Algunas claves para entender la crisis cultural actual

descargaYa vimos algunos focos de la crisis: el matrimonio y la familia bajo la presión cultural reinante. Ahora nos centraremos en algunas ideas de fondo, claves para entender las causas la crisis cultural actual, en cuanto que afecta al matrimonio y a la familia:

El rechazo del realismo.

En la base de la crisis actual hay un RECHAZO DEL REALISMO; del hecho de que las cosas SON COMO SON (OBJETIVAMENTE), independientemente de lo que el sujeto piense, sienta o decida (SUBJETIVAMENTE) sobre ellas. Lo seres tienen un MODO DE SER (una NATURALEZA común a todos los de su especie) del que procede un MODO DE OBRAR característico. Esa naturaleza es OBJETIVA (porque VIENE DADA, no es creada o inventada por el individuo); es INMUTABLE (porque no cambia: es lo que le hace ser lo que es aunque sobre vengan cambios). Es cierto que el hombre asume cambios culturales pero no hasta el punto de negar que es lo bueno o lo malo, lo humano o lo inhumano, lo digno o lo indigno, para el hombre en general. Otros niegan que se pueda conocer con certeza la verdad objetiva sobre el hombre, todo sería probabilidad u opinión, pero entonces como saber que algo es bueno o malo con certeza o verdadero o falso… Lo verdadero, lo objetivo (siempre está ahí) sería entonces lo subjetivo o la estadística.

El positivismo jurídico.

Las leyes para ser justas han de ser RACIONALES, conformes a la recta razón que busca promover el bien común -para todo hombre- en la sociedad. Pero si se niega la naturaleza (la verdad) al legislador solo le queda la voluntad, pues el RELATIVISMO no le permite más que el POSITIVISMO, porque así lo dice la ley. La JUSTICIA entonces se reduce a la LEGALIDAD. Por ejemplo, si el Estado ante una pareja del mismo sexo y otra pareja matrimonial, decide no reconocer la diferencia entre ambas parejas, alegando que otros no piensan así y que todo es relativo…, en el fondo está modificando el concepto de matrimonio e imponiendo esa modificación quiera o no en la sociedad y en la forma de pensar de los demás: nadie tiene derecho al matrimonio, para que todos tengan derecho a que el matrimonio sea lo que cada uno quiera.

El relativismo moral y el individuo como absoluto.

San Juan Pablo II advirtió que cuando se rechaza la verdad objetiva en el ámbito social, se facilita cada vez más la posibilidad del TOTALITARISMO (sin la verdad o inteligencia solo queda la voluntad o la fuerza). El INDIVIDUALISMO y su SUBJETIVISMO queda como CRITERIO ÚNICO Y ABSOLUTO. El relativismo no juega limpio: so capa de que nadie debe imponerse, y al proponer una opción NEUTRAL, opta de forma intencional (aunque no reconocida) a favor de la NEGACIÓN DE TODA VERDAD.

La libertad como pura opción.

El individualismo como absoluto lleva a percibir la libertad como el hecho de PODER DECIDIR, sin conexión al CONTENIDO de las decisiones. Si la esencia de la libertad es la mera opción, uno sería más libre si conserva más opciones, pero en realidad, si no decide, sino se compromete no es libre en verdad. Somos FINITOS y no podemos SER Y HACER todas las opciones (no somos dioses), hemos de ESCOGER NECESARIAMENTE PARA SER Y HACER. No es más libre el que elige no hacer ninguna elección: ¿para qué entonces la libertad?… La libertad nos construye a partir de las decisiones y elecciones que vamos haciendo… se trata de PASAR DEL BIEN POSIBLE AL BIEN REAL. Lo sabemos bien: no nos basta la POSIBILIDAD, SINO LA POSESIÓN DEL BIEN.

Fuente: Matrimonio y Familia, de Jorge Miras y Juan Ignacio Bañares

2 comentarios en “Algunas claves para entender la crisis cultural actual

  1. La crisis que afecta al matrimonio y a la familia, especialmente en el ambiente cultural de los países occidentales y de raíces cristianas, se caracteriza hoy por presentar una multitud de focos simultáneamente activos.

    Casi ninguna de las «piezas» que forman la verdad plena del matrimonio y la familia se encuentra libre de graves tergiversaciones, cuyo presupuesto común es el rechazo de la verdad objetiva de la naturaleza humana (qué es el hombre) como fundamento y guía de la actuación recta de la persona (qué debe hacer, qué es bueno o malo) :

    1º) Se difunde un concepto de libertad subjetivo e individualista, desligado de la verdad del ser humano. Esto, entre otras consecuencias, lleva a rechazar todo compromiso, como contrario a la libertad.

    2º) Se desvincula la sexualidad de cualquier exigencia propia de la dignidad de la persona: el sexo, así trivializado, sería un objeto disponible para su libre manipulación y uso.

    3º) Se sostiene que el matrimonio no es más que un formalismo convencional, una tradición social superada, que condiciona la libertad imponiendo derechos y deberes al amor y al sexo.

    4º) Las posibilidades técnicas de disociación entre matrimonio y descendencia contribuyen a desdibujar la naturaleza verdadera de la procreación y su vinculación con la unión conyugal como fundamento de la familia.

    5º) La familia misma se considera un modelo de convivencia impuesto por circunstancias culturales e históricas, sin fundamento permanente en la naturaleza humana. Por tanto, debe rechazarse todo modelo familiar rígido (especialmente la llamada, no sin intención, «familia tradicional»), para redefinir la familia de modo abierto: con múltiples modelos de familia, igualmente válidos, según el conjunto de relaciones elegidas por quienes conviven.

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