El Sacerdote

perlesreutTerminamos con este tema de Cristo Sacerdote, estas reflexiones teológicas en torno al misterio de la Encarnación, que contemplamos durante este Adviento.

La función del mediador es una función sacerdotal, aunque no se agota en ella. Por ser mediador, Jesucristo es sacerdote, y su sacerdocio tiene su expresión máxima en el sacrificio. San Josemaría ha percibido existencialmente el significado del sacerdocio de Cristo; es decir, ha entendido a Cristo como sacerdote, acercándose a Él a partir de su propia condición sacerdotal, impulsado por el deseo de comprender mejor el modelo y el ejemplo en el que inspirar su vida de sacerdote.

San Josemaría se refiere a Cristo sacerdote utilizando tres referencias principales. La primera describe a Cristo como sacerdote eterno y al mismo tiempo como víctima:Sacerdote eterno, Jesucristo, que al mismo tiempo es la Víctima” (ECP, 85; cfr. AIG, 45-47). La eternidad del sacerdocio de Cristo la ha comentado san Josemaría en su predicación a partir de Hb 7, 3 y sobre todo del versículo 24 en adelante. El sacerdote eterno es al mismo tiempo la víctima perfecta y única (“¡la única Víctima es Él!”: F, 785). Esa víctima es Cristo Rey, y rey en la Cruz (cfr. ECP, 179), lo que nos introduce en el siguiente aspecto del sacerdocio de Cristo.

En segundo lugar, san Josemaría fija, en efecto, la mirada en el gesto del sacerdote eterno que extiende los brazos en la Cruz:Cristo, que subió a la Cruz con los brazos abiertos de par en par, con gesto de Sacerdote Eterno…” (F, 4). Entre Cristo sacerdote y la Cruz, la relación es inseparable: “El Señor, Sacerdote Eterno, bendice siempre con la Cruz” (S, 257). Pero la Cruz no es sólo el lugar del ofrecimiento de la víctima, sino también trono desde el que Cristo sacerdote reina. La idea estaba ya en Santo Rosario:Jesús Nazareno, Rey de los judíos, tiene dispuesto el trono triunfador. Tú y yo no lo vemos retorcerse, al ser enclavado: sufriendo cuanto se pueda sufrir, extiende sus brazos con gesto de Sacerdote Eterno” (SR, Quinto Misterio Doloroso).

La tercera referencia a Cristo sacerdote dimana de las anteriores: Cristo es sacerdote y víctima que se entrega y al mismo tiempo reina en la Cruz, y desde allí, con los brazos abiertos -este es el nuevo paso- atrae todo hacia él. “Jesús, con gesto de sacerdote eterno, atrae hacia sí todas as cosas, para colocarlas, divino afflante Spiritu, con el soplo del Espíritu Santo, en la presencia de Dios Padre” (ECP, 94). La atracción de Cristo desde la Cruz es un punto esencial de la comprensión de Cristo que tiene san Josemaría, especialmente a partir del suceso del 7 de agosto de 1931 (cfr. RODRÍGUEZ, 1991, pp. 331-352). El mismo san Josemaría lo exponía en Conversaciones, 59: “Desde hace muchísimos años, desde la misma fecha fundacional del Opus Dei, he meditado y he hecho meditar unas palabras de Cristo que nos relata San Juan: Et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum (Jn 12, 32). Cristo, muriendo en la Cruz, atrae a sí la Creación entera“. Y conviene subrayar que esa atracción es de Cristo-sacerdote que desde la Cruz “atrae a Sí todas las cosas” (VC, XI Estación), y las presenta unidas a la víctima, que es Él mismo, al Padre.

Una última anotación: de Cristo sacerdote brota el sacerdocio real de los cristianos, llamados a ser alter Christus, y el sacerdocio ministerial, que por el sacramento del orden configura a los sacerdotes con Cristo cabeza.

Fuente: Diccionario de san Josemaría

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Un comentario en “El Sacerdote

  1. Sumo Sacerdote es solo uno de los muchos títulos aplicados a Jesús, tales como; Mesías, Salvador, Hijo de Dios, Hijo del Hombre, Amigo de pecadores, etc. Cada uno se enfoca en un aspecto particular de lo que Él es y lo que eso significa para nosotros. En el libro de Hebreos, Jesús es llamado un Sumo Sacerdote (Hebreos 2:17; 4:14). La palabra “sacerdote” conlleva un par de significados primarios. Primero, significa uno que es mediador en los servicios religiosos. Segundo, significa uno que es santo o apartado para llevar a cabo esos servicios.

    El primer lugar donde encontramos la palabra usada en la Biblia es en Génesis 14. Abraham, el amigo de Dios, entró en batalla para rescatar a su sobrino Lot, quien había sido capturado por el ejército de Elam. A su regreso, Abraham fue recibido por Melquisedec rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Este hombre, cuyo nombre significa “rey de justicia,” bendijo a Abraham y al Dios Altísimo quien le dio la victoria a Abraham. En respuesta a esta bendición, Abraham le dio el diezmo (10 por ciento) de todos el botín de guerra a Melquisedec. Por este acto, Abraham reconoció la alta posición de Melquisedec como el sacerdote de Dios.

    Años más tarde, Levi, el nieto de Abraham, fue elegido por Dios para ser el padre de la tribu sacerdotal. Cuando la Ley fue dada en el Monte Sinaí, los levitas fueron identificados como los sirvientes del Tabernáculo, con la familia de Aarón como los sacerdotes. Los sacerdotes eran responsables por hacer intercesión ante Dios por el pueblo, mediante la ofrenda de los muchos sacrificios que requería la ley. Entre los sacerdotes, uno era elegido como el Sumo Sacerdote, quien entraba en el Lugar Santísimo una vez al año en el Día de la Expiación, para colocar la sangre del sacrificio sobre el Arca del Pacto (Hebreos 9:7). Por estos sacrificios diarios y anuales, los pecados del pueblo eran temporalmente cubiertos hasta que viniera el Mesías para quitar sus pecados.

    Cuando Jesús es llamado nuestro Sumo Sacerdote, es con referencia a estos dos sacerdocios previos. Como Melquisedec, Él es ordenado como un sacerdote aparte de la Ley dada en el Monte Sinaí (Hebreos 5:6). Como los sacerdotes levíticos, Jesús ofreció un sacrificio para satisfacer la Ley de Dios, cuando Él se ofreció a Sí mismo por nuestros pecados (Hebreos 7:26-27). A diferencia de los sacerdotes levíticos, quienes tenían que ofrecer continuos sacrificios, Jesús solo tuvo que ofrecer Su sacrificio una sola vez, ganando la redención eterna para todos los que vinieran a Dios a través de Él (Hebreos 9:12).

    Otro punto importante acerca del sacerdocio de Jesús: –cada sacerdote es designado de entre los hombres. Jesús, aunque es Dios desde la eternidad, se hizo hombre a fin de sufrir la muerte y servir como nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 2:9). Como hombre, Él estuvo sujeto a todas las debilidades y tentaciones que tenemos nosotros, para que pudiera identificarse personalmente con nosotros en nuestras luchas (Hebreos 4:15). Jesús es mas grande que cualquier otro sacerdote, por lo que es llamado nuestro “Gran Sumo Sacerdote” en Hebreos 4:14, y eso nos da la confianza para acercarnos “al trono de gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” (Hebreos 4:16).

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