Hoy celebramos la Asunción de María o, como decía Benedicto XVI, festejamos que tenemos una madre en el ciclo:

«María fue elevada al cielo en cuerpo y alma: en Dios también hay lugar para el cuerpo. El cielo ya no es para nosotros una esfera muy lejana y desconocida. En el cielo tenemos una madre. Y la Madre de Dios, la Madre del Hijo de Dios, es nuestra madre. Él mismo lo dijo. La hizo madre nuestra cuando dijo al discípulo y a todos nosotros: He aquí a tu madre. En el cielo tenemos una madre. El cielo está abierto; el cielo tiene un corazón» (Solemnidad de la Asunción 2005)

Todos hemos experimentado esa especial capacidad que tiene las madres para conocer nuestro estado de ánimo y de salud. En cuanto has puesto un pie en casa, ella sabe cómo te encuentras. En esos aspectos es muy difícil evitar que se de cuenta. “¿Has llorado, hijo?”, te dirá en alguna ocasión en que lo has pasado mal. “Se te nota inquieto”, cuando te percibe nervioso porque vienen las notas o porque, por muchos esfuerzos que hagas por disimular, que te estás enamorando… Leer el resto de esta entrada »

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