La túnica con mangas

Viernes, 9 marzo, 2012

José era el preferido de Israel (Jacob), porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas

Aquella túnica con mangas había sido tejida por el mismo Jacob. Cada hilo de aquel vestido había sido trenzado para José como expresión de su amor de predilección. Al ponerse cada mañana aquella túnica, José se vestía el cariño de su padre. Cuando yo era pequeño, mi madre me hizo un jersey de lana con cuello alto. Aquel jersey era para mí algo especial. Era el mejor, el que más abrigaba; recuerdo que lo mantuve activo hasta que se me quedó demasiado pequeño. Era el jersey que me había hecho mi madre, me entiendes ¿verdad?

Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo

Los hermanos celosos de la predilección de su anciano padre Jacob por su hijo pequeño, odiaban especialmente aquella túnica con mangas, y por eso lo primero que hicieron fue arrancársela cruelmente y desgarrarla con violencia, hasta hacerla trizas de modo que fuese presentada a su padre como la prueba de que José había sido despedazado por algún animal feroz.

Aquello fue en realidad un atentado contra el amor de predilección de su padre. Hicieron, ensañándose de ese modo con la túnica, más daño a su padre Jacob que, al propio José. De hecho, parece como si una vez realizado este acto, ya calmados, decidieran que, en vez de matarlo, era mejor venderlo y así ganar algo con todo aquello.

Te has dado cuenta que en el Calvario se repite la escena que acabamos de ver: Los soldados, después de crucificar a Jesús, tomaron su ropa e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y a parte la túnica; pues la túnica no tenía costuras (Jn 19,23) Aquella túnica, según una tradición cristiana, estaba hecha por las manos de su Madre, sus hilos habían sido trenzados con el amor de predilección de su Madre… Tu y yo con nuestros pecados, hemos vuelto a crucificar a Jesús, y como los hermanos envidiosos de José, hemos roto su ropa y profanado esa túnica expresión del amor de predilección de Dios por su Hijo.

Hay una línea que separa lo que es de Dios y lo que es del hombre. Esa línea es la línea de lo sagrado y lo profano. Cada pecado consiste en trasgredir esa línea, en profanar lo sagrado. Aquellos hermanos de José, no contentos con el amor que les tenía a ellos su padre, quisieron robar a su hermano el amor de predilección del padre. Y se atrevieron a traspasar la línea que no les correspondía, y robar algo que no les pertenecía. Igual hicieron los jornaleros de la parábola: “este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia”, no les basta su jornal, quieren la herencia del Padre.

 La Virgen María está en el Calvario, quieta, sin moverse, quisiera traspasar esa línea para desclavar a su Hijo y llevárselo con ella, pero no, ella nos enseña a respetar esa línea, la línea de lo sagrado.

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