Paul Piff: ¿el dinero te hace malvado?

Es increíble lo que puede revelar un juego amañado de Monopolio. En esta entretenida pero aleccionadora charla, el psicólogo social Paul Piff comparte su investigación sobre cómo se comporta la gente cuando se siente rica.  Afirma que: “A medida que aumentan los niveles de riqueza de una persona, sus sentimientos de compasión y empatía bajan, y sus sentimientos de derecho, del merecimiento, y su ideología de auto-interés aumenta”. Pero aunque el problema de la desigualdad es un reto complejo y difícil, también hay buenas noticias. (Filmado en TEDxMarin).

Un comentario sobre “Paul Piff: ¿el dinero te hace malvado?

  1. Las personas que poseen mayor riqueza pueden considerar que han hecho algo para estar en esa posición y, por tanto, se lo merecen. Corren el riesgo de dejar a un lado uno de los principios más relevantes de la psicología social: a veces nos suceden cosas que no dependen de nosotros mismos como una herencia, por ejemplo. Paul Piff vio en su investigación cómo las personas que se sienten más ricas, tienen la tendencia a considerar que disponen de un derecho ante dicha fortuna y lo manifiestan de manera convencida. De algún modo, la burbuja parece que no solo nos impide sentir, sino que tenemos tendencia a alimentarla con todas las afirmaciones posibles que lo justifiquen.

    Sería lógico pensar que la ética no debería estar relacionada con disponer o no de riqueza. Sin embargo, parece que existen determinados contextos que nos ayudan a ser más empáticos y menos egoístas con las personas que nos rodean. Si por suerte hemos nacido en una familia que dispone de recursos, deberíamos tener en cuenta que existe una gran parte de la realidad de la cual quizá no seamos tan conscientes. En la medida que nos abramos al mundo de verdad, escuchemos otras realidades y seamos más sensibles a los otros, podemos articular un sistema de valores éticos más sostenible en el tiempo. Está claro que es muy difícil resolver la desigualdad económica, pero sí que podemos comenzar a trabajar en valores y actitudes que ayuden a construir una sociedad más justa y con más posibilidades de ser feliz.

    Pongo algunas reflexiones para plantearse:

    1. No solo la gente que disfruta de una mejor posición económica cae en un comportamiento poco ético. Todos tenemos sentimientos que nos animan a ponernos por delante de los demás.

    2. Debemos estar dispuestos a mirar las situaciones de desigualdad y plantearnos ¿cómo me afectan personalmente?, ¿qué puedo hacer para contribuir al cambio?

    3. No son necesarias acciones extraordinarias, es suficiente con intervenir en los momentos cotidianos que me llevan a conectar con los sentimientos de otros.

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