Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam! (¡Todos con Pedro a Jesús por María!)

perlesreutEl lugar natural donde se realiza la misión de Cristo y del Espíritu Santo es la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo. Por eso, Dios Padre ha puesto todas las cosas bajo los pies de Cristo y le ha constituido cabeza de toda la Iglesia, que es su cuerpo, la plenitud de quien llena todo en todas las cosas (Ef 1,22-23). 

Se equivocarían gravemente los que intentaran separar una Iglesia carismática ‑que sería la verdaderamente fundada por Cristo‑, de otra jurídica o institucional, que sería obra de los hombres y simple efecto de contingencias históricas. Sólo hay una Iglesia. Cristo fundó una sola Iglesia: visible e invisible, con un cuerpo jerárquico y organizado, con una estructura fundamental de derecho divino, y una íntima vida sobrenatural que la anima, sostiene y vivifica (san Josemaría, en Amar a la Iglesia).

Así que ya lo sabes es la Iglesia  el lugar de tu encuentro con Cristo y también el lugar seguro del desarrollo de tu vida cristiana: El que creyere y se bautizare, se salvará; pero el que no creyere, será condenado (Mc 16,16).

Decía san Josemaría: ¡Qué alegría, poder decir con todas las veras de mi alma: amo a mi Madre la Iglesia santa! (Camino, n. 518). Te animas a tomas conciencia de esta misión de servicio: servir a la Iglesia como Ella quiere ser servida)… Te animas a sufrir con Ella, hasta llegar a decir con los santos: me duele la Iglesia-… Te animas a defenderla, a no achacarle nunca los errores de sus hijos… a Amarla con todas las veras de tu alma… Sentir como propias las necesidades de la Iglesia (por ejemplo, el sufrimiento de los cristianos en otra partes del mundo, las cuestiones doctrinales que afectan a determinados aspectos de la vida cristiana, las vocaciones al sacerdocio).

Llevamos varias entradas del blog tratando de reavivar en nosotros esas ansias de extender la semilla del Evangelio por todo el mundo colaborando con el Papa y los obispos. Queremos ser hijos fieles del Papa: amarle, obedecerle, rezar por su persona e intenciones, difundir sus enseñanzas. Tener por lema personal: Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam! (Todos con Pedro a Jesús por María) (Forja, n. 647). 

He ahí a tu Madre. ¡María Inmaculada, mi Madre! Tres madres: María, la Iglesia y la que me dio el ser…Tres amores que son un amor purísimo… Sí, la Iglesia es Madre, y como decía san Agustín: «A vosotros, a quienes estoy hablando, que sois miembros de Cristo, ¿quién os ha dado a luz? Oigo la voz de vuestro corazón: la Madre Iglesia. Esta Madre santa, honorable, semejante a María, da a luz y es virgen». (Sermón 72 A, 8)

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2 comentarios en “Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam! (¡Todos con Pedro a Jesús por María!)

  1. Tenemos tantísima doctrina que no puedo por menos de referirme a ella con la intención de grabarla “fuertemente” en mi alma, para hacerla una realidad en mi vida y en la de los demás.

    La fidelidad al Romano Pontífice implica una obligación clara y determinada: la de conocer el pensamiento del Papa, manifestado en Encíclicas o en otros documentos, haciendo cuanto esté de nuestra parte para que todos los católicos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas enseñanzas su actuación en la vida.
    Forja, 633

    Al colaborar tú en esa expansión, por el orbe entero, lleva la periferia al Papa, para que la tierra toda sea un solo rebaño y un solo Pastor: ¡un solo apostolado!
    Nuestra Santa Madre la Iglesia, en magnífica extensión de amor, va esparciendo la semilla del Evangelio por todo el mundo. Desde Roma a la periferia. Al colaborar tú en esa expansión, por el orbe entero, lleva la periferia al Papa, para que la tierra toda sea un solo rebaño y un solo Pastor: ¡un solo apostolado!
    Forja, 638

    Ofrece la oración, la expiación y la acción por esta finalidad: «ut sint unum!» –para que todos los cristianos tengamos una misma voluntad, un mismo corazón, un mismo espíritu: para que «omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!» –que todos, bien unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María.
    Forja, 647

    María edifica continuamente la Iglesia, la aúna, la mantiene compacta. Es difícil tener una auténtica devoción a la Virgen, y no sentirse más vinculados a los demás miembros del Cuerpo Místico, más unidos también a su cabeza visible, el Papa. Por eso me gusta repetir: omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!, ¡todos, con Pedro, a Jesús por María! Y, al reconocernos parte de la Iglesia e invitados a sentirnos hermanos en la fe, descubrimos con mayor hondura la fraternidad que nos une a la humanidad entera: porque la Iglesia ha sido enviada por Cristo a todas las gentes y a todos los pueblos.
    Es Cristo que Pasa, 139

    Esta Iglesia Católica es romana. Yo saboreo esta palabra: ¡romana! Me siento romano, porque romano quiere decir universal, católico; porque me lleva a querer tiernamente al Papa, il dolce Cristo in terra como gustaba repetir Santa Catalina de Siena, a quien tengo por amiga amadísima.
    Contribuimos a hacer más evidente esa apostolicidad, a los ojos de todos, manifestando con exquisita fidelidad la unión con el Papa, que es unión con Pedro. El amor al Romano Pontífice ha de ser en nosotros un hermosa pasión, porque en él vemos a Cristo. Si tratamos al Señor en la oración, caminaremos con la mirada despejada que nos permita distinguir, también en los acontecimientos que a veces no entendemos o que nos producen llanto o dolor, la acción del Espíritu Santo.
    Amar a la Iglesia, 28
    (San Josemaría Escrivá)

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