¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!

30_de_mayoSanto Rosario. -Los gozos, los dolores y las glorias de la vida de la Virgen tejen una corona de alabanzas, que repiten ininterrumpidamente los Angeles y los Santos del Cielo…, y quienes aman a nuestra Madre aquí en la tierra.
-Practica a diario esta devoción santa, y difúndela. [Forja 621]

Permíteme un consejo, para que lo pongas en práctica a diario. Cuando el corazón te haga notar sus bajas tendencias, reza despacio a la Virgen Inmaculada: ¡mírame con compasión, no me dejes, Madre mía! –Y aconséjalo a otros. [Forja 849]

4 comentarios en “¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!

  1. Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas con los escollos de la tentación, mira a la estrella, llama a María.
    Si te agitan las olas de la soberbia, de la ambición o de la envidia, mira a la estrella, llama a María.
    Si la ira, la avaricia o la impureza impelen violentamente la nave de tu alma, mira a María.
    Si turbada con la memoria de tus pecados, confusa ante la fealdad de tu conciencia, temerosa ante la idea del juicio, comienzas a hundirte en la sima sin fondo de la tristeza o en el abismo de la desesperación, piensa en María.
    En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir su ayuda intercesora no te apartes tú de los ejemplos de su virtud. No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en ella piensas.
    Si ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás sí es tu guía; llegarás felizmente al puerto si Ella te ampara

    En todas nuestras penas, sean del alma, sean del cuerpo, después de Dios, hemos de concebir una gran confianza en la Virgen María.
    María es el tesoro de Dios y la tesorera de todas las misericordias que nos quiere dispensar
    Honra, reverencia y respeta con especial amor a la sagrada y gloriosa Virgen María, porque es Madre de nuestro Padre soberano y, por consiguiente, nuestra gran Madre. Recurramos, pues, a ella, y como hijos suyos echémonos en su regazo en todo tiempo y, con firmisima confianza; Invoquemos a esta dulce Madre, imploremos su amor maternal, procuremos imitar sus virtudes y tengamos un afecto verdaderamente filial con esta Señora.
    Aporto varias cosas que podíamos ofrecer a Santa María todos los días:

    1. Prontitud para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza.
    2. Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.
    3. Examinar mi consagración a Cristo y a su Corazón.
    4. Poner los medios para estar en gracia de Dios.
    5. Estudiar cómo debo guardar la pureza de pensamiento y obras.
    6. Procurar ser amable con los demás.
    7. Reflexionar si cumplo lo que Dios quiere de mi.
    8. Hablar de la Virgen.
    9. Recordar algo que me desagrade de otros, y disculparlos.
    10. Repetir mi ofrecimiento cristiano de lealtad a Cristo y al Papa.
    11. Estar un rato (oración) comparando mi vida con la de María.
    12. Desprenderme de algo en beneficio de otra persona.
    13. Hacer con especial cuidado el examen de la noche.
    14. Hacer con especial cuidado el ofrecimiento de obras.
    15. Comulgar pidiendo fortaleza en las tentaciones.
    16. Recitar con devoción el Ángelus.
    17. Visitar algún enfermo.
    18. Rezar todos los días las tres Avemarías al levantarme y acostarme.
    19. Dar un donativo para alguna necesidad.
    20. Encomendar a la Virgen mis dificultades y aceptar su decisión.
    21. Pedir al Ángel de la guarda remordimiento por mis pecados de omisión.
    22. Ofrecer algunas mortificaciones por el fruto de mi apostolado.
    23. Descubrir en qué tengo respeto humano, y vencerlo.
    24. Meditar un rato en el valor de la castidad.
    25. Revisar si en todas mis ocupaciones y diversiones imito a Cristo.
    26. Pensar con alegría en el cielo, y prepararme para la muerte, quizá repentina.
    27. Rezar el Rosario con devoción.
    28. Quitar de mi algo que moleste a los demás.

    ……………..
    En tus manos encomiendo mi trabajo cotidiano. Ayúdame a conseguir que sea digna hija tuya.

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