El destino de la humanidad: Sobre el significado del matrimonio

Seguimos con la familia. El proyecto antiguo, orgánico e intemporal del hombre y la mujer ha sido venerado a través de todas las culturas, a lo largo de la historia humana. Hay una singular sabiduría y belleza de esta complementariedad que “se ajusta” al universo. La familia, fundada en el matrimonio, es nuestra primera escuela en lo que significa ser humano, cómo amar, buscar la comunión y ser un regalo para otra persona: el hombre para la mujer y la mujer para el hombre. Esta relación entre hombre y mujer — lo que incluye su unión sexual y sus frutos — es la auténtica “gramática” de la sociedad.

2 comentarios en “El destino de la humanidad: Sobre el significado del matrimonio

  1. Hoy me planteo el tema desde esta perspectiva.
    La mujer y el hombre son diferentes para bien de todos.
    ¿Te has preguntado porqué las relaciones entre hombre y mujer son tan complicadas? La razón es que hay ciertos problemas ocasionados por la falta de comprensión en las diferencias que existen entre ambos.

    Esto se debe a que desconocemos las diferencias entre el varón y la mujer. A fin de mejorar nuestras relaciones es de vital importancia que se conozcan y se consideren estas variaciones, que nos hacen especiales a todos.Los principales aspectos que demuestran las diferencias entre el hombre y la mujer son:“¡Es niño!”, indican los médicos cuando un varón nace. El aspecto físico es el más evidente de todos, basta mirar los órganos sexuales de un bebé para saber si es niño o niña. El sexo que tenemos nace antes de nosotros y es irreversible, ya que está determinado por los genes.

    Los hombres por lo general se quejan de que las mujeres hablan demasiado, y a las mujeres les enoja que los hombres a veces sean tan breves y cortantes. El asunto es que tenemos diferentes formas de mantener una conversación. Un hombre hace preguntas para obtener algún tipo de información, son directos, y cuando ya han dicho lo que querían no se distraen más. Las mujeres, en cambio, preguntan para seguir charlando con alguien y siempre tienen algo que decir. Los temas de conversación son diferentes. A las mujeres les agrada discutir problemas, compartir experiencias, secretos, sentimientos y dar seguridad; al hombre, por su parte, le gusta conversar en privado, prefieren temas menos personales e íntimos, como la política y los deportes.

    La sexualidad tiene su parte. Una mujer necesita ternura, cariño y escuchar palabras afectivas para poder llegar a tener algún deseo íntimo; mientras que en el hombre su deseo puede surgir principalmente a través de la vista. Si en el matrimonio ambos comprenden lo anterior podrán complacerse mutuamente.

    El estado de ánimo también es distinto. Las mujeres son como las olas, ya que a causa de las hormonas su autoestima sube y baja, puede reír y llorar con facilidad. Sin embargo, los hombres van y vuelven, se acercan y aman, pero en algunos momentos tienden a buscar cierta autonomía y se alejan un poco para estar solos

    La psicología de las mujeres es diferente a la del hombre. Ellas son mucho más sensibles, se dan cuenta de aspectos que para el hombre son insignificantes. La inteligencia de ellas es intuitiva, se guía por las razones del corazón, mientras que el hombre usa una inteligencia discursiva en la que requiere mucho análisis para resolver algo

    Los roles y funciones son distintos. La mujer desempeña un papel prácticamente insustituible, ya que ella se encarga, por la perfección de su rol, de la educación de las futuras generaciones, es su obligación el dar a conocer los valores y lograr formar familias que constituyan sociedades fuertes y que trasciendan. Mientras que el hombre es el encargado de dirigir y proteger a su familia, tratar a la mujer como a su mayor tesoro, cual vaso más frágil, ser proveedor y así construir un patrimonio familiar.

    Los hijos. Hoy es poco comprendida la estructura y el orden que desde el principio Dios estableció, pero es un hecho que en una familia los hijos necesitan de la racionalidad y el realismo del padre, así como del sentimentalismo y la afectividad de la madre. En definitiva el hecho de que como hombres y mujeres seamos diferentes provoca ciertos conflictos, pero hay una buena noticia, somos complementarios. Si logramos percibir en el opuesto lo que nosotros no tenemos, podremos lograr el perfeccionamiento y la complementación.

    Dios nos creó, Él sabe a la perfección cómo funcionamos. Ni el varón ni la mujer deben perder de vista sus diferencias y las funciones que desde un inicio Dios planeó para nosotros, puesto que, de lo contrario, la familia y, por consiguiente, la sociedad, no podrán funcionar de manera correcta.

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