“Éste era el verdadero norte, y la brújula no apuntaba a la autoglorificación… ni siquiera a la ciencia médica, apuntaba… hacia la bondad que todos esperamos encontrar dentro de nosotros y de los demás”

Cuenta Francis S. Collins, en el capítulo 11 (Los verdaderos buscadores), de su libro ¿Cómo habla Dios? la evidencia científica de la fe, un episodio curioso que le ocurrió a su llegada a Eku, un pueblecito africano. Vale la pena leerl entero:

El empobrecido pueblo de Eku yace en el delta del río Níger, cerca de la curvatura que forma la costa occidental de África. Fue allí donde tuve una lección poderosa e inesperada.

Viajé a Nigeria en el verano de 1989 para trabajar como voluntario en un pequeño hospital de misioneros y dar oportunidad a que algunos médicos de la misión asistieran a su reunión anual y recargaran sus baterías físicas y espiri­tuales. Mi colega, mi hija y yo acordamos ir juntos en esta aventura, ya que siempre habíamos sentido curiosidad por África y atesorado el deseo de contribuir en algo al mundo en desarrollo. Yo era consciente de que mis habilidades médi­cas, dependientes como son de la alta tecnología del hospi­tal norteamericano, se podrían ver disminuidas ante los retos de las desconocidas enfermedades tropicales y el poco sopor­te tecnológico. No obstante, llegué a Nigeria con la expecta­tiva de que mi presencia causaría una diferencia importante en las vidas de los muchos que yo esperaba atender. (más…)