¿Por qué yo?

por qué yo?Nunca le has preguntado al Señor: «¿por qué yo?» Seguro que sí. Yo, que soy sacerdote, se lo he preguntado muchas veces. Me siento a veces tan mimado, tan favorecido y agraciado por mi Dios, que no puedo por menos que extrañarme. Y, en esos momentos, nace desde lo más profundo la pregunta: « ¿Por qué yo? ¿Por qué no otro? ¿Por qué te fijaste en mí?».

Fue llamando a los que él quiso…

 La respuesta es fulminante: «Porque quiero. Porque soy Dios, y me ha dado la gana fijarme en ti. Si te amo de esta manera, no es porque seas tú mejor que los demás, sino, simplemente, porque Yo he querido».

Y lo realmente maravilloso es que cada uno de nosotros puede  y debe mantener este diálogo con el Señor. A ninguno de nosotros nos quiere Dios igual que a quien tenemos al lado. El amor que Dios te tiene es único, irrepetible, como tu mismo. Dios te amó a ti, y después rompió el molde. A nadie ha amado ni volverá a amar de la manera única en que te ama a ti. Y, si tú no descubres y gozas ese Amor, nadie más lo hará hasta el fin del mundo.

Pero, si lo descubres, enloquecerás de alegría. Descubrirás una de las realidades más hermosas que tenemos en esta vida. Y, entonces, una vez más, no podrás evitar preguntarle al Señor: « ¿Por qué yo?».

Un comentario sobre “¿Por qué yo?

  1. Estoy de acuerdo en que es Dios quien elige, lo que pasa es que existen tantas maneras de ser elegido… incluso sin ser consciente de ello. Si me remito a mi propia experiencia tengo que decir, que todo comenzó cuando hice la primera comunión. A partir de ese momento fue MI AMIGO DEL ALMA. En el Colegio hacíamos un cuarto de hora de oración, sin embargo a mi se me quedaba corto. Necesitaba tiempo para contarle todas mis cosas: mis luchas, mis alegrías, mis tristezas, mis torpezas. Yo quería estar siempre con Él. Igual reía que lloraba. Solo sé que necesitaba de ese trato con Dios. Hablar y escuchar. Para mi era vital. Necesitaba ese contacto permanente. Como la amistad de cualquier amiga o amigo, pero con la diferencia, de que era distinto. Era mi mejor AMIGO. Conocí a mucha gente corriente, pero también me encontré con LA VIRGEN, MI CUSTODIO y empecé a leer libros de Santos que me ayudaban a ofrecer cada día, toda mi jornada.
    Pero nunca me pregunté por qué me había elegido a mí. Lo consideraba algo “natural”. Creo que Dios nos elige a todos, solo hay que estar atento a esa llamada y dejarle entrar en nuestra vida.

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