Ramón J. Sender: Requiem por un campesino español, Ed. Destino, Barcelona 1977.

La obra literaria: se trata casi de una narración, apenas llega a ser una novela corta y tampoco parece un ejemplo de arte literario. Podría encuadrarse dentro del realismo español tradicional, costumbrista o social. Los rasgos líricos son comunes a casi todos los escritores de la primera parte del siglo XX.

La técnica: contrapunteado del presente estático y de un pasado que es la anécdota principal del libro. El sacerdote Mosén Millán espera en la sacristía a los fieles para la Misa de Requiem del campesino español, Paco el del Molino. En ese silencioso esperar de la sacristía se recuerdan, paso a paso, los escalones vitales que conducen a la muerte del campesino.

El argumento: es casi lo que se acaba de relatar. El pueblo en el que sucede la acción tiene unos territorios que pagan a un lejano duque. Paco-niño será monaguillo de Mosén, y, muy pronto, manifestará una singular preocupación por el sufrimiento de los pobres: esta piedad infantil será después ímpetu revolucionario contra el duque y los cabecillas fascistas que persiguen a los republicanos que derrocaron a la monarquía.

Momento histórico: La acción, pues, transcurre a lo largo de la Monarquía de Alfonso XIII, la República y el Levantamiento con los asesinatos; uno de ellos es el de Paco. Leer el resto de esta entrada »

¡Viva la vida!

Viernes, 26 septiembre, 2008

Hoy es viernes y sigo buscando un buen libro para comentar como solía hacer este día. Me parece que ya lo he tengo casi decidido. Pero mientras tanto, aquí va este vídeo que me han enviado.

Aquí pongo el enlace a un vídeo que existe en youtube: Está narrado por Eduardo Verástegui; resulta tan duro verlo que está recomendado para personas adultas,. El que quiera verlo puede encontrarlo aquí y también aquí.

En estos enlaces encontrarás información detallada sobre la realidad del aborto:

¿Las revoluciones?

Lunes, 28 julio, 2008

ALGUNOS DICEN que la verdadera causa de todas las revoluciones ha sido a miseria de los pueblos y la ofensa hecha a la dignidad humana. En 1789 el pueblo de París tenía hambre, y estaba harto de la bondadosidad de las personas que alardeaban de ser biennacidas, como si los demás fueran malnacidos o algo así como echados al mundo. En 1917, fue el sufrimiento del pueblo ruso. En 1930, fue la dignidad ofendida del pueblo alemán. Este es el verdadero sentido de la revolución: modificar bruscamente el curso de la historia. Por eso, los golpes de Estado, los levantamientos militares, las destituciones de unos príncipes por otros y las diversas formas violentas de ambiciones de poder no merecen el nombre de revoluciones porque no aportan ningún cambio profundo a la vida social.
SIN EMBARGO, en un análisis más cuidadoso advertimos que aunque la miseria y la dignidad ofendida expliquen las revueltas no explican las revoluciones verdaderas.
EFECTIVAMENTE, si nos fijamos con atención observaremos que todas las revoluciones modernas tienen un matriz común, más lejana, más metafísica y generalmente inadvertida. Por ejemplo, la Revolución francesa, en realidad no comenzó en 1789 sino mucho antes, hacia mediados del siglo XIII, cuando la historia dejó de dar vueltas alrededor de Dios para girar en torno al hombre. El arte lo expresó genialmente al pasar del estilo románico al estilo gótico: el arco apuntado marca la ruptura de la alianza. “La bóveda románica englobaba simbólicamente el cielo y ofrecía a Dios la apacible morada de una geometría acogedora y simplificada. El impulso gótico obedece, en cambio, a otra inspiración muy distinta: es el hombre que sube hacia el firmamento sin que se pueda afirmar con certidumbre si lo hace para devolver a Dios su visita a Belén o para asegurarse de que no existe” (cfr. André Frossard).
La historia posterior no ha sido más que el lento e irresistible proceso evolutivo de toda aquella mutación, a partir de la cual el hombre, que amaba a Dios y por eso le buscaba, ya no se buscará más que a sí mismo: “seréis como Dios”.
Todas las revoluciones verdaderas han tenido y tendrán un origen puramente espiritual. Y según todo esto ¿Cuál será la próxima revolución verdadera? Algunos dicen que será, cuando el hombre, cansado de buscarse a sí mismo y después de haber repetido durante siglos que «Dios ha muerto», decida ir a buscarle en unas nuevas catacumbas.
Cfr. El sentido de la vida

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