El Redentor

Red Code - Ceahlău Massif, Romania by Lazar OvidiuSeguimos en este Adviento contemplando la Humanidad Santísima de Cristo:

No es posible separar en Cristo su ser de Dios-Hombre y su función de Redentor. El Verbo se hizo carne y vino a la tierra ut omnes homines salvi fiant(cfr. 1 Tm 2, 4), para salvar a todos los hombres” (san Josemaría ECP 106; cfr. ECP, 122). … Así entendido, no es posible pensar que Cristo es redentor precisamente en cuanto actúa como tal, dependiendo por tanto de su actividad. Cristo es redentor en sí mismo, porque es el Mediador, y en consecuencia su actuar es redentor; no es redentor porque redime, sino al revés, redime porque es redentor. En esa convicción de la identidad redentora de Cristo se engarza la profunda percepción teológico-espiritual de san Josemaría que se aprecia en expresiones como el “andar redentor de Jesucristo” (ECP, 162), o que en la vida oculta “estaba realizando la redención del género humano” (ECP, 14).

Por ser Cristo redentor, toda su vida tiene valor soteriológico. Ciertamente, será en la pasión y en la muerte libremente aceptada en las que -a la luz de la teología veterotestamentaria del sacrificio- culmina la redención. San Josemaría se refiere a la Cruz, que es “emblema del Redentor” (VC, II Estación), a la “sangre redentora” (AD, 302; ECP, 8), al redentor del universo, inmolado (cfr. ECP, 10), etc., en cuanto momentos en los que la redención realizada por Cristo se hace completamente explícita y acabada. Pero al mismo tiempo percibe que no se puede reducir la redención a sólo esos momentos.

Si la redención tuviera lugar sólo en el Calvario, el resto de la vida de Jesús y especialmente los treinta años de vida oculta serían irrelevantes y sólo servirían para subrayar la humildad de Jesús y no su acción salvífica. San Josemaría entiende que la unidad de la vida del Señor impide establecer en ella momentos entitativamente distintos. Jesús es el redentor y por esa razón toda su vida es redentora. Y hablar aquí de redención no sólo supone referimos a la eficacia (causa eficiente), sino también a la iluminación (causa ejemplar) que esa vida trae a los hombres. La vida de los hombres no está presidida, a partir de Cristo, por un interrogante sobre el sentido que tiene el vivir, ya que en Cristo -ejemplar y modelo- halla la respuesta: “Jesús, creciendo y viviendo como uno de nosotros, nos revela que la existencia humana, el quehacer corriente y ordinario, tiene un sentido divino” (ECP, 14). De este modo, se puede concluir aceptando sin ambages la distinción antigua entre sacramentum et exemplum como perfectamente adecuada a Cristo redentor.

Un comentario en “El Redentor

  1. Hoy he cogido el himno de laudes como comentario:

    HIMNO DE LAUDES:
    Oh Jesucristo, Redentor de todos,
    que, antes de que la luz resplandeciera,
    naciste de tu Padre soberano
    con la gloria semejante a la paterna.

    Tú que eres luz y resplandor del Padre
    y perpetua esperanza de los hombres,
    escucha las palabras que tus siervos
    elevan hasta ti de todo el orbe.

    La tierra, el mar, el cielo y cuanto existe
    bajo la muchedumbre de sus astros
    rinden tributo con un canto nuevo
    a quien la nueva salvación nos trajo.

    Y nosotros, los hombres, los que fuimos
    lavados con tu sangre sacratísima,
    celebramos también, con nuestros cantos
    y nuestras alabanzas, tu venida.

    Gloria sea al divino Jesucristo,
    que nació de tan puro y casto seno,
    y gloria igual al Padre y al Espíritu
    por infinitos e infinitos tiempos. Amén.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s