Pasar haciendo el bien

octava nueve– “En esto se concreta la verdadera devoción al Corazón de Jesús: en conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos, y en mirar a Jesús y acudir a Él, que nos anima, nos enseña, nos guía”… Y descubrir que “Viene a salvarnos, a perdonarnos, a disculparnos, a traernos la paz y la alegría.Si reconocemos esta maravillosa relación del Señor con sus hijos,se cambiarán necesariamente nuestros corazones, y nos haremos cargo de que ante nuestros ojos se abre un panorama absolutamente nuevo, lleno de relieve, de hondura y de luz

– Entonces “Como Cristo pasó haciendo el bien (Hch 10, 38) por todos los caminos de Palestina, vosotros en los caminos humanos de la familia, de la sociedad civil, de las relaciones del quehacer profesional ordinario, de la cultura y del descanso, tenéis que desarrollar también una gran siembra de paz”…  “En la fiesta de hoy hemos de pedir al Señor que nos conceda un corazón bueno, capaz de compadecerse de las penas de las criaturas, capaz de comprender que, para remediar los tormentos que acompañan y no pocas veces angustian las almas en este mundo, el verdadero bálsamo es el amor, la caridad

–  Nada podrá vencernos porque “Jesús, muriendo en la Cruz, ha vencido la muerte; Dios saca, de la muerte, vida. (…) En nombre de ese amor victorioso de Cristo, los cristianos debemos lanzarnos por todos los caminos de la tierra, para ser sembradores de paz y de alegría con nuestra palabra y con nuestras obras”… “Porque Jesucristo viene a nosotros, todo ha cambiado, y en nuestro ser se manifiestan fuerzas –la ayuda del Espíritu Santo– que llenan el alma, que informan nuestras acciones, nuestro modo de pensar y de sentir. El Corazón de Cristo es paz para el cristiano“… “Un cristiano que viva unido al Corazón de Jesús no puede tener otras metas: la paz en la sociedad, la paz en la Iglesia, la paz en la propia alma, la paz de Dios que se consumará cuando venga a nosotros su reino” (Es Cristo que pasa, nn. 164ss)

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2 comentarios en “Pasar haciendo el bien

  1. “Como en la primera Pentecostés, afirma Mons. Echevarría, la Santísima Virgen nos ha ayudado a prepararnos para recibir una nueva efusión del Paráclito. Ahora, al recomenzar el Tiempo ordinario, podemos tomar esta circunstancia como una invitación más a santificar la vida corriente – Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, de cada día, entretejida de horas de trabajo y de las múltiples relaciones que se originan en el trato familiar y social. Se repite lo que nos enseñaba nuestro Padre: no cambia lo externo del trabajo y, a la vez, diariamente, ¡cambia!, por el amor nuevo que pongamos al realizarlo”.

    Continúa, recordando unas palabras de San Josemaría en la homilía “Amar al mundo apasionadamente”: cuando un cristiano desempeña con amor lo más intrascendente de las acciones diarias, aquello rebosa de la trascendencia de Dios. Por eso os he repetido, con un repetido martilleo, que la vocación cristiana consiste en hacer endecasílabos de la prosa de cada día. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria…

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