La valentía

Lunes, 23 abril, 2007

 

En lo difícil, en toda situación difícil hay una posibilidad de crecer, de llegar a ser mejor, más, eso que se ha de ser; si cedemos ante lo difícil esa posibilidad se pierde… Hacer frente a lo difícil es valentía.
El que aguanta en el peligro, el que a pesar de percibir el mal que actúa en todos los corazones y sabe que algo malo puede ocurrirle en cualquier momento, el que ve su fragilidad y sabe que puede ser herido y advierte la brevedad de su vida que va de camino hacia la muerte, estas cosas que son así y no se pueden cambiar… El que ve esto y le hace frente es valiente.

La valentía de atreverse con la voz íntima en las decisiones grandes. Mucho depende de que elija en mi trabajo según un criterio personal: “esto es lo tuyo, a esos estas llamado, esto es lo mejor para los tuyos; o decidir según un criterio no-personal: “esto promete más dinero, éxito más fácil, mayor influencia. Mucho depende de escuchar o no la voz íntima cuando se trata de una persona, de una amistad, de un amor. Mucho depende de elegir entre algo agradable, que me atrae aunque escucho la voz íntima que avisa de que voy a perder lo mejor: o elegir algo más áspero quizá, más exigente, pero que edifica la vida y enseña responsabilidad.

La valentía de atreverse con la voz íntima también en las decisiones menores, ya que en el fondo toda indicación de la conciencia es llamada de Dios: “pues lo bueno no es sin más lo útil, o lo vitalizador, o el progreso de la cultura, sino la santidad de Dios, que impulsa al hombre a recibirla en su vida y que se encarna en lo requerido moralmente en cada caso. Cada ocasión es una llamada así; pues se nos dirige a nosotros y dice: haz esto… ¡no hagas eso!” (cfr. R. Guardini en “Una ética para nuestro tiempo”).

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