Libro de la semana: Bien, mejor, ¡excelente!

120273-borde-sombraTodos los padres se enfrentan al desafío de transmitir a sus hijos una actitud positiva hacia el trabajo, que arraigue en hábitos útiles para toda la vida. Que los hijos lo entiendan es importante, pero no es suficiente: han de esmerarse en hacer sus tareas bien, ordenar sus cosas, trabajar en equipo, vencer la mala gana.

La autora trata cinco virtudes relacionadas con el trabajo: orden, diligencia, responsabilidad, cooperación y alegría. Fruto de su vivencia personal y de su experiencia, ofrece un breve y práctico manual para padres, cuidadores y educadores.

Esther Joos Esteban es doctora en Filosofía y experta en Infancia, Familia y educación en valores. Profesora en la Escuela de Educación y Desarrollo Humano (University of Asia and the Pacific), ha publicado numerosos artículos sobre los abusos verbales, las conductas adolescentes y la protección de la infancia. Su vida transcurre entre Manila y Nueva York, donde ha impartido cientos de seminarios sobre paternidad y educación a lo largo de los últimos 25 años.

Fuente: www.forofamilia.org/

Por cierto, que os parece esta ecuación que propone Rosa en el comentario a la entrada, para la Contribución en la familia con cosas pequeñas: C = (TN+TA) x A
El nivel de contribución a nuestra vida profesional o familiar, es igual a la suma de nuestro talento natural y adquirido, multiplicado por nuestras actitudes. Con esta integral de pequeñas cosas, todos hacemos la vida más agradable a los demás.

2 comentarios en “Libro de la semana: Bien, mejor, ¡excelente!

  1. Qué deben hacer los padres para ser mejores educadores?
    Sugiero tres ideas. En primer lugar, si queremos que les sigan, tienen que ir por delante; segundo, si quieren ir por delante ¿tenemos que cambiar algo?; y por último, para cambiar algo hay que formarse.
    Mi madre decía que educar es lo más complicado…No es complicado, es complejo. ¡Bienvenidos al mundo de la complejidad y del caos! Pero es precisamente en este entorno cuando se dan las mejores circunstancias para innovar, renovar, reinventar, reparar, engrandecer, cambiar en definitiva, aquello que nos parece complicado. Hay que resolver la complicación de manera positiva.

    Es bueno distinguir entre problemas y crisis. Es decir, una crisis bien gestionada es una oportunidad de mejora, mientras que mal gestionada se puede convertir en un problema. Las crisis que aparecen a lo largo del día son pues una oportunidad que no debemos desperdiciar. Querer a alguien es cuidar los detalles pequeños, pensar en los demás más que en nosotros mismos. Con amor, las crisis se gestionan de forma más eficaz y los problemas, si acaban llegando, son más fáciles de abordar y de resolver.

    La realidad tecnológica no es buena o mala en sí misma. Depende, como tantas otras cuestiones, del uso que hagamos de ella. ¡Vivimos en una época apasionante! La clave para gestionar las nuevas tecnologías consiste en ofrecer criterio a nuestros hijos para que estos puedan navegar con elegancia por esos mares turbulentos y océanos profundos del ambiente y tomen sus decisiones con libertad, de forma consciente y consecuente.

    Efectivamente, casa, escuela y ambiente son las tres patas esenciales en la educación de nuestros hijos. Y gestionar la última cuestión es lo más complejo. La cuestión fundamental no es si estoy educando bien o mal, sino si se está educando conjuntamente con la pareja. Es decir, yo creo que es mejor equivocarse juntos que acertar por separado. Por otro lado, ofrecer únicamente recursos no es suficiente. Hay que enseñar a hacer lo correcto y a priorizar o posteriorizar. Así, aprenderán a renunciar a cosas buenas para aspirar a cosas mejores.

    Tengo la sensación de que los padres tienen que estar tomando decisiones continuamente…
    Las personas somos los únicos seres que cuando tomamos una decisión lo hacemos para mejorar o para empeorar como tales. Y hay que hacerlo con libertad, que no es lo mismo que el libertinaje, resultado de una gestión no adecuada de las ganas. Sucede cuando nuestras decisiones y los efectos de las mismas no nos satisfacen. Por eso, para que nuestros hijos sean capaces de regular sus propias decisiones es importante darles criterios. El derecho a la educación es fundamental. Sí, pero es bueno recordar que los hijos tienen derecho al amor de sus padres, por encima de todo. ¿Cómo debe ser un niño feliz? La felicidad no es un fin, sino un proceso. Entonces ¿Podemos medir su éxito? Pienso que las personas que han alcanzado el éxito coinciden en haber atendido y gestionado de forma complementaria y simultánea al menos cuatro aspectos: la coherencia con uno mismo, los logros profesionales, la familia y lo que hacemos por los demás. Solo así logramos ese equilibrio o felicidad que todos buscamos. Por tanto, una buena herramienta para dar a nuestros hijos consiste en enseñarles a organizar esos cuatro ámbitos de la vida de forma que no se produzcan desequilibrios entre ellos; a poner sus esfuerzos en buscar una vida buena más que en perseguir una buena vida.

    Y para acabar, ¿alguna ecuación?. Siempre me encantaron.
    C = (TN+TA) x A
    El nivel de contribución a nuestra vida profesional o familiar, es igual a la suma de nuestro talento natural y adquirido, multiplicado por nuestras actitudes. Con esta integral de pequeñas cosas, todos hacemos la vida más agradable a los demás.

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