¿Me seguirías?

Sábado, 18 mayo, 2013

Me recomienda Rosa este vídeo. Me parece que tiene calidad artística, además de envíar un mensaje profundamente cristiano. Un ejemplo de lo que se puede hacer de cara al Año de la fe:

Su primera visita a los museos vaticanos fue allá por 1960. Hoy, muchos años después, aún lo sigue contando. Le llamó mucho la atención una tumba datada muchos siglos antes de Cristo. Dentro de ella se encontraba el difunto y un buen puñado d sus posesiones. Allí, muy cerca de él, un ánfora con granos de trigo… un puñadito. Simiente intacta.

“Pensé entonces -seguía contando- que, si ese grano hubiera muerto hace tantos cientos de años, desde entonces hasta ahora habría dado muchísimo fruto: trigo, panes -¡alimento!-, para pobres, para ricos, para todos… Pero esos granos no quisieron morir. Prefirieron vivir para sí mismos, y están muy bien custodiados, en un museo, muy orgullosos ellos… y muy estériles… ¡¡miles de años de ausencia de fruto!!… por no querer morir”.

Morir es bonito. Darse para alimentar a muchos es muy hermosos. Para que otros tengan vida… Como Pedro, como María… Deja que sea Él quien proponga. Tu escucha y este decenarió habrá dejado su fruto en tu alma.

San Juan lo intuyo con claridad: nosotros le amamos porque Él nos amó primero… Desde toda la eternidad -nos dirá también san Pablo en Ef 1,4-, estamos en la mente de Dios, y ese amor de predilección eterna se plasmó en el tiempo el día de nuestro bautismo, cuando empezamos a ser hijos de Dios.

Mucho antes de todo lo que seamos capaces de hacer, pensar o decir, mucho antes que nuestra fama, sonrisa o buenas obras, muchísimo antes… está el Amor de Dios. Por eso, cuando te preguntes si lo estarás haciendo bien o mal, si respondes a la gracia de Dios o no; siempre que nos cuestionamos sobre el valor de nuestra vida, por lo bueno o lo malo que hacemos o somos… Se nos pasa algo esencial, no nos damos cuenta del valor infinito, incalculable, que supone el valor añadido de que “Dios nos amó primero”. Ese es el verdadero valor de nuestra vida: el Amor que Dios nos tiene.

La vida cristiana no se basa en “hacer cosas buenas”, sino en permanecer en su Amor, permanecer junto a su amor ¿dónde? En la petición, en la adoración, en la oración, en el corazón… Y también en las obras.

Terminamos hoy la tercera estrofa de la secuencia al Espíritu Santo:

Reparte tus siete dones
Según la fe de tus siervos
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo tu mérito
salva al que busca salvarse
Y danos tu gozo eterno

Ni un solo amigo, ni siquiera familiares. Nadie, absolutamente nadie de los suyos acudió al día más importante y solemne de su vida. Fue ordenado sacerdote en enero de 2012 en una pobre y fría región de China continental. La Iglesia católica no pasaba por su mejor momento en sus relaciones con el gobierno local. Se encontraban en estado de máxima restricción y vigilancia milimétrica de los católicos chinos. El obispo les ordenó sacerdotes con un solo mandato: “desde ahora sois sacerdotes, pero no podéis celebrar la Misa bajo ningún concepto. Tampoco solos ni a escondidas, porque tarde o temprano la cosa se sabría, acabaría por ir gente y la crisis sería aún peor. Lamento deciros que no tenéis las licencias necesarias para celebrar los sacramentos, hasta que la situación cambie sustancialmente….”

Mes y medio después, uno de esos sacerdotes chinos pudo celebrar la Santa Misa en Roma. Por primera vez. Nadie estaba presente, bueno quizá algunos rostros desconocidos. Lloró como un niño…, y desde entonces llora cada día delante del altar cuando ofrece el sacrificio de la Misa, mientras piensa en sus compañeros: uno en la cárcel, el otro vigilado, ambos sin poder celebrar. Por eso desde entonces hasta hoy, se estremece cada día y da gracias por el privilegio de representar a Cristo en el misterio más santo que hay sobre la tierra. (Cfr. Fulgencio Espa en Mayo con Él)

La juventud no es la edad del placer -escribía Paul Claudel a Jacques Rivière, un joven inquieto-, sino la edad del heroísmo. Leer el resto de esta entrada »

Decenario al Espíritu Santo (7º día)

Miércoles, 15 mayo, 2013

Cuenta Raúl Guerra en La Gran Vía es New York, como a finales de los 70, dos figuras medio humanas aparecieron caminando por la castiza estación de metro de Gran Vía, en Madrid. Los encargados vieron con asombro como dos seres desnutridos, sucios, sin apenas movilidad y que no parecían humanos llegaban, haciendo enormes esfuerzos, hasta el andén peatonal. Los dos murieron al poco tiempo de un shock anafiláctico al contacto con el aire libre, pero este hecho fue el inicio de un hallazgo increíble.

Por entre los túneles del metropolitano corrían unas galerías por las que se llegaba a unas toperas. Allí se habían ocultado por miedo, durante casi cuarenta años, unos hombres, asustado por la Guerra Civil española. Después de tanto tiempo, llevaban una vida apenas humana: una capa oscura, resultado de la falta de higiene, cubría su piel. Casi no se sostenían en pie y preferían andar a gatas; habían perdido el habla y se comunicaban por gestos y susurros. Se habían alimentado de una especie de galleta, de ratas y otros residuos. Saciaban su sed lamiendo las húmedas paredes de los túneles.

Fueron llevados a la Sierra de Francia, en Salamanca, donde se les intentó rehabilitar sin éxito. Casi no tenían sangre en sus venas, no tenían lágrimas, y demostraban indiferencia hacia estímulos de color y movimiento. Todos murieron, porque después de tantos años de oscuridad e inmundicia, eran incapaces de vivir a plena luz, de respirar aire puro y digerir alimentos sanos. Tan terrible fue su suerte. Tan horrible su situación. (cfr. Fulgencio Espa en Mayo con Él).
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Me he encontrado en el blog de mi amigo Vicente Huerta con este magnífico vídeo del gran Maestro Riccardo Muti sobre el arte de dirigir. Aunque es un poco largo (9 minutos) se hace muy ameno y lo mejor está al final cuando, con mucha elegancia, manifiesta su fe públicamente. A ver que os parece:

“Muchas cosas me quedan por deciros (…) Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, Él os guiará a la verdad plena”. Jesús reconoce que no ha terminado su tarea, que se le han quedado muchas cosas en el tintero. A Jesús, que es Dios y hombre perfecto, el tiempo se le queda pequeño. Y no se impacienta por no poder trasmitirles todo lo que quisiera enseñarles… A Jesús la vida terrena se le queda corta. Y así lo reconoce Él mismo, con total sencillez, cuando se despide de los suyos.

¡Qué humilde eres Señor! Me maravilla la sencillez con la que reconoces tus limitaciones humanas, pero más aún me asombra el modo en el que abandonas a la acción del Espíritu Santo todo lo que sientes que queda pendiente. Sabías que luego, con el Espíritu Santo, se multiplicaría la eficacia y la fecundidad, hablando al corazón de cada hombre

Por contraste, Señor, cuántas veces andamos nosotros nerviosos por un asunto que no termina de solucionarse, o por una gestión importante que hemos dejado a medias, o por un amigo que está necesitado y no termina reaccionar a nuestras palabras… Cuántas veces sentimos cierta ansiedad por terminar todo, por ver que todo “sale bien”…

Vamos a pedirle hoy al Espíritu Santo que aprendamos de Nuestro Señor a ser lo suficientemente humildes como para hacer todo lo posible … y a la vez saber dejarlo todo, absolutamente todo, en manos de Dios. Y recuperaremos la paz. Esa paz que solo tu nos puedes dar.

15 de Mayo 2013 con Mayfeelings

Martes, 14 mayo, 2013

BJ214bOCYAA49QYVen, Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo, Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido, luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo

Recuerda Fulgencio Espa un texto de ya hace más de cien años, en el que un escritor ateo presentaba una escena aún hoy desgarradora. Describía a un hombre entrando con un farol en una gran plaza, diciendo a voz en grito: “¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!… ¿A dónde se ha ido Dios?… Os lo voy a decir… ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros le hemos matado!… Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos”. Aquí el loco se calló y volvió a mirar a su auditorio; también ellos callaban y le miraban perplejos. Finalmente, arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos y se apago. “Vengo demasiado pronto -dijo entonces-, todavía no ha llegado mi tiempo. Este enorme suceso todavía está en camino y no ha llegado hasta los oídos de los hombres” (F. Nietzche, la gaya ciencia).

Parecería como si se hubiera cumplido la profecía de Nietzsche, como si lo sagrado y lo religiosos fuesen reliquias del paso, y se hubiera hecho de Dios una idea vacía, sin contenido real. Por eso tu y yo vamos a pedirle a Espíritu Santo con insistencia que se haga presente en el mundo hoy también! Que venga en nuestra ayuda y en la de tantos hombres que necesitan sentir su efecto. Que necesitamos su fuerza para combatir la putrefacta profecía de los sembradores de muerte. Por eso, tu y yo repetiremos de memoria muchas veces estos días:

Ven, Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido,
luz que penetras las almas,
fuente del mayor consuelo

Gestos del Papa Francisco

Lunes, 13 mayo, 2013

Los gestos del Papa Francisco son abundantísimos, Esta vez trataremos de cómo nos ayuda a encontrar en él al Dios cercano y humano, tan característico del cristiano. Aquí le vemos abrazando a un pequeño y en esta otra foto firmando una escayola a una niña. Dos gestos encantadores por su humanidad y sencillez. En su twitter Francisco escribe: El Espíritu Santo nos hace ver de modo nuevo a los demás, como hermanos y hermanas en Jesús, a los que hemos de respetar y amar.

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