PARA ALGUNOS es la prueba de la debilidad de su juicio y un buen ejemplo que evidencia su absurda tendencia a soñar despiertas.

SIN EMBARGO, las mujeres que, con gran fre­cuencia, acumulan las obligaciones del trabajo, las tareas del hogar y el cuidado de los hijos, entre los cuales cabe incluir a su marido, viven las realidades cotidianas más crudamente que los hombres.

POR ESO OTROS ven en esta actitud una consecuencia muy distinta. Y es que, todas las mujeres tie­nen vocación de princesa… Si, todas están llamadas a serlo, y deberían llegar a serlo, al menos, en sus casas… Y aunque ellas no aparezcan en la vida pública o en las revistas ilustradas como tales, en cualquier caso, decía, casi todas las mujeres son mucho más princesas que esas centelleantes “princesas de revistas”, porque ellas, sí que saben soñar.

Cfr. El sentido de la vida

About these ads