Del quirófano a la Clausura: La Virgen se lo pidió. Así titula el Diario Vasco la noticia de que la cirujana Akiko Tamura (en la foto) ingresaba el pasado sábado, 11 de agosto, en las carmelitas de Zarautz. Tras cinco años dedicándose a la cirugía torácica en la Clinica Universitaria de Navarra, lo deja todo porque ha sentido «la llamada de Dios»

Si hace tres años alguien le hubiera dicho a a Akiko Tamura que iba a dejar su carrera de cirujana por convertirse en monja de clausura le hubiera contestado que si estaba «loco». Después de hacer prácticas en un laboratorio en la Universidad de Harvard , estudiar Medicina en la Universidad de Navarra y acumular éxitos en la Clínica Universitaria de Navarra como cirujana torácica, ha sentido «la llamada de Dios» e ingresa hoy en el monasterio de las hermanas carmelitas de Zarautz. Deja atrás a su familia, amigos, compañeros de trabajo y pacientes y cambia las intervenciones con cirugía robótica por los rezos en el convento de las Carmelitas Descalzas. Confiesa que a ella no se le hubiera ocurrido esto pero que «es el plan de Dios».

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