Agata Mróz-Olszewska nació el 7 de abril de 1982 en Polonia (Dąbrowa Tarnowska), y falleció a los 26 años,  el 4 de junio de 2008 en Breslavia. Voleibolista ganadora de campeonato europeo en 2003 y 2005.

Fue en junio de 2007 cuando tras contraer matrimonio con Jacek Olszewski. Al quedar embarazada se agravó su enfermedad de leucemia (la tenía desde los 17 años) y decidió heroicamente aplazar el trasplante de médula osea hasta que naciera su hija: Liliana. Después se sometió al trasplante pero sufrió una infección que le causo la muerte. Es un ejemplo heroico de amor por un hijo no nacido.

Por la insistencia de un buen amigo, José Luís, que me insistía ayer por teléfono “¡Anda Rafa¡ cuéntanos algo de cómo fue el viaje y las impresiones que tuviste”, he escrito este post.

La salida desde la plaza de san Lázaro de Palencia en autobús estaba fijada a las 6.00 de la mañana. Aunque salimos con algo de retraso, a las 6.30 el convoy integrado por 4 autobuses (y un microbús) avanzaba repletos de palentinos hacia Burgos por la autovía solitaria. No se divisaba a nadie en el recorrido y durante un buen rato ningún coche venía tampoco en dirección contraria.

La temperatura de 5ºC negativos (y aumentando en lo de negativo) lo decía todo. Pronto empezamos a ver la nieve abundante a los lados de la autovía. El conductor nos tranquilizó cuando afirmó que hasta Vitoria era seguro, pero que a partir de ahí, ya se vería.

Cerca de Vitoria estuvimos parados un buen rato y los más pesimistas pensaban que ya no llegaríamos o que no se podría. Pero al cabo los autobuses comenzaron a moverse y aunque tímidamente continuamos hacia san Sebastián. Algunos coches volcados al margen de la autovía nos alertaban del peligro de la situación. Pero allí seguíamos decididos aquel grupo con el deseo en el corazón de llegar y poder estar junto a nuestro obispo.

Al fin llegamos. Eran las 11.30 (unas cinco horas y media de viaje) y aún tendríamos un rato para situarnos en el interior de la catedral y esperar a la Misa. Nos avisaron de que la catedral del Buen Pastor estaba llena y que nos sería difícil encontrar sitio. Así fue, pero con un poco de paciencia se fue situando cada uno donde pudo.

La Misa empezó con cantos en vascos. Unos 30 obispos y pienso que más de 200 sacerdotes estaríamos allí. El Nuncio y don José María Uriarte acompañaban al nuevo obispo de san Sebastián.

Palabras de acogida, discursos… Y tras leer el documento de nombramiento, un aplauso largo, largo… No se si sería de cerca de ocho minutos, pero podía haber durado un par de horas… Parecían gritar desde las manos rojizas que estaban felices con aquel nombramiento, que le aceptaban y aceptaban como el legítimo representante de Cristo en la Iglesia de san Sebastián… Fue impresionante… No había forma de parar aquello, hasta que el mismo D. José Ignacio intervino agradeciendo aquella manifestación de cariño y dirigiendo la ovación a la gloria de Dios. No quería el –decía- como tampoco le ocurrió al borrico a la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén llegar a pensar que eran por él, y no por Cristo-Jesús a quien el llevaba en sus lomos.

Hubo ciertas interferencias sonoras durante algún momento de la celebración… pero poca cosa. La homilía, sencilla y brillante a la vez, no carente de cierto buen humor como le caracteriza.En este enlace tienes la homlia completa: Homilía de José Ignacio Munilla Aguirre en la toma de posesión de la Diócesis.

Al final de la misa, un largo pasillo para despedirse. Saludo de despedida que se prolongó cerca de dos horas.

A don José Ignacio se le veía feliz. Estaba de nuevo en su tierra natal

Desde aquí nuestro agradecimiento por la labor realizada en Palencia y desearle una fructífera etapa en su nuevo lugar de trabajo apostólico.

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