Una historia sobre la Virgen del Carmen

Lunes, 16 julio, 2012

Era el verano de 1845 cuando el barco inglés “Rey del Océano” se hallaba en medio de un feroz huracán. Las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón.

Entre la tripulación se encontraba el irlandés John JcAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario, que quedó depositado a los pies del muchacho.

Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora.

El mar, grande, temeroso, terrible. Sobrecoge pen­sar que los antiguos se lanzaran a la mar sin más apa­rejos y seguridades que aquellas antiguas cáscaras de nuez. Aquellos hombres recios y quizá poco religiosos encontraban en la Virgen del Carmen una protectora inigualable en las oscuras noches en ese inmenso de­sierto de agua y sal que es el océano.

Es momento de reconocernos humildes y, con co­razón de hijos, acudir a María. Siéntate aquí, a mi lado, madre amorosa, que hoy quiero más que nunca rezar contigo, sentir tu protección, experimentar tu ternura. El camino es largo, las tentaciones duras, mi pobreza grande: ven, madre del amor hermoso, enséñame a con­ducirme con pureza y generosidad.

***

El monte Carmelo es un lugar maravilloso al borde del Mediterráneo (en Tierra Santa) donde se ha dado culto a diversos dioses desde tiempo inmemorial.

Allí -nos cuenta la Escritura- se encontró Elías con los profetas de Baal, y disputaron por reconocer qué dios era el verdadero, demostrándose al final que Yahvé es el único Dios, vivo y verdadero.

En el siglo III y IV d.C. se dieron cita en la colina hombres austeros que llevados por su espíritu de ora­ción y penitencia se retiraron a este lugar. Fue en el siglo XII cuando un grupo de devotos procedentes de Occi­dente que habían visitado la tierra donde nació Jesús de­cidió tomar morada permanente en el Monte Carmelo. Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Nuestra Señora. Quisieron vivir en oración y pobreza, amando muy especialmente a la Virgen María. Ese primer grupo fue el origen de una orden hoy tan conocida como son los carmelitas.

Fuente: Fulgencio Espa, en Julio, con Él

About these ads

One Response to “Una historia sobre la Virgen del Carmen”

  1. joaquín Says:

    Hace tiempo en un programa nocturno de radio entrevistaban a un anciano marinero. El periodista le preguntó: “¿Cree Ud. en Dios?”
    El marino, con un acusado acento gallego, respondió: “Yo no creo en Dios; ¡pero en la mar rezo mucho!”
    Qué importantes somos en tiempos de bonanza y cuán minúsculos somos ante la Naturaleza creada por Dios.
    Mi madre, sabes que es de Santander, para los de Santander la Virgen del Carmen es muy, muy, especial.


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 522 seguidores

%d personas les gusta esto: