Mirar para Soñar – Bernardo Stamateas

Aquí va un vídeo más de Bernardo Stamateas. Esta vez trata de la toma de decisiones. De saber vivir la vida ordinaria, pero teniendo en mente grandes sueños, grandes ideales:

Este vídeo me recordó aquel relato de los tres canteros

El peregrino vio esparcidos por las laderas hombres que, sentados en el suelo, labraban bloques de roca para la construcción. Se acercó al más próximo. «¿Qué haces, buen hombre?», preguntó el peregrino. «¿No lo ves?», respondió el cantero sin ni siquiera alzar la vista: «¡Me estoy matando con este trabajo!» El peregrino no dijo nada; siguió adelante. Pronto se encontró con otro cantero. Estaba igual de cansado, malheri­do y cubierto de polvo: «¿Qué haces, buen hombre?», preguntó también el peregrino: «¿No lo ves? ¡Trabajo de sol a sol para mantener a mi mujer y a mis hi­jos!», respondió el cantero. En silencio, el peregrino siguió adelante. Ya casi en la cumbre de la colina había otro cantero. Como los anterio­res, estaba agotado de tanto trabajo, pero en sus ojos se adivinaba cierta complacencia: «¿Qué haces, buen hombre?», preguntó el peregrino. «¿No lo ves?», respondió el cantero, sonriendo con orgullo: «¡Construyo una catedral!». Y con su mano tendida indicó el valle donde se levantaba un templo grandioso, con pilares, arcos y atrevidos pináculos de piedra gris que apuntaban al cielo.

«Estoy construyendo una catedral». Es muy iluminador comprender por qué hacemos las cosas. La respuesta que demos a ese «por qué» influye poderosamente en la trascendencia de nuestros actos. Los tres canteros hacían el mismo trabajo, pero lo que les diferencia profundamente es el motivo de sus sudores. Hay un abismo entre «matarse en un trabajo» y «construir una catedral». La catedral que construimos es, ante todo, nuestra vida, y no será una gran construcción sin la presencia de Jesucristo.

2 comentarios sobre “Mirar para Soñar – Bernardo Stamateas

  1. Cosas que debemos tener en cuenta para alcanzar lo imposible por medio de la fe.

    1. Entender que la fe no es una doctrina, ni una actitud mental ni es el resultado del mucho conocimiento, Marcos 9: 14-18. Cuando Jesús descendió del monte, después de orar y de transfigurarse, llegó al lugar donde se encontraba el muchacho endemoniado, el padre y los discípulos y encontró a estos discutiendo con los escribas y fariseos. Al no poder echar el demonio fuera del muchacho, lo más probable, es que ellos comenzaron una discusión “doctrinal de fe” con los escribas acerca de la realidad del demonio o del por qué no habían podido echarlo fuera y al final tampoco la discusión había logrado un resultado concreto. Tenemos que entender que la fe no es doctrina, ni producto del conocimiento, ni del razonamiento; la fe es algo espiritual (2Corintios 4: 13), siendo un fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5: 22) y la cual viene por el oír, Romanos 10: 17.

    2. Salir de todo estado de conformismo con las situaciones que quieren tomar ventaja en nuestra vida, Marcos 9: 21-24. El muchacho endemoniado se encontraba en esta situación por muchos años, desde niño dice la palabra. Ahora en este caso por estar el muchacho en un estado que lo ponía fuera de sus cabales, se requería de la fe del padre. Lamentablemente este hombre había entrado en un estado de conformismo e incredulidad con la situación de su hijo que lo había llevado a un estado de pasividad para hacer algo por la sanidad de su hijo. Una de las cosas que no podemos permitir en nuestra vida es conformarnos y estar pasivos ante algunas situaciones que requieren nuestra determinación y una postura de fe. Santiago 2: 17-24.

    3. Hacer uso de la oración y el ayuno para quebrantar toda duda e incredulidad en nuestra vida, Mateo 17: 19-21. Después que el muchacho fue sanado, los discípulos le preguntaron a Jesús cual había sido la razón por la cual ellos no lo habían podido sanar a lo que Jesús respondió: “Por vuestra poca fe”; anteriormente El los había llamado “Generación Incrédula”. En otras palabras la razón era la duda e incredulidad que había en los discípulos y el resto de la gente que estaba en el lugar. Jesús finalmente les dijo: “Pero este género no sale sino con oración y ayuno”. El género al que Jesús se refería más que al demonio era al género de la falta de fe e incredulidad. La oración y el ayuno más que ayudar a traer más fe a tu vida lo que si logrará será romper con toda duda, temor e incredulidad del corazón (La fe no viene por orar o ayunar sino por oír). Esto se demuestra en que antes de presentarse los discípulos ante esta situación, ellos habían estado con Jesús en el monte de la transfiguración orando (Lucas 9: 28) y a pesar de esto habían descendido sin fe. Ante una situación de duda, incredulidad y falta, refuerza tu vida de ayuno y de oración. Judas 1: 20.

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