Más sobre los brillos divinos

Miércoles, 27 junio, 2012

Ya hemos contado como empezó aquello de los brillos divinos. Pero si abrimos bien, por la fe, los “ojos del corazón” (Ef, 1, 18), y hacemos oídos atentos a las inspiraciones del Espíritu Santo, no es tan difícil encontrar esos brillos que reverberan en las realidades de nuestro acontecer diario. A veces pensamos que se trata de momentos mágicos o especiales. No tiene porque ser así siempre. Ocurre incluso que se percibe el brillo del Amor de Dios en momentos difíciles. Como cuando aquel sacerdote decía:

“Corazón de Jesús, que me iluminas,
hoy digo que mi Amor y mi Bien eres,
hoy (cada día) me has dado tu Cruz y tus espinas,
hoy digo que me quieres”

No nos tiene que dar vergüenza ver que tenemos defectos, si también luchamos toda la vida, hasta el final ¡Eso también es amor! Y si alguna vez cogemos una rabieta, porque no somos como deberíamos ser, y a escondidas lloramos, podemos repetir entonces estos otros versos:  Leer el resto de esta entrada »

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