Momentos críticos

Miércoles, 29 septiembre, 2010

“Auméntanos la fe”Así podríamos resumir el mensaje que nos tramite el evangelio del próximo 27º Domingo del tiempo ordinario.

No se si a ti te habrá pasado alguna vez lo que suelo llamar momentos críticos. Pero a veces, es como si advirtiera con una claridad inapelable que mis seguridades más sublimes y vitales se sostuvieran sobre un puñado de barro frágil y tembloroso que la brisa más suave pudiera derribar… Es como si mis capacidades más nobles y espirituales se tambalearan, amenazando con caerse ante el viento de la contrariedad más ligera o el sufrimiento más leve… Me siento como una especie de gran pirámide invertida, apoyada sobre su vértice. Busco entonces seguridades, un punto de apoyo donde sostenerme. Casi siempre, en esos momentos críticos, es en la fe donde me afirmo: “Auméntanos la fe”

Pero recuerda: ninguna hipótesis, ningún ideal, tiene la densidad necesaria para sostener una pirámide… Las ideas son bonitas, visten bien cuando se trata de lucir bisutería filosófica… pero no pueden sostenernos en los momentos críticos. Otros buscan su apoyo en una criatura: se arrojan en sus brazos y le encomiendan la misión de sostener su vida… Una persona es más sólida que una idea; y muchos veces, lo que no han conseguido los ideales más nobles, lo ha conseguido la ternura de un ser querido. Pero recuerda que las criaturas son débiles como nosotros y no deja de ser injusto pedirle que nos sostenga: “Auméntanos la fe”

Pero recuerda que nuestra fe, nuestro punto de apoyo en los momentos críticos, no es un ideal, ni un credo, ni una moral. Tenemos, desde luego un ideal, un credo y una moral, pero no es el apoyo de nuestra vida. El Único que puede sostenernos de verdad es una persona humana y divina a la vez: nuestro Señor Jesús resucitado. Y en conocerle a Él, en enamorarnos de Él, en refugiarnos en Él y cobijarnos bajo sus alas nos lo jugamos todo en esos momentos críticos.

¿Doctrina? Sí; pero solo doctrina no sirve si no se apoya en la piedad, si no se sostiene sobre el amor que el santo entrega a Jesús. Nuestra fe es razonable, y es bueno saber razonarla, pero no nos ayudará en los momentos críticos si falta el amor. Por eso, hay que formarse -¡sí!-, y mucho… pero sobre todo hay que conocer y amar a Cristo.

Tu y yo aprenderemos hoy de la entrega sencilla de María: Virgen fiel ¡ruega por nosotros! Santa María refugio de los pecadores ¡ayuda a tus hijos!

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 522 seguidores

%d personas les gusta esto: