El esquema de la Enc. Lumen fidei

3377_10_4641f84302154Como ya dijimos en el blog hace unos días, hoy se hace pública la primera Encíclica Lumen Fidei (la luz de la fe) del Papa Francisco. Seguro que será uno texto clave en este Año de la Fe y ya tan cercana la JMJ de Río. Se trata de un texto actual  en el que subraya la necesidad de recuperar la fe en una época como la actual “en la que el creer se opone al buscar y la fe es vista como una ilusión, un salto al vacío que impide la libertad del hombre”. Se trata de un texto que comenzó Benedicto XVI con motivo del Año de la Fe, y que no pudo terminar al renunciar a su Pontificado. El Papa Francisco la firmó el 29 de junio e introdujo algunas aportaciones. 

La encíclica tiene cuatro capítulos, una introducción y una conclusión. Todo se estructura en 60 puntos. 

  1. Presentación (nn. 1-7)
  2. El primer capítulo (nn. 8-22): HEMOS CREÍDO EN EL AMOR (cf. 1 Jn 4,16). Presenta la fe de Jesucristo, el verdadero “testigo fiable” que revela cómo es Dios y que nos ayuda a verlo del modo en que él mismo lo veía, como Padre. Pero la fe no es sólo conocimiento, “es un don gratuito de Dios que exige la humildad y el valor de fiarse y confiarse, para poder ver el camino luminoso del encuentro entre Dios y los hombres, la historia de la salvación”.
  3. El segundo capítulo (nn. 23-36): SI NO CREÉIS, NO COMPRENDERÉIS (cf. Is 7,9). Este capítulo, más práctico, aborda la relación entre “fe y verdad” (nn. 23-25), y también entre “fe y amor” (nn. 26-28). El Papa Francisco advierte quela fe, sin verdad, no salva. Se queda en una bella fábula, la proyección de nuestros deseos de felicidad”. Al mismo tiempo, la fe se traduce en amor a Dios y a los demás. Por eso, nada más ajeno a la fe que la intransigencia y la arrogancia, por el contrario la fe es fuente natural del diálogo.
  4. El capítulo tercero (nn. 37-49): TRANSMITO LO QUE HE RECIBIDO (cf. 1 Co 15,3). Este capítulo se centra, primero, en la evangelización, pues la fe es para difundirla, y en un segundo momento, en los sacramentos del bautismo y la eucaristía en cuanto que refuerzan y acrecientan la fe.
  5. Por último, el capítulo cuarto (nn. 50-60): DIOS PREPARA UNA CIUDAD PARA ELLOS (cf. Hb 11,16). Se refiere al bien común, es decir, al modo de organizar la sociedad según los criterios de la fe, con detalles sobre el modo de vivirla en la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, en las relaciones sociales, en el respeto a la naturaleza –que es manifestación de Dios- y en los momentos difíciles del sufrimiento y de la muerte.

Texto aquì: PDF: Encíclica Lumen Fidei.

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Un comentario en “El esquema de la Enc. Lumen fidei

  1. Las encíclicas son los documentos más importantes que escriben los Papas. Juan Pablo II publicó catorce y Benedicto XVI, tres.

    “La Luz de la Fe” completa el cuadro de las virtudes teologales que Benedicto XVI había iniciado con sus encíclicas sobre la esperanza y la caridad, pensando en dejar la fe para este momento: el cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II, celebrado con el Año de la Fe que se clausura el próximo 24 de noviembre.

    El primer capítulo presenta la fe de Jesucristo, el verdadero “testigo fiable” que revela cómo es Dios y que nos ayuda a verlo del modo en que él mismo lo veía, como Padre. Pero la fe no es sólo conocimiento, “es un don gratuito de Dios que exige la humildad y el valor de fiarse y confiarse, para poder ver el camino luminoso del encuentro entre Dios y los hombres, la historia de la salvación”.

    El segundo capítulo, más práctico, aborda la relación entre “fe y verdad”, y también entre “fe y amor”. El Papa Francisco advierte que “la fe, sin verdad, no salva. Se queda en una bella fábula, la proyección de nuestros deseos de felicidad”. Al mismo tiempo, se traduce en amor a Dios y a los demás. Por eso, la fe no es intransigente, y el creyente no es arrogante, sino que practica de modo natural el diálogo.

    El capítulo tercero se centra en la evangelización, pues la fe es para difundirla, y en el modo en que todo se refuerza gracias a los sacramentos del bautismo y la eucaristía.

    Por último, el capítulo cuarto se refiere al bien común, es decir, al modo de organizar la sociedad según los criterios de la fe, con detalles sobre el modo de vivirla en la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, en las relaciones sociales, en el respeto a la naturaleza –que es manifestación de Dios- y en los momentos difíciles del sufrimiento y de la muerte.

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