica más importante de la Iglesia.

El beso del sacerdote al altar tiene muy antiguas raíces. En los primeros siglos el Papa celebraba una Misa en Roma, y fuera de ella el obispo, rodeados por el clero y con la asistencia de los fieles. Sin embargo, desde el siglo V, y aun quizá en el IV, comenzaron a celebrarse algunas misas privadas, bien en alguna casa particular donde hubiera enfermos, bien en los cementerios, sobre las tumbas de algún difunto, y antes, sobre la de algún mártir. Nació así la costumbre de convertir la mesa del altar en sepulcro mediante la colocación en él de la reliquia de un mártir al consagrarlo. Antiguamente el sacerdote decía al besar el altar una oración que aludía a esta inmemorial costumbre: “Te rogamos, Señor, que por los méritos de los santos cuyas reliquias están aquí, y de todos los santos, te dignes perdonar todos mis pecados”. Iba precedida de otra que decía: Aparta, Señor, de nosotros nuestros pecados, para que merezcamos entrar en tu santuario con el alma limpia”.

Se besaba, en primer lugar, el altar porque era el sagrado sepulcro de un mártir. Ahora, por ejemplo, ya no es necesario que la mesa del altar tenga reliquia alguna; ya no se besa, pues, el sepulcro de un mártir. Ahora bien: en la primitiva Iglesia el altar se veneraba también como figura de Cristo (recuerda como los sacerdotes se postran ante el altar desnudo el Viernes Santo). Y es que lo más sagrado del templo es el altar (aparte el sagrario, claro), como atestiguó el mismo: «¡ciegos! ¿Qué es más: la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?» (Mt 23, 19); allí, sobre él, como sobre el Calvario, estarán el Cuerpo y la Sangre del Señor después de la consagración. Y como el sacerdote sube al altar como ungido por la Iglesia para ofrecer en su nombre el sacrificio por los pecados de los hombres, el beso al altar es el que da la Iglesia, Esposa de Cristo, a su Esposo y Señor.

Anuncios

2 comentarios en “La Misa: La reverencia ante el altar y su veneración con un beso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s