Ahora que comienza el curso…

olas del marBueno, ya estoy de regreso. De nuevo a la normalidad. Comienza un nuevo curso y para muchos la vuelta de las vacaciones supone un pequeño terremoto. Esta entrada está dedicada a quienes necesitamos ánimos para vencer en las escaramuzas de la lucha diaria.

El Reino de los Cielos padece violencia, y los esforzados lo conquistan (Mt 11, 12). Puede parecer el lema de un repostero; pero no, son palabras del Señor. Y no solo palabras, El mismo, que es nuestro Modelo y Camino, nos dio ejemplo de ello toda su vida: desde la cuna de Belén hasta su muerte en la Cruz, nos manifestó de mil maneras la necesidad que tenemos de fortaleza y reciedumbre si queremos cumplir la Voluntad de Dios. Cristo, que es nuestra paz, es también el Camino (Jn 14, 6). Sí queremos la paz, hemos de seguir sus pasos. La paz es consecuencia de la guerra, de la lucha, de esa lucha ascética, íntima, que cada cristiano debe sostener contra toda lo que, en su vida, no es de Dios: contra la soberbia, la sensualidad, el egoísmo, la superficialidad, la estrechez del corazón (Es Cristo que pasa, 73)… Y la pereza o flojera.

Todo lo puedo en Aquel que me conforta (Flp 4, 13). nuestra fortaleza es prestada; por eso, acudiremos a buscarla a los sacramentos y a la oración. Y después pondremos de nuestra parte la buena disposición: ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? -Podemos, le dijeron (Mt 20, 22). Pero ser fiel a Dios exige lucha: conocer los enemigos más importantes, como la soberbia y el descuido de las cosas pequeñas; pelear para que no se apague la vida sobrenatural; no volver la cara atrás; no chapotear con las tentaciones; luchar contra el aburguesamiento; fomentar un verdadero horror al pecado y esforzarse por evitar los pecados veniales deliberados; luchar con constancia.

Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. (Jn 15, 18). Ciertamente, no faltan incomprensiones y dificultades para quien intenta servir con fidelidad la causa del Evangelio. El Señor purifica y modela con la fuerza misteriosa de la Cruz a cuantos llama a seguirlo; pero en la Cruz -repetía el nuevo santo- encontramos luz, paz y gozo: Lux in Cruce, requies in Cruce, gaudium in Cruce! (Juan Pablo II, Homilía en la Misa de canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, 6-X-2002).

Por eso, vamos tu y yo a proponernos ahora que comienza el curso cultivar la virtud de la reciedumbre. Aprenderemos de La Virgen Dolorosa. Cuando la contemples, ve su Corazón: es una Madre con dos hijos, frente a frente: El… y tú.

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2 comentarios en “Ahora que comienza el curso…

  1. Hola y buen comienzo de semana.
    Buenos consejos. Quizá la “reciedumbre” es un buen lema para afrontar este curso. O mejor dicho, en vez de “afrontar”, “vivir” este curso.
    Un abrazo.
    Os dejo con este chiste malo:

    Jaimito le pregunta a la profesora:
    – Profe, ¿usted me castigaría por algo que yo no hice?
    – Claro que no, Jaimito. Eso nunca.
    – Ah!, pues que alegría, porque yo no hice mis deberes!

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