Te puse a ti a su lado

Un individuo, viendo sufrir a otro a quien la fortuna había vuelto la espalda, indignado, se encara con Dios diciendo:

• No hay derecho, no es justo que permitas que este pobre hombre sufra tanto. Deberías hacer algo por él.

• Ya hice algo por él ­-contestó Dios.

• ¿Si? ¿Y qué has hecho? ­-Replicó insolente.

• Te puse a ti a su lado.

***

La queja, el protestar es siempre fácil, pero estéril. Arrimar el hombro, ayudar a paliar el dolor de quienes tenemos al lado es caridad. Y la caridad nunca es estéril. Aunque, cierto, cuesta más que quejarse o protestar.

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