La Cuaresma es solo para pecadores

Sábado, 8 marzo, 2014

Natural PhenomenaLa reflexión de hoy, ya siento el retraso, de mano de José-Fernando Rey:

El pecado es el peor de los males. Es peor que la muerte, porque la muerte acaba con el cuerpo, que un día resucitará, pero el pecado mata el alma y le roba la vida eterna. No se puede amar al pecado; es odioso en sí mismo.

    Sin embargo Dios, que saca bienes de los males, ha tomado ocasión en el pecado para manifestar su misericordia. Cualquiera que, tras haber pecado, levantase los ojos al Cielo, vería cómo Dios le sonríe con ternura y dolor. Y comprendería que tanto le ama su Señor que no ha dudado en enviar a la Tierra a su Hijo para salvarlo a él, un pecador.

    No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.

Si eres pecador, como yo, enhorabuena. No te felicito por tu pecado; por él te compadezco. Te felicito porque Dios te ama, y porque es tan grande su misericordia que lavará tus pecados en la sangre de su Hijo. Así te invita a convertirte.

    Pero si no tienes pecados, si no necesitas confesarte, si son los demás los que no te comprenden o te tratan mal… Tu cuaresma termina hoy. Que ayunen otros.

WaveComo decíamos, el miércoles de ceniza comenzaba un tiempo apasionante. Y vamos a intentar poner alguna reflexión cada día en torno a la Cuaresma. Ayer ya nos la puso, nuestra colaboradora Rosa en su comentario, y hoy os dejo con estas palabras de José Fernado Rey Ballesteros, que le hemos “adoptado” en el blog como uno de nuestros mejores colaboradores:

Como la ceniza, los ayunos cuaresmales son expresión de una santa tristeza. Por eso, para que esas prácticas no se conviertan en un ritualismo vacío, debemos poner el corazón a tono con lo que hacemos. Debemos sentir con la Iglesia, para que después, al obrar con la Iglesia, nuestros gestos tengan pleno sentido.

Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.

Nuestros pecados han expulsado al Verbo encarnado de la faz de la Tierra clavándolo en una cruz. Estamos tristes, lloramos, y no comemos, porque nuestro dolor no admite más consuelo que el de la Misericordia divina.

Toma nota: si quieres ayunar bien, mira hoy hacia la Cruz. Mírala con amor y dolor. Implora la gracia de una verdadera compunción. Ayuna desde esa santa tristeza, y tu ayuno será un grito que, unido al de Cristo, rasgará las nubes.

En cuanto a la abstinencia de carne de los viernes de Cuaresma… Es un gesto sencillo, que todos podemos hacer sin excesivo esfuerzo, y que, por eso, tiene la virtud de unirnos a todos en la misma mortificación. No es, por tanto, ninguna tontería. Nos hace Iglesia y nos une a la Iglesia. Guarda bien esa abstinencia.

Hoy comienza un tiempo apasionante

Miércoles, 5 marzo, 2014

miercoles-de-ceniza-primer-dia-de-la-cuaresma-367227_400_215_1El tiempo que hoy comienza es una estancia de cuarenta días en el Desierto, a solas con Cristo. Es un gran retiro de dos amigos que buscan la intimidad para conocerse. Eso harás en Cuaresma: conocerlo y conocerte Seguirás haciendo lo mismo de siempre, pero tus ojos, en lugar de andar pendientes de lo que ocurre fuera, estarán fijos en lo que sucede dentro, en lo escondido.

Tu limosna quedará en secreto… Reza a tu Padre, que está en lo escondido… Que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido…

Allí vamos, a lo escondido. Pero lo escondido está dentro, en el alma. Son días de recogimiento, de mayos silencio.

Allí, en lo escondido, ofrecerás tu vida en limosna (cuidando tu plan de vida con esmero, generosamente). Allí orarás, y te escuchará Dios. Allí ayunarás, y te alimentarás de su Palabra. Y, desde esta página, procuraremos irte proporcionando alimento, como los cuervos a Elías, para que no tengas que salir, si no quieres.

¡Vamos!

Autor:  Colaboradores del blogJose-Fernando Rey Ballesteros

Miércoles de ceniza

Miércoles, 22 febrero, 2012

“Convertíos a mí de todo corazón: con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones, no las vestiduras, convertíos al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso”, leemos en la Primera lectura de la Misa de hoy. Y cuando nos imponen la ceniza se nos recuerda: “Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir”. Acuérdate… Cuantas veces olvidamos que “de la grandeza del hombre no queda, sin Dios, más que este montoncito de polvo, en un plato, a un extremo del altar, en este Miércoles de Ceniza, con el que la Iglesia nos marca en la frente como con nuestra propia substancia (Leclerq, Siguiendo el año litúrgico).
Comienza la Cuaresma, tiempo de conversión interior y de penitencia para preparar la Pascua del Señor. Pero la verdadera conversión ha de notarse en la conducta, en nuestro trabajo o estudio, en el comportamiento con la familia, en las pequeñas mortificaciones al Señor, que hacen más llevadores los roces de la convivencia diaria. Hoy además, por ser miércoles de ceniza, ofreceremos al Señor una mortificación un poco más especial: el ayuno y la abstinencia.
En la Misa leemos “Os exhortamos, dice, a no echar en saco roto la gracia de Dios (…). Mirad: ahora es el tiempo de la gracia; ahora es el día de la salvación”. Podemos escuchar como el Señor nos dice en la intimidad del corazón: Convierte. Vuélvete a Mí de todo corazón. “Cuando uno de nosotros reconoce que está triste, debe pensar: es que no estoy suficientemente cerca de Cristo. Cuando uno de nosotros reconoce en su vida, por ejemplo, la inclinación al mal humor, al mal genio, tiene que pensar eso; no echar la culpa a las cosas de alrededor, que es una manera de equivocarnos, es una manera de desorientar la búsqueda” … “Cuando alguien diga: “Yo tengo una pereza irremediable, yo no soy tenaz, yo no puedo terminar las cosas que emprendo”, debería pensar (hoy): “Yo no estoy lo suficientemente cerca de Cristo”. Por eso, aquello que cada uno de nosotros reconozca en su vida como defecto, como dolencia, debería ser inmediatamente referido a este examen íntimo y directo: “No tengo yo perseverancia, no estoy cerca de Cristo; no tengo alegría, no estoy cerca de Cristo”. Voy a dejar ya de pensar que la culpa es del trabajo, que la culpa es de la familia, de los padres o de los hijos… No. La culpa íntima es de que yo no estoy cerca de Cristo. Y Cristo me está diciendo: ¡Vuélvete! “Volveos a Mí de todo corazón!”. (A.M. Gª Dorronsoro, Tiempo para creer).

Como cada jueves, aquí te pongo una breve reseña sobre la audiencia general de ayer miércoles de ceniza en la que Benedicto XVI, dirigió estas palabras  a los peregrinos de lengua española, saludando y resumiendo su catequesis:

Queridos hermanos y hermanas:
Con la imposición de la ceniza, damos inicio al tiempo de Cuaresma, un autentico itinerario espiritual que nos prepara para celebrar el misterio pascual de Cristo. La ceniza nos recuerda nuestra condición de criaturas, al mismo tiempo que se nos invita a la penitencia y la conversión, para que, tomando la cruz de cada día, sigamos al Señor, y lleguemos así con Él a la victoria de la vida y del amor. En la acción litúrgica, Cristo se hace presente por medio del Espíritu Santo, nos introduce en su escuela, nos permite recorrer los eventos que han traído la salvación y nos hace participar en su muerte y resurrección. Los domingos de Cuaresma guían al creyente a reavivar el don del Bautismo con unas catequesis particularmente sugestivas, en las que se anuncian las exigencias y los esfuerzos que están en la base de la vida cristiana, para renovar la opción definitiva por Dios. Este itinerario cuaresmal está también caracterizado en la tradición de la Iglesia por el ayuno, la limosna y la oración, como prácticas externas que, con la ayuda de Dios, deben dar vida a una realidad interior: nuestro compromiso sincero por vivir el Evangelio.

(…) Queridos amigos, en este camino cuaresmal, os invito a acoger la invitación de Cristo a seguirlo de un modo más decidido y coherente, renovando la gracia y los compromisos bautismales, para que revistiéndoos de Cristo, podáis llegar renovados a la Pascua y decir con san Pablo “vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20). Deseo a todos un santa Cuaresma.

Cfr. texto completo de la audiencia general

Otra noticia: Publicación de la segunda parte de ‘Jesús de Nazaret’, donde el Papa exculpa al pueblo judío de la muerte de Jesús y recuerda que para los cristianos su sangre es reconciliación, sin venganza ni castigo

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