Acerca del pasado día de la Hispanidad

El sábado,12 de octubre, fue el día de la Hispanidad. Encontré aquel día este relato precioso, pero preferí diferirlo un tiempo antes de ponerlo en el blog. Espero que os guste tanto como a mi. De algún modo me emocionó, quizás por estar en estas tierras venezolanas, intentando trasmitir lo mejor que puedo la maravillosa vivencia de la fe.

Anciana y cieguecita, llevaba semanas sin salir de su choza. El poblado era pequeño, a cuatro mil metros de altura, escondido en la parte peruana de la cordillera andina. Ella estaba muy cansada y decía que solo aguardaba morir. Recibía con afecto a sus nietos, que pasaban tardes enteras escuchando sus historias y empapándose de sus palabras. No le faltaban las visitas a la abuela María.

Dieguito, de seis años, entró ufano en la estancia de su abuela, para comunicarle que un sacerdote celebraría con ellos la fiesta de la Virgen del Pilar. Hacía más de seis meses que no recibían la llegada de un padrecito. El pueblo se preparó con dedicación, y María advirtió a sus familiares: «cuando llegue el padre, me acompañáis a la puerta para que pueda saludarlo».

«Fueron los mejores años de mi vida», comentaba don Juan muchos años después. Había vuelto a su pueblo, en el interior de Castilla, para estar con los suyos.

«Llegué a un pueblo, a cuatro mil metros de altura, y cuando aún no había entrado –era la Virgen del Pilar–una anciana muy mayor, ciega, salió a mi encuentro, guiada por sus nietos. Delante de mí se echó al suelo, me tomó de las manos y las cubrió de besos al tiempo que decía: “no son sus manos las que beso, sino las de Cristo mismo que trae el perdón de los pecados y el pan de la Eucaristía”».

Fuente: Fulgencio Espa, en octubre con Él 2013

La Virgen del Pilar es patrona de la hispanidad, porque bajo su amparo muchos entregaron su vida para que los pueblos de América tuvieran una fe tan fuerte como la abuela María. La indita, que nunca supo leer y estaba ciega, llevó a los suyos a lo más importante: a las manos de Cristo que entregan la sagrada Eucaristía y el perdón de los pecados.

Sincérate con Dios. Piensa cuántas veces has experimentado la alegría de un voluntariado, de ayudar a los demás, de hacer algo por el prójimo. Y reza ahora si acaso has tenido la oportunidad de disfrutar de la inmensa alegría de ver confesarse a un amigo o un conocido tuyo, y luego comulgar con él. Si no has experimentado todavía esa alegría… no has empezado aún a disfrutar de lo que verdaderamente vale la pena en esta vida. Porque ser apóstol es, por encima de todo, una llamada a ser muy de Dios y muy feliz.

2 comentarios sobre “Acerca del pasado día de la Hispanidad

  1. Si no caéis en la rutina y realizáis vuestro servicio con plena conciencia, entonces seréis verdaderamente sus apóstoles y daréis frutos de bondad y de servicio en todos los ámbitos de vuestra vida: en la familia, en la escuela, en el tiempo libre. El amor que recibís en la liturgia llevadlo a todas las personas, especialmente a aquellas a quienes os dais cuenta de que les falta el amor, que no reciben bondad, que sufren y están solas. Con la fuerza del Espíritu Santo, esforzaos por llevar a Jesús precisamente a las personas marginadas, a las que no son muy amadas, a las que tienen problemas. Precisamente a esas personas, con la fuerza del Espíritu Santo, debéis llevar a Jesús.
    (BENEDICTO XVI)

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