Cuaresma, un tiempo de especial alegría

Miércoles, 30 marzo, 2011

Seguimos en Cuaresma, un tiempo de especial alegría. Porque convertirnos no solo es dar la espalda al amor propio desordenado -ese afán de imponernos, de querer tener siempre la razón o creernos mejores que los demás, etc-, y  así dar la espalda al pecado. San Maximiliano Kolbe cuando jugaba al ajedrez solía alegrarse mucho de las derrotas. Si le preguntaban por qué se alegraba tanto, daba a entender que al perder podía ejercer su agere contra, es decir, su rechazo del amor propio, para poder volverse plenamente hacia el Señor. A Santa Teresa del Nino Jesús le gustaba contarle a Jesús sus propios defectos con mucho detalle: «¿Es importante, Señor Jesús —pregunta santa Teresa del Niño Jesús— que constantemente tropiece? Gracias a ello veo mi debilidad y eso me reporta muchos provechos. Gracias a ello tú ves, Jesús, cuán mínimas son mis posibilidades y por eso me tomas con mayor deseo en tus manos». Convertirnos es, sobre todo, ponernos en camino a la fuente de la alegría. Es darnos cuenta de que todo un Dios nos ofrece un maravilloso plan de amor redentor y misericordioso. Es advertir que Dios no permitiría el mal en nuestras vidas, si no fuera porque sabe que puede sacar realidades mejores que antes de él. El canto litúrgico del pregón pascual se hace eco de este sentir tan cristiano, cuando grita ¡Oh Feliz culpa! Leer el resto de esta entrada »

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