El registro fósil y el concepto de un árbol de vida de organismos relacionados

Martes, 15 mayo, 2012

Se que algunos se quedaron esperando ayer, como solemos hacer los lunes, la aportación sobre el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Seguimos con la PARTE II de libro, que está dedicada a las grandes preguntas de la existencia humana. Dejado atrás el capítulo dedicado a las cuestiones sobre el origen del universo, comienza ahora una serie de preguntas acerca de la vida en la tierra. Tras una introducción en la que plantea el “argumento del diseño” como algo no definitivo, empieza una serie de preguntas muy interesantes. Hoy lo dedicamos al registro fósil.

Aunque científicos tanto aficionados como profesionales han descubierto fósiles durante siglos, estos descubrimientos han llegado a una fase especialmente intensa en los últimos veinte años. Muchos de los huecos previos en el entendimiento de la historia de la vida en la Tierra ahora están siendo llenados con el descubrimiento de especies extintas. Más aún, su edad está siendo estimada con base en los mismos procesos de descomposición radiactiva que ayudaron a determinar la edad de la Tierra.

La gran mayoría de los organismos que alguna vez han vivido sobre la Tierra no han dejado ningún rastro de su existencia, ya que los fósiles surgen en condiciones altamente inusuales. (Por ejemplo, una criatura tiene que quedar atrapada en cierto tipo de lodo o piedra, sin que la devore un depredador; la mayoría de los huesos se pudren y se deshacen; la mayoría de las criaturas se descomponen.) Dada la realidad, es más bien sorprendente que tengamos tanta riqueza de información sobre los organismos que habitaron este planeta.

La línea de tiempo revelada por el registro fósil es lamentablemente incompleta, pero sigue siendo muy útil. Por ejemplo, solamente aparecen organismos unicelulares en sedimentos anteriores a “quinientos cincuenta millones de años”, si bien es posible que existieran organismos más complicados antes de esa fecha. De pronto, aproximadamente hace quinientos cincuenta millones de años, aparece un gran número de diversas huellas de cuerpos invertebrados en el registro fósil.

A esto con frecuencia se lo llama «la explosión cámbrica», y está relatada de manera muy amena por Stephen Jay Gould, el escritor más apasionado y lírico sobre evolución de su generación, en su libro Wonderful Life (Vida maravillosa). Gould mismo cuestionó cómo la evolución podría ser responsable de la notable diversidad de huellas de cuerpos que aparecieron en un periodo tan corto de tiempo. (Otros expertos se han visto mucho menos impresionados con la afirmación de que el periodo cámbrico representa una discontinuidad en la complejidad de la vida, pero sus obras han sido menos distribuidas entre el público en general.) La llamada explosión cámbrica podría reflejar, quizá, un cambio en las condiciones que permitieron la fosilización de un gran número de especies que en realidad llevarían millones de años existiendo.

Si bien ciertos teístas han intentado argumentar que la explosión cámbrica es evidencia de la intervención de alguna fuerza sobrenatural, un cuidadoso examen de los hechos no parece garantizar esto. Este es otro argumento tipo «Dios rellena los espacios en blanco», y nuevamente los creyentes no serían sabios si hicieran descansar su fe en tales hipótesis.

La evidencia actual sugiere que el planeta permaneció estéril hasta hace casi cuatrocientos millones de años, momento en el que las plantas aparecieron en tierra firme, derivadas de formas de vida acuáticas. Apenas treinta millones de años después, los animales también llegaron a tierra. En un momento, este paso apuntó hacia otro hueco que rellenar en nuestro conocimiento: parece que hubo muy pocas formas transicionales de vida entre criaturas marinas y tetrápodos habitantes de la tierra en el registro fósil. Sin embargo, descubrimientos recientes han documentado convincentes ejemplos de esta clase exacta de transición.

Empezando hace casi 230 millones de años, los dinosaurios dominaban la tierra. Ahora existe la aceptación general de que su reinado llegó a un fin repentino y catastrófico hace aproximadamente sesenta y cinco millones de años, en el momento del impacto de un gran asteroide con la Tierra que cayó en las proximidades de lo que hoy conocemos como la península de Yucatán. En todo el mundo se ha identificado una fina ceniza levantada por la horrenda colisión, y los catastróficos cambios climáticos que ocurrieron por esta inmensa cantidad de polvo en la atmósfera aparentemente fueron demasiados para la dominante especie de los dinosaurios, lo que llevó a su extinción y a la posterior aparición de los mamíferos.

La antigua colisión del asteroide es un suceso tentador. Pudiera haber sido la única forma posible de que los dinosaurios se extinguieran y de que los mamíferos lograran florecer. Probablemente nosotros no estaríamos aquí si el asteroide no hubiera caído en México. La mayoría de nosotros tenemos un particular interés en el registro fósil de los humanos, y aquí también los descubrimientos de las últimas décadas han sido profundamente reveladores. Se han descubierto los huesos de más de una docena de diferentes especies de homínidos en África, con capacidad craneal consistentemente creciente. El primer espécimen que reconocemos como Homo sapiens data de hace unos 195.000 años. Otras ramas de desarrollo homínido parecen haber terminado en callejones sin salida: los nean-dertales que existieron en Europa hasta hace treinta mil años, y los recién descubiertos «hobbits», pequeñas personas con pequeños cerebros que vivieron en la isla de Flores en Indonesia hasta que se extinguieron hace apenas trece mil años.

Resumiendo: Aunque existen muchas imperfecciones en el registro fósil, y quedan aún muchos misterios por resolver, casi todos los hallazgos son consistentes con el concepto de un árbol de vida de organismos relacionados. Exisren pruebas positivas de formas transicionales de reptiles a aves y de aves a mamíferos. Los argumentos de que este modelo no puede explicar ciertas especies, tales como las ballenas, generalmente perdieron validez cuando investigaciones posteriores revelaron la existencia de especies transicionales, a menudo en el lugar y momento predichos por la teoría evolutiva.

(seguiremos)

One Response to “El registro fósil y el concepto de un árbol de vida de organismos relacionados”


  1. [...] El registro fósil y el concepto de árbol de vida de organismos relacionados [...]


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