“Contracepción de emergencia”

Sábado, 10 enero, 2009

El término «contracepción de emergencia» ha entrado en el léxico corriente en tiempos relativamente recientes. Pero como en la actualidad, esta particular forma de contracepción se encuentra en el centro de una polémica cuyas valoraciones están siendo contradictorias vamos a dedicarle algunos post de los sábados. Comprendo que a alguno se le hará pesado pero ya sabéis de mi afición por los temas bioéticos.

Será con la ayuda del profesor Wilks como comprenderemos que en estos últimos años, se está produciendo un cambio semántico en la definición misma de la concepción. En concreto se está separando conceptualmente el comienzo de la vida humana de su vínculo natural con la fecundación, retrasándola al momento en que se produce la implantación del embrión en el útero materno.

Este cambio de significado es debido no a un avance en el conocimiento científico sino a una estrategia de justificación legal de las técnicas de fecundación in vitro. El cambio semántica ha venido acompañado por la creación de este otro: «pre-embrión » (que designa al embrión entre el momento de su formación –fecundación- y el momento en que se implanta en el útero). Según esta nueva terminología, destruir este embrión -es decir, el embrión humano antes del decimocuarto día de su desarrollo- entraría en el campo de la simple contracepción, aunque, en realidad, se trata de un aborto.

Gracias a este, por llamarlo de algún modo, truco lingüístico, se hace pasar hoy la «píldora del día después» como simple anticonceptivo, y se habla de «contracepción de urgencia» para definir su efecto. La realidad es que la eficacia de esta “contracepción de emergencia” depende, en gran parte, de su acción abortiva, en la medida en que puede impedir la anidación del óvulo fecundado. Veremos en este apartado alguno de estos temas poco apoco.

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