¿Son correctos mis sueños?

Como hemos quedado, aquí va otro de los vídeo motivacionales de Bernardo Stamateas. Ya vimos la importancia de tener sueños, pero ahora nos preguntamos ¿Qué tipo de sueños? ¿Son Correctos nuestros Sueños?. De forma breve (poco más de un minuto) nos invita a soñar a lo grande, a “animarse a grandes cosas“.

Tras ver el vídeo ,me vino a la memoria aquello que cuenta santa Teresa de Ávila en su Libro de la Vida, de “no apocar los deseos“:

Tener gran confianza, porque conviene mucho no apocar los deseos, sino creer de Dios que, si nos esforzamos, poco a poco, aunque no sea luego, podremos llegar a lo que muchos santos con su favor; que si ellos nunca se determinaran a desearlo y poco a poco a ponerlo por obra, no subieran a tan alto estado. Quiere Su Majestad y es amigo de ánimas animosas, como vayan con humildad y ninguna confianza de sí. Y no he visto a ninguna de éstas que quede baja en este camino; ni ninguna alma cobarde, con amparo de humildad, que en muchos años ande lo que estotros en muy pocos. Espántame lo mucho que hace en este camino animarse a grandes cosas; aunque luego no tenga fuerzas el alma, da un vuelo y llega a mucho, aunque -como avecita que tiene pelo malo- cansa y queda. (Libro de la Vida, cap. 13, 2-3).

5 comentarios sobre “¿Son correctos mis sueños?

  1. Todos tenemos en nuestro interior ese deseo de hacer algo grande, de alcanzar la excelencia y lograr resultados extraordinarios. Pero en la mayor parte de esos casos, esos sueños han ido quedando escondidos en algún lugar de nuestro interior debido a nuestros miedos. Se han ido “apagando” mientras nuestra vida “normal” continuaba.

    Uno de mis mayores empeños, es demostrarle a cualquier persona que posee la capacidad para convertir sus mayores sueños en realidad. Cada día me reto a ser capaz de motivar al mayor número de personas que me sea posible, a que comiencen a perseguir de manera apasionada sus sueños, y comiencen a experimentar la verdadera realización que solo otorga el estar persiguiendo algo verdaderamente valorado y deseado. Ante esto, siempre surgen los escépticos que inmediatamente lanzan su pregunta: “Pero, ¿Qué beneficios aporta el hecho de soñar en grande?” Mi respuesta inmediata es que los beneficios son incontables, pero citando algunos de los más importantes:

    1.-Una gran sensación de realización personal. Si tomas como ejemplo la vida de cualquier persona que no persiga un sueño, encontrarás siempre un denominador común: una sensación de vacío y falta de realización personal. Personalmente creo firmemente que los seres humanos hemos sido diseñados para perseguir grandes sueños y alcanzar nuestras visiones de excelencia. Asi que cuando no lo hacemos, nos falta un ingrediente fundamental en nuestras vidas. Pero de igual modo, cuando iniciamos un proyecto en la dirección de nuestros sueños, se produce una oleada instantánea de energía, pasión y entusiasmo en nuestras vidas.

    2.-Una sensación de renovada energía y pasión. ¿Te sientes habitualmente cansado? ¿Te cuesta levantarte por la mañana? Si tu respuesta es afirmativa, probablemente no estés soñando lo suficientemente grande. Comienza a soñar en grande y sentirás revitalizarse tu vida. Empieza ahora mismo. Desentierra esos sueños olvidados y devuélvelos a la vida. Dales la oportunidad de que se transformen en realidad. Márcatelos como objetivo, empieza a perseguirlos, y observa como tus niveles de energía se disparan. No existe mejor “combustible” para los seres humanos que un gran sueño que perseguir.

    3.-Tendrás un punto de enfoque claro y definido. Muchas personas no logran nada significativo en sus vidas porque no tienen un punto de enfoque claro que les marque la dirección y les guíe a lo largo del camino. Un sueño cumple esa función. Ayuda a poner orden en tu vida, y junto con un plan de acción efectivo, te permitirá mantener la autodisciplina necesaria cuando se persiguen grandes objetivos.

    4.-Crearás una vida digna de ser recordada. Llegará un día en el que todos miraremos hacia atrás en nuestras vidas, y nos encantará poder sentirnos orgullosos de lo que hemos logrado. Soñando en grande y persiguiendo con determinación esos sueños, nunca tendrás que lamentarte por lo que “pudo haber sido y no fue”. Te unirás al grupo de personas que pueden mirar hacia atrás en su vida con serenidad y alegría, porque disfrutaron el proceso de perseguir los objetivos que verdaderamente desearon. Tu vida es única y te pertenece: aprovéchala persiguiendo tus verdaderos anhelos y aspiraciones.

    5.-Impactarás positivamente en la vida de otras personas. Cuando una persona persigue con determinación sus sueños, esforzándose por dar lo mejor de si misma a lo largo de todo el proceso, es irremediable impactar de manera positiva en las personas que le rodean. Te conviertes sin quererlo en una fuerza de inspiración positiva. Otros verán a través de ti que existe la posibilidad de crear la vida de sus sueños si se lo proponen. Y este es de manera indirecta uno de los mayores beneficios de soñar en grande. Actuar como “catalizador” para que muchas otras personas empiecen a creer que para ellos también es posible.

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  2. Buen video, Padre Rafael.
    Genial los comentarios, Rosa.
    A mi me gustaría plantear también que perseguir los sueños constituye un aliciente, un fuerza oculta en nuestro espíritu que es capaz de las mayores proezas, de superar las mayores dificultades. Pero sólo el triunfo está reservado para unos pocos, para algunos elegidos. Sólo hay un Rafa Nadal, sólo hay una Marta Domínguez, un Marconi, un Edison, sólo Horner es el ganador de la Vuelta a España.
    Muchos lo intentan (intentamos) y la mayoría no alcanzaremos el triunfo glorioso y terrenal del campeón inigualable. Seremos vencidos por los rivales, por las circunstancias, por, quizá, algún accidente y es ahí, donde la mayoría debemos aceptar nuestro papel, nuestra “aparente” derrota; aceptar con humildad que aunque lo intentemos con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro empeño, tal vez o seguramente, “fracasemos”. Más eso no debe importarnos. No debe darnos miedo. Lo realmente importante es emprender la gran aventura de la vida, manejar nuestras circunstancias y nuestra voluntad para seguir creciendo. Llevar el timón de nuestra existencia. El verdadero reto es vencernos a nosotros mismos. Superar los miedos del día a día, para levantarnos con la esperanza y la ilusión de que, aun no alcanzando la meta, nos vamos a dejar la piel y el alma en ello.
    ¿Es que una flor en una montaña decide no florecer porque nadie la va a admirar? Ahí está la grandeza de Dios y de la Naturaleza: una flor que se abre, que se entrega con toda su energía para que sus estambres sean peinados por el viento, su aroma entregado al aire y sus colores al cielo. No importa nadie la observe, no importa nadie se entere, florece generosamente con la fe y la seguridad de que es un acto de valor, por sí solo, porque forma parte del plan de Dios en la Tierra. Ella no florece con languidez, con tristeza, sino extiende sus pétalos al máximo, sabiendo que el fruto vendrá por sí sólo, pero no sin antes florecer y marchitarse.
    Como ellas, nosotros debemos florecer, y marchitarnos; debemos florecer sin importar los testigos; debemos ser generosos como las orquídeas de las montañas. Entregarnos con pasión al sueño de la vida, al aire que nos rodea y nos alienta.
    ¿Sabía Ana Frank que su diario sería uno de los libros más leídos en todo el mundo?
    ¿Podía imaginar Miguel de Cervantes hasta dónde llegarían las aventuras del ingenioso hidalgo D. Quijote de La Mancha?
    ¿Puede acaso imaginar una concha marina que al morir formará una playa? ¿O una gota de lluvia que alberga un océano?
    ¿Sabían los profetas que Jesucristo tardaría tanto en llegar?…. ¿Fracasaron porque pasaron siglos desde que comenzaron a anunciar su venida?… ¿Es que eran unos locos? … ¿Unos fracasados, sólo porque Cristo se hizo carne varias generaciones después?…
    Nunca sabremos dónde ni cuándo llegará el triunfo, pero el triunfo está allí, en el horizonte, escondido detrás de un amanecer. Como decía un gran montañero: “Los grandes paisajes se descubren a golpe de calcetín”.
    Podemos languidecer y desaprovechar este chispazo vital que Dios nos regaló entre la inmensidad del Universo o decidir brillar como una modesta luciérnaga más en la noche, que jugando a ser una estrella, reta a la nocturnidad del desaliento y la desesperanza. No importa que no nos vean. No importa que lloremos. Brillemos con la ayuda de Dios. ¿Es que no nos parece poco disponer de la llama de la vida que Él nos regaló? El triunfo está por venir, aunque hoy no lo vislumbremos. Sólo Él lo conoce, mas no por eso, nos neguemos a Ello. Quizá nuestros pequeños y humildes actos no sean más que una pequeña parte de la Gran Playa “Un Mundo Mejor”.

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