La anciana y el alacrán

Martes, 28 febrero, 2012

El famoso investigador del proyecto genoma humano, Francis S. Colling, hablando del altruismo como una forma de amor desinteresado, narra la siguiente historia de la hermana Joan Chittister, monja benedictina:

Había una vez una anciana que solía meditar a las orillas del río Ganges. Una mañana, al terminar su meditación, vio a un alacrán que flotaba indefenso en la fuerte corriente. Conforme el alacrán se acercaba, quedó atrapado en unas raíces que se extendían dentro del río. El alacrán luchaba frenéticamente por liberarse, pero cada vez se enredaba más. Ella inmediatamente se acercó al alacrán que se ahogaba, quien en cuanto ella lo tocó, la picó. La anciana retiró su mano, pero apenas recuperó su equilibrio, nuevamente trató de salvar a la criatura. Cada vez que ella lo intentaba, el alacrán la picaba tan fuerte que su mano se llenó de sangre y la cara se le descomponía por el dolor. Un hombre que pasaba vio a la anciana luchar contra el alacrán y le gritó: “¿Estás loca? ¿Quieres matarte por salvar a esa cosa odiosa?” Viendo a extraño a los ojos, la anciana respondió: “Si la naturaleza del alacrán es picar, ¿por qué debo negar mi propia naturaleza de salvarlo?”

Éste puede parecer un ejemplo más bien drástico, no muchos de nosotros nos colocaríamos en peligro por salvar a un alacrán. Pero seguramente la mayoría de nosotros hemos sentido en algún momento una llamada interior para ayudar a un extraño en necesidad, aun cuando no parecería haber ningún beneficio personal; y si hemos actuado ante ese impulso, la consecuencia fue un cálido sentido de “haber hecho lo correcto”. Leer el resto de esta entrada »

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