Sobre la amistad, el noviazgo y el matrimonio

Seguimos con esta serie de tres vídeos del P. Barron. Esta vez se trata de las relaciones humanas y en particular sobre la amistad, el noviazgo y el matrimonio. Interesante su interpretación del tercero trascendente de Aristóteles:

Un comentario en “Sobre la amistad, el noviazgo y el matrimonio

  1. El fundamento sólido para nuestra pirámide es el amor de Dios. Nosotros mismos no podemos amar a otras personas como debemos. Pero una de las cosas maravillosas que sucede cuando Jesucristo llega a ser nuestro Salvador es que Dios pone Su Espíritu en nosotras. A través del Espíritu Santo, el amor de Dios se derrama en nuestros corazones.
    La Biblia dice:
    “… Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”. Romanos 5:5
    El amor de Dios en nosotras hace que las cosas funcionen. Hace posible que amemos a otros como debemos. Nos capacita para amar a nuestras amistades como debemos. Nos permite amar a nuestro cónyuge como Dios desea que lo hagamos para que nuestros hogares puedan ser como un paraíso aquí en la tierra.
    Necesitamos ser amados. Cada persona necesita ser amada por alguien que le es importante. Como esta necesidad es tan grande en los jóvenes, muchas veces buscan el amor de maneras equivocadas. Guarda tu corazón.
    La Biblia dice: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón”. Esto significa que debes guardar tus afectos sobre todo lo demás. No tienes por qué estar “enamorada a ciegas”. No tienes por qué estar tan locamente encaprichada que hagas cosas tontas.
    El amor verdadero no es ciego—debes usar tu sentido común al decidir si quieres o no involucrarte con alguien. No es necesario “enamorarte” de alguien. Puedes decidir no amar a alguien que no sea ideal para ti.
    No tengas prisa. El tiempo es tu mejor amigo al decidir si hay amor verdadero entre tú y otra persona o simplemente es un capricho o una atracción física.
    Valórate a ti misma. No te vendas. Cualquiera que sea el precio, el amor que no está comprometido y dispuesto a esperar—no vale la pena.
    Esperar quizás te parezca difícil. Piensas eso porque sigues siendo joven y eres impaciente como una niña. Aprende a ser paciente; es el principio de la auto-disciplina, una lección que se tiene que aprender tarde o temprano. Entre más pronto aprendas, más gozo tendrás y menos sufrirás.
    Ahora hay un solo Hombre que me cuida. Ese Hombre es Jesucristo quien me ama así como estoy: cicatrizada, herida, quebrantada. Pero sólo a los ojos de El, sigo siendo una joven con ojos que aún brillan como las estrellas y una sonrisa que no muestra mi dolor.
    Su amor no se acaba. Me acompaña en la mañana y me ayuda a enfrentar un nuevo día.
    Valórate a ti misma, porque eres muy preciosa
    Creo que por fin he aprendido que no me puedo vender y salir ganando. Ahora hay sólo Uno al que le puedo dar mi todo sin que mi regalo se convierta en un sacrificio vano. Ahora hay sólo Uno que sabe quien soy. Sólo hay Uno que me considera hermosa, y soy de El.
    Aprende del amor de El. Aprende del amor verdadero del que ES amor. El te habló de Su amor hace mucho tiempo, y si puedes comprender esa verdad sencilla (la que les enseñamos a los niños) comprenderás que El es el fundamento de todo lo que has anhelado. Dios es amor: Cree esto y permite que esta verdad te lleve hasta la hermosura de ser verdaderamente una mujer.

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