Una oleada de alegría

Boys play cricket on the Marina beach in the southern Indian city of ChennaiNo, no me había olvidado de nuestras meditaciones de los miércoles. Aquí va otra. A mi personalmente me ayudan y también me hacen bien. Y con la esperanza de que también puedan ayudarte a ti las preparo. Saludos.

Prov 30, 5-9; Sal 118; Lc 9, 1-6

“Fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes”.

Las palabras con las que Jesús envió a sus apóstoles de aldea en aldea iniciaron en la tierra un torrente de gozo que, desde entonces, no ha dejado de manar inundando festivamente en una oleada de alegría este mundo, tantas veces triste, haciéndole estremecer de contento.

Por donde pasaban los apóstoles quedaba un perfume de dicha que ningún oscuro viento lograba dispersar. No era aquel gozo como la alegría que da el mundo, ni la carcajada fácil de la ebriedad, ni el efímero placer de una pasión satisfecha… Se trataba de algo distinto: era como una paz serena, optimista y fuerte, que manaba por la sonrisa de aquellos labios y se trasparentaba por los ojos de aquellos seguidores de Jesús.

Y ahora te pregunto y me pregunto también yo si, hoy, somos los cristianos esos fieles mensajeros de la alegría que Jesús quería. Por ejemplo, piensa por un momento si hoy quienes se han encontrado contigo en el camino lo han continuado más alegres después de ese encuentro; mira a ver si todos esos enfermos de tristeza, de apatía, de desesperanza, que hoy han estado ya o estarán contigo, se sentirán renovados por una palabra tuya de cariño, o por la luz tu sonrisa, o por una caricia de tus ojos; piensa, por ejemplo, si el nombre de Cristo ha sido, alguna vez al menos, el bálsamo que ha suavizado el dolor de alguna herida… ¿Daremos los cristianos de hoy la talla? ¿Estaremos a la altura de la circunstancia que reclama de nosotros este mundo nuestro? ¿Sabremos dar, alguna vez al menos, de esa alegría celeste que hemos recibido?

Por desgracia mucha gente hoy sigue pensando que ser cristiano es ir por la vida recordándole a la gente lo que no hace bien, corrigiendo o acusando a los demás y haciendo del nombre de Jesucristo una especie de deber penoso. ¡No! No es esto. Las palabras de Jesús del Evangelio de hoy, tienen que resonar con fuerza en nuestros oídos sordos:

“anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes”

¿No oyes? Se trata del pregón del inicio de una fiesta a la que invitar a todas las almas.

Santa María ¡esperanza nuestra y causa de nuestra alegría! Ayuda a tus hijos para que aprendamos a ser felices ya aquí en la tierra y poder así se un torrente de gozo, una oleada de alegría en este mundo nuestro. Te lo pedimos en el nombre de tu hijo Jesucristo.

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5 comentarios en “Una oleada de alegría

  1. Vaya, pero si me lees, que sorpresa!!! Perdona mi impaciencia, es que no sabía que tenías los días puestos por temas, vaya!! que ordenado!!!
    Si cuando vi a Guille pense… Chupete on the rocks, y vi el chupete en un gran vaso con hielo.

  2. Bueno que con esta oleada de alegria, despues de leerlo al dia siguiente he recibido las notas de ingles!!
    Las que necesitaba para entrar!! y me sobra un poquito y todo!!!
    Muchas gracias por mandar los mails y acordarse de rezar por mi!! que se nota!!!

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