Enciende tu fe, se acerca la Navidad

san_josemar_eda_2Se acerca la Navidad, y hemos de mantener vivo el deseo de contemplarle en su Humanidad, de conocer cada detalle de su vida desde que nace hasta que muere. Nada en la tierra puede compararse con los tesoros de gracia y de vida, que se esconden en su Humanidad, donde habita la plenitud de la divinidad corporalmente (Col 2,9). Por eso repetía con con una fuerza maravillosa san Josemaría:

Considera lo más hermoso y grande de la tierra…, lo que place al entendimiento y a las otras potencias…, y lo que es recreo de la carne y de los sentidos…
Y el mundo, y los otros mundos, que brillan en la noche: el Universo entero. —Y eso, junto con todas las locuras del corazón satisfechas…, nada vale, es nada y menos que nada, al lado de ¡este Dios mío! —¡tuyo!— tesoro infinito, margarita preciosísima, humillado, hecho esclavo, anonadado con forma de siervo en el portal donde quiso nacer, en el taller de José, en la Pasión y en la muerte ignominiosa… y en la locura de Amor de la Sagrada Eucaristía. (Camino 432)

Sí, contemplemos al Señor en todo lo que de Él nos dice el Evangelio, y también en el Sagrario donde está realmente presente. Y se encenderá de cariño nuestro corazón porque Jesús siempre habla con amor, se compadece del dolor de la viuda de Naím, de la miseria de los leprosos; se apiada sobre todo del pecador. Jesús sabe de delicias, de decir la palabra que anima, de corresponder a la amistad con la amistad: ¡qué conversaciones las de la casa de Betania, con Lázaro, con Marta, con María! (san Josemaría). …

Venga, vamos tu y yo esta Navidad a encender nuestra  fe. —No es Cristo una figura que pasó. No es un recuerdo que se pierde en la historia.
     ¡Vive!: “Jesus Christus heri et hodie: ipse et in sæcula!” —dice San Pablo— ¡Jesucristo ayer y hoy y siempre! (Camino 584)

 

Un comentario en “Enciende tu fe, se acerca la Navidad

  1. !Venir¡
    Hagamos un árbol con lo mejor de todos,
    un árbol que perdure, pasada navidad,
    un árbol de fe de nuestras pleitesías,
    donde un niño nos nazca, para aprender a Amar.

    Como estas guirnaldas que rodean al árbol,
    sean nuestros abrazos, cálidos y sinceros,
    que así como ellas rozan suavemente las ramas,
    sean nuestras caricias para faltos de amor.
    Constantes cual guirnaldas que rodean la fronda,
    sean las frases de elogio y consuelo en nuestros labios.

    Como adornan estas bombas de colores al árbol,
    así adornen nuestro ser los frutos del Espíritu:
    Que el árbol de nuestra vida esté adornado de amor. de gozo de paz, de paciencia, de bondad, de confianza, de fe, de esperanza.
    de tolerancia, de ternura. de alegría, de altruismo. de justicia, de sinceridad, de sencillez, de fidelidad, de compasión, de humildad.
    de optimismo, de amistad, de dignidad, de equidad.

    Como esta cúpula impecable que desde la copa apunta al cielo,
    luzca nuestro rostro renaciendo cada día.

    Y como estas luces que iluminan el árbol,
    así alumbre nuestra luz, en medio de la vida.

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