El problema más acuciante para el futuro de Europa y del que menos se habla: la escasa natalidad

índiceSe trata del problema más amenazante para el futuro de la Unión Europea y del que menos se habla: la escasa natalidad. A no ser que los puestos vacíos sean ocupados por esos inmigrantes a los que hoy se intenta parar los pies.Aquí van algunos artículos de interés sobre este tema de actualidad.

Ademas entre los temas que tratara el próximo Sínodo sobre la Familia estará con toda probabilidad la natalidad. La fecundidad matrimonial es un elemento esencial de la vida matrimonial. De algún modo la natalidad tiene una incidencia directa sobre el numero de hijos en el matrimonio.

Los campos de esterilización en la India

RAFAEL SERRANO, 13.NOV.2014.La muerte de catorce mujeres a resultas de una campaña de esterilizaciones ha servido para recordar que en la India se sigue tratando de imponer el control de la natalidad a los pobres.

Portugal: la familia y los niños, primero

JOSEMARÍA CARABANTE. 25.JUL.2014.Una comisión oficial recomienda convertir el fomento de la natalidad en una prioridad política para revertir el descenso demográfico del país y asegurar su viabilidad económica.

Aspiraciones independentistas en Europa y natalidad

30.MAY.2014. Las regiones con aspiraciones independentistas en Europa necesitan de la población extranjera para asegurar su futuro.

Una población en declive

IGNACIO ARÉCHAGA. 27.MAY.2014. . El problema más amenazante para el futuro de la Unión Europea es del que menos se habla: la escasa natalidad. A no ser que los puestos vacíos sean ocupados por esos inmigrantes a los que hoy se intenta parar los pies.

La crisis de la píldora anticonceptiva en Francia

16.MAY.2014.El recurso a la contracepción oral disminuye tras la divulgación hace un año de los riesgos de accidentes vasculares.

Mortalidad materna: ¿cuestión sanitaria o ideológica?

17.MAR.2014, . La defensa de los “derechos reproductivos de la mujer” ha prestado poca atención a la obstetricia de emergencia.

Eliminar las barreras al deseo de tener hijos

FERNANDO RODRÍGUEZ-BORLADO, 5.MAR.2014. En Europa hay un déficit de natalidad. Pero en algunos países, como los nórdicos, la fecundidad es bastante más alta que en los mediterráneos.

El tercer hijo, perdido

MARTA OSES, 28.FEB.2014. Las familias con más de dos hijos son una “rara avis” en el panorama español actual: en diez años, su número se ha reducido en casi un tercio. ¿Por qué está desapareciendo el tercer hijo?

Un comentario en “El problema más acuciante para el futuro de Europa y del que menos se habla: la escasa natalidad

  1. En España, el índice sintético de fecundidad (ISF), o total fertility rate (TFR) en la Materminología anglosajona, se sitúa en la actualidad en torno a 1,2 hijos por mujer, uno de los promedios más bajos del mundo. Es sabido que desde hace unos años el comportamiento reproductivo de los españoles y españolas se encuentra sometido a un régimen de muy baja fecundidad, por debajo de los 1,3 hijos por mujer en edad fértil (Kohler, Billari y
    Ortega, 2001). A juicio de algunos expertos este régimen de muy baja fecundidad, en el que venimos coincidiendo con Italia y otros países de Europa oriental, es uno de los síntomas que autoriza a hablar de una segunda fase en la caída histórica de la fecundidad
    y, junto a otros procesos demográficos y familiares, de una segunda transición demográfica.
    Este estado de cosas, que en España dura ya varios años desde comienzos de la década de 1990, no se ha visto alterado por la titubeante y todavía incierta recuperación de los nacimientos que parece producirse desde 1998. Los últimos datos definitivos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística estiman un promedio de 1,25 hijos por mujer en 2001 y de 1,26 en 2002 (datos todavía provisionales). También es sabido que las mujeres
    españolas desearían tener más hijos de los que en realidad tienen: en 1995, año en el que España registró un índice sintético de fecundidad de 1,18 hijos por mujer, el número medio
    de hijos deseados por las mujeres de entre 18 y 49 años era de 2,2 (Delgado y Castro, 1998). Hay así una cierta porción de mujeres españolas que no pueden dar satisfacción a
    sus deseos y preferencias reproductivas. Existe, en suma, un déficit de natalidad —la diferencia entre el número de hijos que efectivamente están teniendo las españolas y el que desearían tener—, que en términos agregados, y medido a partir de los indicadores coyunturales, es de aproximadamente un hijo por mujer. Los datos disponibles ponen de manifiesto, además, que el déficit de natalidad —la discrepancia entre el número deseado
    y tenido de hijos— es más acusado en España que en otros países europeos.
    En estos últimos años el pronunciado declive de la fecundidad y las barreras que impiden alcanzar el «número deseado de hijos» han suscitado un intenso debate tanto en la opinión pública como entre los expertos y la clase política de los países que padecen
    este tipo de desequilibrio demográfico. Diversos artículos publicados en periódicos y revistas han venido a mostrar una honda preocupación pública por la caída de la natalidad
    en Europa (Stark y Kohler, 2001). En opinión de los expertos, la baja fecundidad coloca a los países europeos que la padecen en las peores condiciones para competir económicamente con otras sociedades demográficamente más equilibradas (Livi Bacci,
    2003). En lo que se refiere a España, el presente declive demográfico podría llegar a suponer una poderosa rémora para su futuro crecimiento económico, quebrando así una
    tendencia secular muy contrastada en la que el aumento de la población ha acompañado al desarrollo económico y la modernización social del país.
    En respuesta a las reacciones de los expertos y a la preocupación pública, también los partidos políticos han abordado el problema del déficit de natalidad. Los dos principales partidos políticos del país han venido así a coincidir en señalar la escasa
    fecundidad como uno de los problemas más acuciantes que requieren medidas públicas urgentes y en plantearse como objetivo reducir el déficit de natalidad. El Plan Integral
    de Apoyo a la Familia del PP, aprobado en 2001 por el Gobierno, realiza un análisis de la caída de la fecundidad en España e incluye medidas que pretenden garantizar la continuidad demográfica y permitir a las familias alcanzar el número deseado de hijos.

    En el debate académico se encuentran dos tipos de justificaciones de la intervención publica para reducir el déficit de natalidad 1. Una versión fuerte del argumento del déficit de natalidad defiende que los niños son «bienes esenciales» y que los individuos tienen
    «derecho a la reproducción». En este supuesto el Estado tendría que garantizar de alguna manera a los ciudadanos la posibilidad de alcanzar el número deseado de hijos.
    Muchos preferirían un coche mejor, una casa más grande, vacaciones más largas o menos horas de trabajo antes que tener hijos o aumentar su descendencia. ¿Por qué debería el Estado apoyar a los que optan por los niños y no a los demás? Este debate termina derivando hacia la cuestión no resuelta de
    si los niños son efectivamente «bienes esenciales», a los que todos los ciudadanos tienen derecho, o si se trata simplemente de «bienes de consumo» que dependen de las
    preferencias individuales, un supuesto que es muy habitual, por ejemplo, en la teoría económica dominante.
    (Documento archivado en mi ordenador)

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