Adviento

advientoEn todas las iglesias del mundo resuena hoy un solo anuncio, un anuncio que llenará de esperanza las almas de millones de hombres y mujeres: ¡Viene el Señor!

Muchos no lo entienden: «¿Acaso no está el Señor ya aquí? ¿Por qué nos dicen que viene?». Porque hay muchos lugares en donde no está. En algunos, no lo hemos dejado entrar. En otros, no lo reconocimos cuando llegó, y pasó de largo. Mira tu soberbia, tus odios y rencores, ese sufrimiento que te quita la paz, esa enfermedad que no terminas de aceptar… Allí no está el Señor. Pues bien: sitúate ahí y vuelve a escuchar el anuncio: ¡Viene el Señor! ¿No te alegras?

Puedes pasar estas cuatro semanas como cualesquiera otras del año. Pero dejarás pasar la gracia que va a derramarse en la Iglesia. ¿De verdad estás como para desperdiciar gracias del Cielo?

Empieza un tiempo de gracia y de lucha lo desaprovecharás… O por qué no, puedes correr al encuentro de Jesús, salir de ti mismo y recibirlo. Te digo cómo: comulga a diario durante el Adviento, reserva quince minutos para la oración, sé sobrio… Y olvídate de ti. Verás cómo lo sientes cada vez más cerca.

Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Notas:

  • El hijo enfermo que reza para que se cure la garganta de su papá en Torreciudad
  • Adviento, “Llegada importante”, 1742, en un sentido amplio de Adviento “temporada antes de Navidad” (Inglés Antiguo), del latín adventus un “venir, acercamiento, llegada“; en la Iglesia Católica “la venida del Salvador“. Es el participio pasado  de la raíz advenirellegar, llegar a,” de ad- “a. hacia, cerca de” + venire “venir”. En Inglés, también se aplica a veces hasta Pentecostés.
  • Hace referencia a la venida de Dios en la Encarnación; a l avenida de Cristo al final de los tiempos; y como preparación para la venida de Jesús cada año en la Navidad.

2 comentarios en “Adviento

  1. ¿Qué significa para los católicos el tiempo de adviento? ¿Para qué existe? Es la época del ciclo litúrgico en que nos preparamos para la venida de Jesucristo. La venida de Cristo a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos, con un Adviento que duró cuatro mil años, henchido con el anhelo de todas las almas santas del Antiguo Testamento que no cesaban de pedir por la venida del Mesías el Salvador.
    Esta venida es triple; CRISTO VINO EN LA CARNE Y EN LA DEBILIDAD -VIENE EN EL ESPÍRITU Y EN EL AMOR- Y VENDRÁ EN LA GLORIA Y EN EL PODER.
    SU PRIMERA VENIDA SE REALIZÓ CUANDO EL VERBO DIVINO SE HIZO HOMBRE EN EL SENO PURÍSIMO DE MARÍA y nació -niño débil y pobre- en el pesebre de Belén, la noche de Navidad hace veinte siglos.
    LA SEGUNDA VENIDA ES CONSTANTE, hecho de perenne actualidad en la historia de la Iglesia y en la vida íntima de las almas. Por la acción misteriosa del Espíritu de Amor, Jesús está naciendo constantemente en las almas, su nacimiento místico es un hecho presente o mejor dicho es de ayer, y de hoy, y de todos los siglos.
    LA TERCERA VENIDA DE CRISTO -QUE SERÁ EN LA GLORIA, EL PODER Y EN EL TRIUNFO- es la que clausurará los tiempos e inaugurará la eternidad. Jesús vendrá, no a redimir, como en la primera venida, ni a santificar, como en la segunda; sino a juzgar, para hacer reinar la verdad y la justicia, para que prevalezca la santidad, para que se establezca la paz, para que reine el amor. Hablemos del tiempo de ADVIENTO en especial. La Iglesia nos alerta con cuatro semanas de anticipación para que nos preparemos a celebrar la Navidad, el nacimiento de Jesús y, a la vez, para que, con el recuerdo de la primera venida de Dios hecho hombre al mundo estemos muy atentos a estas otras venidas del Señor. El Adviento es tiempo de preparación y esperanza.
    “Ven Señor y no tardes”. Este es un tiempo para hacer con ESPECIAL FINURA EL EXAMEN DE NUESTRA CONCIENCIA Y DE MEJORAR NUESTRA PUREZA INTERIOR PARA RECIBIR A DIOS. Es el momento para ver cuales son las cosas que nos separan del Señor y quitarnos todo aquello que nos aleja de El. Es por eso importante ir a las raíces mismas de nuestros actos, a los motivos que inspiran nuestras acciones y después acercarnos al SACRAMENTO DE LA PENITENCIA O RECONCILIACIÓN, para que se nos perdonen nuestros pecados. Así cuando llegue el día de Navidad, nuestra alma estará dispuesta para recibir a Jesús. Es necesario mantenernos en estado de vigilia para luchar contra el enemigo que siempre estará acechándonos para alejarnos del bien. CUIDEMOS CON ESMERO NUESTRA ORACIÓN PERSONAL, evitemos la tibieza y mantengamos vivo el deseo de santidad. ESTEMOS VIGILANTES CON MORTIFICACIONES PEQUEÑAS, que nos mantengan despiertos para todo lo que es de Dios, y atentos a evitar todo lo que nos desvíe del camino hacia El. PIDAMOS PERDÓN AL SEÑOR SI LE OFENDEMOS Y PROFUNDICEMOS EN EL SENTIDO DEL ADVIENTO.
    Tengamos presente “QUIEN ES EL QUE VIENE, DE DONDE VIENE Y PORQUE VIENE”. Con el corazón limpio salgamos a recibir a Nuestro Rey, que está por venir. María será nuestra ayuda y nos enseñará el camino para llegar a Jesús.

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