Más o menos así era el relato que  escuché hace años, y que pienso sigue siendo actual:

Un hombre cae en un agujero hondo y oscuro, rompiéndose al caer brazos y piernas. Pronto se escuchan sus gritos de dolor pidiendo ayuda. Por casualidad pasa por allí Confucio, el gran filósofo chino, que mirando al fondo del pozo, dice a aquel hombre: “Amigo, permíteme darte este sabio consejo: si algún día logras salir de ahí, ten cuidado de por donde andas para que no vuelva a sucederte lo mismo”. Dicho esto se marcho.

Poco después se acercó Buda por allí, el cual al ver al hombre le dijo: “Amigo, necesitas ayuda. Si puedes hacer tu parte, podré ayudarte. Intenta, controlar con tu mente el dolor y subir un poco a ver si te alcanzo con mis brazos”. Pero aquel hombre con sus piernas y brazos rotos fue incapaz de moverse. Entristecido, Buda se marchó de allí. Leer el resto de esta entrada »

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