Los padres y la educación del corazón

 

Un comentario en “Los padres y la educación del corazón

  1. Yo creo, me parece obvio que una norma tiene valor si se sostiene por sí misma, si es verdadera, si responde a una verdad. Si está de acuerdo, en definitiva, con la verdad del hombre, pues no satisface la obediencia a una norma sin saber el por qué cumplirla. Y –como decía Nietsche- quien tiene un “por qué” hacer las cosas encuentra el “cómo”, pues al entender el motivo de por qué hay que hacer algo, su verdad, es más fácil decidirse a hacerlo porque le da la gana, es decir porque quiere, porque ve que hay que hacerlo.

    El deseo de dar sentido a la vida se apoya sobre lo que llamamos valores humanos: sentido de racionalidad que domine sobre las pasiones, aprender a comportarse como personas libres y responsables, que sepan pedir sus derechos cuando también cumplen sus deberes, que sean creativos y no borregos en manos de los slogans por los que les manipula un sistema, que no sean individualistas sino solidarios… todo ello se va logrando con unos referentes que vivan esto que predican. Esto es lo que forma de verdad a los jóvenes, pues los jóvenes necesitan modelos creíbles. Primero hay que presentar ideales a la juventud, y luego ya viene –porque la voluntad es débil- la ayuda en la disciplina, una lucha decidida en conseguir esos ideales: es decir educación a través del esfuerzo

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