La atracción por las cosas sensibles, cuando nos impulsa a satisfacer las legítimas necesidades, es en sí buena: pasaba Jesús en sábado por medio de unos sembrados; sus discípulos tuvieron hambre y comenzaron a arrancar unas espigas y a comer. Pero no conviene olvidar que tras el pecado original, estamos inclinados a un desordenado amor propio y a buscar en los bienes sensibles la propia satisfacción, ambicionando, con el pretexto de las necesidades, más de lo que nos conviene, y aún en contra del querer de Dios.

Este tiempo nuestro, cuando se concibe la felicidad en el uso y disfrute de la mayor cantidad de bienes y goces, exige del cristiano una vigilancia especial (templanza) para no traicionar el alma misma de nuestra fe. Lo expresaba muy bien Juan Pablo II al referirse al ambiente de materialismo práctico en que vivimos: Leer el resto de esta entrada »

educacion-y-nuevas-tecnologiasEsta entrada es parte de Contemplación y dispersión (santificar el mundo digital).

Formar la conciencia: virtudes

Las virtudes se forman en la familia: las virtudes crecen mediante la educación, mediante actos deliberados y con el esfuerzo perseverante. La gracia divina las purifica y las eleva [1]. Siendo la familia el lugar donde se aprenden las primeras nociones del bien y del mal, los valores y las virtudes, es en el hogar donde los niños deberían aprender a vivir las virtudes. Leer el resto de esta entrada »

Un magnífico vídeo, que nos anima hacer un mayor esfuerzo por comprender a los demás:

The Tree

Viernes, 28 marzo, 2014

Un vídeo sobre liderazgo. Interesante.

imageQué bonito este comentario de Joaquín Navarro a la entrada: ¿Qué hay en la raíz de tanto fracaso matrimonial?. Tanto que lo pongo como entrada y lo hace a título de colaborador que es ya del blog:

Me surgía la siguiente comparación:

El matrimonio es como esas pruebas que acabamos de ver en las Olimpiadas de Invierno para discapacitados. Un invidente, por ejemplo, se lanza a hacer eslalon con la ayuda de otra persona que le sirve de guía. ¿Cómo se puede llegar al final sin el compromiso pleno y la fe de uno en el otro? ¿Cómo se puede cruzar la línea de meta sin depositar la confianza plena de la colaboración mutua entre ambos? No es posible llegar sin el acuerdo tácito previo de la fidelidad absoluta durante la prueba. Leer el resto de esta entrada »

Recuerdos de don Álvaro del Portillo

Miércoles, 12 febrero, 2014

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La fuente… y también el recipiente

Jueves, 6 febrero, 2014

Early+morning+in+Norway+by+Wim+LasscheCuando uno se acerca a una fuente para tomar agua, debe ir provisto de un buen cántaro. Si todo lo que lleva es un dedal, tendrá que conformarse con unas gotas, aunque la fuente mane agua abundante y limpia.

No pudo hacer allí ningún milagro… Y se extrañó de su falta de fe.

El poder de Dios es infinito, como lo es su Amor. Pero, cuando el hombre se acerca a Dios, recibe siempre según su fe. No es lo mismo comulgar atropelladamente en una misa a la que uno llega tarde, y salir corriendo cuando la misa termina, que comulgar cuando uno ha esperado de rodillas el comienzo de la misa, ha asistido fervorosamente a la celebración, y ha permanecido en acción de gracias hasta -al menos- diez minutos después de finalizada la Eucaristía. Es la misma comunión, la misma fuente, pero el cántaro es distinto, y el fruto también.

Procura evitar siempre la rutina. Acércate a Dios cada día con ansias nuevas, con fe renovada y amor ardiente. De este modo, cada minuto de oración surtirá fruto en tu vida y renovará tu alma. Aprende en esto de la Virgen, cuya fe, más que cántaro, fue un océano.

Seguimos poniendo algunas noticias acerca de la beatificación del D. Alvaro del Portillo, el próximo 27 de septiembre en Madrid. Este documental de 30 min. narra la vida de Mons. Álvaro del Portillo. Su infancia en Madrid, su encuentro con san Josemaría y su vida perseverante en la fe. Diversos testimonios trazan con sus recuerdos la personalidad de quien fue llamado por su fidelidad “Saxum”, Piedra.

Tranquilo, que no es molestia

Martes, 4 febrero, 2014

tranquilidad-21[1]Aunque se habla de la «falsa humildad» para referirse a la cobardía o apocamiento, no es la única forma falsa de virtud que encubre un pecado. Existe también una «falsa caridad» que, bajo forma de delicadeza, disimula la desidia y la reviste de consideración: «El sacerdote está muy ocupado, el pobre. No le voy a dar la lata confesándome ahora»… Me lo ha recordado el evangelio de hoy:

Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?

Y, por no molestar, Jairo se hubiese quedado sin hija. Menos mal que le importó poco dar trabajo al Hijo de Dios.

    Lo mismo puede decirse de los sacerdotes: estamos para que nos molesten. Un sacerdote a quien nadie molesta, a quien nadie da trabajo, a quien nadie le cuenta sus penas… es un sacerdote frustrado. Los fieles tenéis la santa obligación de molestarnos, cansarnos, y a ayudarnos a entregar la vida. Y, si no lo hacéis, no os servirá de excusa el no haber querido molestar. Dios mismo quiere que nos molestéis todo lo que podáis, siempre y cuando sea para que ejerzamos nuestro ministerio. Si es para que os ayudemos a hacer la quiniela… Mejor no molestéis. Estamos confesando.

Más, para el que más ama

Jueves, 30 enero, 2014

SwitzerlandHoy nos sorprende el Señor con otra de esas frases difíciles del Evangelio. Se trata de la famosa afirmación: 

Al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

¿No es injusto? ¿No debería Dios quitar un poco al que tiene, para darle al que no tiene? ¿Qué significa esto?

Significa que no sucede con los bienes espirituales lo mismo que con los materiales. Los bienes materiales son escasos, y es justo distribuir. Pero los bienes espirituales son infinitos, y se encuentran al alcance de quien desee obtenerlos. Todos podemos crecer en Amor de Dios.

En los bienes materiales, quien tiene poco desea más, y quien tiene mucho se acaba aburriendo. Sin embargo, en lo tocante al Amor de Dios, quien poco lo ama pronto lo abandona (al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene) y quien lo ama mucho pide que se le dilate el corazón para amarlo más. Dios siempre lo concede: Al que tiene se le dará.

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