¡Feliz Pascua de Resurrección!

Lunes, 5 abril, 2010

He estado estos días un poco liado, entre la semana santa y un viaje familiar. Así que aquí os dejo con esta felicitación de Pascua y con una muy buena explicación que hace el Misal del tiempo pascual:

“Concluida la celebración de la Vigilia Pascual, comienza el tiempo de Pascua, que conmemora la glorificación de nuestro Señor Jesucristo, la donación del Espíritu Santo y el comienzo de la actividad de la Iglesia, al tiempo que anticipa en nuestros días la gloria eterna que alcanzará su plenitud en la consumación de los siglos.

El tiempo pascual, esta formado por la cincuentena pascual o cincuenta días que trascurren entre el domingo de Resurrección y el domingo de Pentecostés, constituye un solo y único día festivo: “gran domingo”.

El origen de la cincuentena pascual se confunde con la celebración anual de la Pascua: Pascua apareció como una fiesta que se prolongaba durante cincuenta días (…). Los ocho primeros días de la cincuentena forman la octava de Pascua, que se celebra como solemnidad del Señor. Esta semana -in albis, como se denomina en el rito romano- surgió en el siglo IV por el deseo de asegurar a los neófitos una catequesis mistagógica acerca de los divinos misterios que habían experimentado. El domingo que cierra la semana, “el octavo día” constituye el día más solemne del año litúrgico después del domingo de Resurrección.

La celebración del día conclusivo del tiempo de Pascua, Pentecostés, nació a finales del siglo III. Esta fiesta, que en su día conmemoraba la “semana de semanas” pascual, surgió por influencia de la fiesta judía homónima. En el siglo IV, la fiesta poseía un doble contenido celebrativo: Ascensión del Señor y descenso del Espíritu Santo, como se advierte en los testimonios de la Iglesia de Jerusalén. Sin embargo, poco a poco, el proceso de historificación litúrgica de los hechos salvíficos de Cristo, llevó a algunas Iglesias a dividir la fiesta, celebrando la Ascensión el día cuarenta después de la Resurrección.

(…) Los textos eucológicos de la fiesta de la Ascensión recuerdan el hecho histórico de la subida de Cristo a los cielos, a la vez que fundamentan la esperanza en la segunda venida de Señor y la exaltación gloriosa del hombre La fiesta de Pentecostés, por su parte, muestra la íntima relación entre la Resurrección de Cristo y la venida del Espíritu Santo: todo el tiempo de Pascua es considerado como tiempo del Espíritu. Queda así remarcado el carácter unitario de toda la celebración pascual (muerte, resurrección, ascensión de Cristo y venida del Paráclito, momentos de un único misterio salvíifico divino).

(…) La Iglesia se ve a sí misma como presencia ininterrumpida de Cristo, movida por el dinamismo del Espíritu, en camino hacia su verdadera patria, con la segunda y definitiva venida de Cristo.

Durante el tiempo de Pascua, los cristianos recordarán que la vida nueva iniciada con la celebración de los misterios pascuales debe perpetuarse durante toda su existencia. En medio de las circunstancias ordinarias, los fieles descubrirán la presencia del Señor resucitado que les llama a ser testigos y a dar testimonio de su paso entre sus semejantes, los hombres”

Lo dicho: ¡Feliz Pascua de Resurrección!

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