Jesús “el Amigo”

hotel-stella-polare-giugno-a-rimini-offerta-famiglia-1440x600De todas las formas que reviste el amor humano, es la de la amistad la más noble. Porque, sin ella, los demás amores se quiebran. Si los esposos no son amigos, el matrimonio se vuelve soledad. Si los hermanos no son amigos, quedan en parientes. Si padres e hijos no son amigos, la obediencia es carga, y la autoridad tiranía.

La amistad es confidencia, más que confianza. Sabes que el amigo puede fallarte, porque es mortal. Pero, aún sabiendo eso, pones tus secretos en sus manos. Esos secretos no se entregan a cualquiera. Por eso, el número de amigos está contado. Amistad supone intimidad, y eso excluye el tumulto. Nadie se hace amigo del público de un estadio de fútbol.

A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. Quien reza «de lejos» ignora lo que es la intimidad con Jesús. Pero quien reza de cerca, quien no teme al «tú a Tú» con el Señor, se queda a solas con Él y, al igual que el discípulo amado, escucha los secretos del Corazón de Cristo. ¡Qué delicia!

Jesús te llama «amigo». Ojalá puedas tú llamarle «amigo» a Él.

Y es que, el Amor de Jesús no nos lo jugamos nunca. Hagamos lo que hagamos, Él nos amará siempre. Y no hay nada que podamos hacer que nos pueda apartar del Amor de Cristo. Pero  la amistad con Jesús, sin embargo, nos la jugamos muchas veces. Y es que no es lo mismo que su Amor. Para amarnos, Jesús no nos necesita. La amistad, sin embargo, es cosa de dos. Dos no son amigos si uno no quiere.

Por eso los amigos se muestran signos que sellan la amistad. Vosotros sois mis amigos –dice el Señor– porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No se refiere Jesús a las palabras que pronunció durante su vida pública. En ellas no nos dio a conocer todo. Se refiere a la Cruz, donde mostró todo el Amor con que el Padre nos ama. Ella es el gran signo de la amistad de Cristo con los hombres.

¿Qué signo le mostraremos nosotros? Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando. He ahí el signo de amistad que Cristo espera de ti: una vida vivida en obediencia por su Amor. Por cierto, ¿tienes ya un director espiritual? Ayuda.

Fuente: www.espiritualidaddigital.com

2 comentarios en “Jesús “el Amigo”

  1. Hace mucho tiempo yo creo que a Jesús le encantaba que fuera en moto. Sobre todo porque también es algo que a mí me gustaba y me divertía. ¡Supongo que a Él también le debía gustar, vaya!
    Yo a Jesús , me lo llevaba a todos sitios… Me ayudaba a tener una vida que fuera coherente, única, porque sé que siempre estaba con mi Amigo. Eso me ayudaba mucho a comportarme de la misma manera en todos los ambientes, con todos los amigos, a tratar igual de bien a todas las personas.

    Creo que es un ideal grande el entregarse a los demás, entregarse a Dios en la juventud. Es una causa que te supera ampliamente. Es algo atractivo, por eso me sentí llamada: lo vi como una gracia especial, y entonces ¡claro que dije que sí!

    ¿Y Dios realmente a qué me llama? O ¿para qué me quiere? ¿qué es lo que quiere de mí? Quiere que yo esté muy cerca de Él, sobre todo, para estar muy cerca de los demás, para llevarle a los demás, a todas las personas, a todo el mundo que pueda llegar para llevárselas también hacia Él.

    Me veo con esta función, podríamos decir, de estar muy cerca de Dios para también hacer más atractivo el mensaje de Dios, el mensaje de Jesús, a los demás, para hacer este puente de aproximación entre los demás y Dios.

    Yo me he enamorado de Dios, y así procuro enamorarme cada día un poco más. Me he sentido querida un poco más por Dios, y eso me llena.

    Cuando un amigo mío me dijo: “Bueno, pero tú estás entregada a Dios de momento ¿no? Ya luego…”. Yo le dije: “No, igual que ahora tú estás buscando una chica que te llene, con la que querrías estar toda tu vida, pues yo ya he encontrado a Dios, Dios me ha llamado, y eso me llena, y yo quisiera que esto fuera para toda la vida”.

    En mi decisión de entregarme a Dios, sentí un poco más la atracción inicial, el momento de “Oh, Dios mío, te sigo hasta donde quieras…”. Eso es el inicio, pero luego está la libertad.

    Yo quiero continuar este camino cada día, cada mañana, cada momento presente, y allí soy libre. Es decir, ahora soy libre y estoy entregada a Dios, y quiero seguir así».

    «La entrega es el primer paso de una carrera de sacrificio, de alegría, de amor, de unión con Dios. −Y así, toda la vida se llena de una bendita locura, que hace encontrar felicidad donde la lógica humana no ve más que negación, padecimiento, dolor». San Josemaría Escrivá, Surco n.2

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s