A continuación copio algunos párrafos de este interesante artículo El conformismo intelectual sobre las bodas gays, de la colección que presenta Aceprensa sobre este tema:

Desde las revistas a la publicidad, de la TV al cine, ya se trate de anunciar un perfume, un reloj o un film popular, “predomina por todas partes la más intrigante ambigüedad de los cuerpos, a menudo de rasgos alusivamente hermafroditas, semidesnudos, puestos uno junto al otro sin distinción de sexos. Y además todo terriblemente ‘moderno’, objetivamente cautivador (…); nunca una familia, un anillo de bodas”. Este es el proceso interno que desvela el mundo de la imagen y la publicidad: “el parámetro revelador de las imágenes, en el lenguaje de la publicidad que remite obviamente al ámbito supremo que es la economía”.

La publicidad remite a la economía, donde la atención al sector homosexual se ha convertido en la base de florecientes negocios. Citando datos de la prensa, Galli recuerda que los mayores bancos rivalizan en lanzar iniciativas pro gay: JP Morgan patrocina el gay pride en Londres y Nueva York; la banca londinense Lloyd se ufana de que dentro del grupo trabajen 2.500 homosexuales y transexuales; el administrador de Goldman Sachs hace un anuncio en TV a favor del matrimonio gay porque ‘la tolerancia es un buen negocio’. En cambio, no se sabe de ningún presidente de gran empresa que se haya dejado ver en el Family Day, apostilla. Leer el resto de esta entrada »

Este artículo lo he leído en Aceprensa y recoge un artículo que a su vez publicó Michael Cook en MercatorNet.com. Michael Cook es el editor de esa web.

Antes o después, tenía que ocurrir. En Estados Unidos ha surgido un foro donde las personas concebidas mediante técnicas de reproducción asistida –sobre todo, a través de donantes de esperma o de óvulos– puedan decir lo que piensan sobre esta aventura tecnológica. Ya había muchas webs donde las madres que recurren a la fecundación in vitro (FIV) podían compartir sus emociones, pero hasta ahora las de los concebidos por donación importaban más bien poco.

Alana S., de 24 años, es una escritora y música de San Francisco. Nacida de un donante anónimo de esperma, acaba de lanzar The Anonymous Us Project. Se trata de una página web (AnonymousUs.org) en la que invita a padres e hijos a contar sus historias, ya sean positivas o negativas.

“Me hace sentirme extraña pensar que mis genes son la suma de los de dos personas que nunca se quisieron y ni siquiera se conocen”

Alana S

Alana calcula que sólo en Estados Unidos nacen cada año entre 30.000 y 60.000 hijos de donantes de esperma. Mientras que la industria de la reproducción asistida se embolsa anualmente 3.300 millones de dólares, poco se sabe acerca de las experiencias de esos niños y en qué tipo de adultos se convierten. El dolor y el resentimiento desvelado en algunas de estas historias provocan desconcierto.

En Estados Unidos, la industria de la FIV ha hecho lo imposible por evitar que los donantes dejen de ser anónimos, pues es sabido que entonces se produciría una estampida de donantes de la noche a la mañana. Resulta difícil imaginarse a un estudiante universitario que veinte años después esté deseando que le llame por teléfono un hombre o una mujer que asegura ser su hijo.

En Gran Bretaña, se suprimió el anonimato de los donantes en 2005, permitiendo así que –una vez cumplidos los 18 años– los nacidos de donantes puedan ponerse en contacto con sus padres biológicos. Como consecuencia de ello, ahora muchas clínicas de FIV británicas se quejan de que ya no tienen suficientes donantes de esperma para sus clientes.

Por eso están presionando para que vuelva el anonimato e incluso que las donaciones de óvulos y esperma sean retribuidas como en cualquier mercado sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Los nacidos de esas “donaciones” pueden estar tranquilos, pues –según argumentan las clínicas– la mayoría de los padres de los hijos concebidos con donantes nunca les cuentan la verdad sobre sus orígenes.

Recientemente varias películas han abordado este tema. Ahí están The Switch (Un pequeño cambio), protagonizada por Jennifer Aniston, o The Back-Up Plan (El plan B), con Jennifer López; ambas películas se toman a broma la donación de esperma. Otras, como Los chicos están bien –el caso de una pareja de lesbianas que tienen dos hijos por inseminación artificial–, lo hacen con un poco más de seriedad. Pero todas pasan de puntillas sobre el dolor que provoca el hecho de descubrir que tus padres no son en realidad tus padres.

“No todos los hijos nacidos así estamos bien”, dice Alana S. “Muchos de nosotros queremos hablar sobre nuestro dolor, pero no deseamos exhibirnos ante las cámaras ni pretendemos herir a nuestros padres”.

Alana constata que muchos adultos concebidos por donación quieren mejorar las prácticas y las políticas que rodean a la FIV, pero temen salir a la luz o crear conflictos de lealtad a sus familias. Es de esperar que AnonymousUs se convierta en “una herramienta para que padres y políticos se replanteen sus decisiones y dejen de inclinarse de forma sesgada por las demandas de las clínicas y de los vendedores”.

Testimonios inquietantes Leer el resto de esta entrada »

“Blood money”

Sábado, 12 septiembre, 2009

Leo en este artículo: “Blood money”, una película que denuncia el negocio del aborto, que Hollywood produce por primera vez un filme que denuncia explícitamente el negocio del aborto. Dirigida por David K. Kyle, ‘Blood Money’ se ocupa de temas distintos relacionados con el aborto en los EEUU, desde el polémico caso de Roe contra Wade o de Planned Parenthood, donde una de sus miembros describe la avaricia y el ansia de dinero de los centros abortistas:

“Teníamos un plan completo para promover el aborto y lo denominamos ‘educación sexual’. El plan consistía en romper con la inocencia natural de los jóvenes, separarlos de sus padres y sus valores y convertirlos en expertos en sexo en sus propias vidas para que vinieran a nosotros, donde les daríamos pastillas anticonceptivas de baja dosis para que las chicas quedasen embarazadas o condones defectuosos. La meta era de tres a cinco abortos por cada joven entre los 13 y 15 años”.

La película refleja el hecho científico que demuestra que la vida comienza en la concepción, y de cómo afecta el aborto a las mujeres que han hecho al menos uno. El objeto es comprender mejor esta cruda realidad que lleva cada año a más de 3.500 mujeres norteamericanas a abortar. El filme, que se halla en postproducción, incluye entrevistas con los líderes del movimiento provida y con mujeres que han abortado alguna vez en su vida.

Para Kyleel aborto es un negocio para las clínicas abortistas y tiene trágicas consecuencias para la mujer aunque se vende como una solución para que desaparezca el problema, el feto. El director añade que “hay que conseguir que aflore la verdad para salvar a los no nacidos.

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