La fe como confianza en Dios (credere Deo: creer por ser Dios)

unnamedOtro elemento integrante de la fe es creer lo que Dios revela porque Él lo revela («credere Deo»). Antes incluso que creer algo, la fe es creer a alguien: “creer a Dios que se ha revelado”, “fiarse de Él”, “confiar en Él”. Y puesto que Él ha revelado que es amor, creer a Dios es “creer a Dios que nos ama” y por tanto y ante todo “creer que Dios nos ama”, “confiar en su amor por nosotros”.

Este aspecto de la fe es presupuesto primordial del amor a Dios. Quien no creyera que Dios le ama, quien no confiara en su amor, no podría amarle. Se comprende que san Juan, después de escribir: «Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene» (1 Jn 4,16), añada: «nosotros amamos, porque Él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Un punto de Forja manifiesta vivamente esta relación entre creer a Dios que nos ama y amarle con todo el corazón:

Dios me ama… Y el Apóstol Juan escribe: “amemos, pues, a Dios, ya que Dios nos amó primero”. –Por si fuera poco, Jesús se dirige a cada uno de nosotros, a pesar de nuestras innegables miserias, para preguntarnos como a Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?”… –Es la hora de responder: “¡Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo!”, añadiendo con humildad: ¡ayúdame a amarte más, auméntame el amor!

Creer en el amor que Dios nos tiene es también presupuesto de la caridad con los demás y, sobre todo, de su manifestación más propia y adecuada: el apostolado. Sólo puede realizar su misión apostólica con los demás hombres quien cree que Dios los ama y que puede y debe ser instrumento para unirlos con Él.

Esta actitud es esencial. Recordemos la escena del Evangelio en la que los Apóstoles tratan de curar a un muchacho poseído de un espíritu maligno, sin lograrlo; interviene entonces Jesús, que expulsa al demonio. «Luego se le acercaron a solas los discípulos y le dijeron: ¿Por qué nosotros no hemos podido expulsarlo? Él les respondió: Por vuestra poca fe. Porque os digo que si tuvierais fe como un granito de mostaza, podríais decir a este monte: Trasládate de aquí allá, y se trasladaría, y nada os sería imposible» (Mt 17,19-20; cfr. Lc 17,5-6). Junto a otras enseñanzas de este pasaje evangélico hay una elocuente: se necesita fe para ser cauce de los prodigios de su Amor. Con otras palabras, se necesita fe en el Amor de Dios, para obrar como instrumentos suyos en la concesión de dones y gracias a sus hijos. San Josemaría toma ocasión del relato para elevar una petición:

“Omnia possibilia sunt credenti” –Todo es posible para el que cree. –Son palabras de Cristo. –¿Qué haces, que no le dices con los apóstoles: “adauge nobis fidem!” –¡auméntame la fe!?

(Dios nunca se equivoca, qué bueno es Dios: la anécdota del rey y el súbdito)

3 comentarios en “La fe como confianza en Dios (credere Deo: creer por ser Dios)

  1. Bendito el hombre que confía en el Señor,
    y pone su confianza en él.
    Será como un árbol plantado junto al agua,
    que extiende sus raíces hacia la corriente;
    no teme que llegue el calor,
    y sus hojas están siempre verdes.
    En época de sequía no se angustia,
    y nunca deja de dar fruto.»
    Jeremías 17:7-8 |

    Confía en el Señor de todo corazón,
    y no en tu propia inteligencia.
    Reconócelo en todos tus caminos,
    y él allanará tus sendas.
    Proverbios 3:5-6 |

    Pon en manos del Señor todas tus obras,
    y tus proyectos se cumplirán.
    Proverbios 16:3 |

    Cuando cruces las aguas,
    yo estaré contigo;
    cuando cruces los ríos,
    no te cubrirán sus aguas;
    cuando camines por el fuego,
    no te quemarás ni te abrasarán las llamas.
    Isaías IV

    Cuando siento miedo,
    pongo en ti mi confianza.
    Salmos 56:3 |

    Por la mañana hazme saber de tu gran amor,
    porque en ti he puesto mi confianza.
    Señálame el camino que debo seguir,
    porque a ti elevo mi alma.
    Salmos 143:8 |

    Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.
    1 Juan 5:14 |

    El que habita al abrigo del Altísimo
    se acoge a la sombra del Todopoderoso.
    Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio,
    mi fortaleza, el Dios en quien confío.»
    Salmos 91:1-2 |

    Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.
    Santiago 1:6

    ¿A quién tengo en el cielo sino a ti?
    Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.
    Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu,
    pero Dios fortalece mi corazón;
    él es mi herencia eterna.
    Salmos 73:25-26

    No permitirá que tu pie resbale;
    jamás duerme el que te cuida.
    Salmos 121

    El Señor está cerca de quienes lo invocan,
    de quienes lo invocan en verdad.
    Salmos 145:18

    Confío en Dios y alabo su palabra;
    confío en Dios y no siento miedo.
    ¿Qué puede hacerme un simple mortal?
    Salmos 56:4

    Dios es mi salvación y mi gloria;
    es la roca que me fortalece;
    ¡mi refugio está en Dios!
    Salmos 62:7

    Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?
    Mateo 6:26 |

    Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho:«Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.»
    Hebreos 13:5

  2. Paraguay es uno de los países con el sistema educativo más inaccesible que existe.
    Sin embargo, esto no pareció ser un obstáculo para Roberto Ríos, un joven de 20 años que hace ya casi un año fue protagonista de una fotografía tomada por su jefe que se viralizó en las redes sociales.
    En dicha imagen se puede ver a Roberto estudiando para un examen durante su descanso laboral como obrero de una construcción (trabajo sacrificado y mal pagado en Paraguay).

    La historia de Roberto es una historia inspiradora de lucha y auto superación. Un joven de escasos recursos que trabajaba todas las mañanas como albañil y estudiaba por las tardes con el fin de mantener a sus padres y culminar sus estudios secundarios, de los cuales habría perdido dos años.
    Pero su máxima aspiración después de todo esto era estudiar en la universidad y convertirse en un exitoso arquitecto. Su jefe, quien captó este particular momento lo describió orgulloso como un joven ejemplar en todos los medios:

    “El empezó como ayudante, juntando los escombros de la construcción y luego se convirtió en trabajador oficial en mi construcción, como trabajador es ejemplar. Él es muy diferente a los otros jóvenes: no toma, no fuma y siempre me dice que quiere completar sus estudios, es un joven luchador”

    Al momento de captar y publicar la fotografía, ésta circularía rápidamente en las redes sociales, despertando la admiración de todo un país y causando gran revuelo.
    Pero la historia no termina ahí: a inicios de este año un filántropo paraguayo residente en Estados Unidos se ofrecería a pagarle sus estudios con la única condición de no revelar su identidad, ayudándole así a cumplir su más ansiado sueño.

    Gracias a este desinteresado acto de bondad y al poder de las redes sociales, Roberto actualmente se encuentra cursando el primer año de la carrera de arquitectura. Esta donación que vale más que mil palabras, nos deja el claro mensaje de perseverancia de que a la hora de cumplir tus sueños no hay excusas pues todo tiene una recompensa.
    Y tú, ¿qué opinas?

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