Esta historia fue la ganadora del Gran Premio del “Tell It Your Way” (concurso de cortometrajes). Dirigida por Keegan Wilcox

Philips y director / productor Ridley Scott lanzaron un concurso de cine de ámbito mundial denominado “Tell It Your Way” tras su premiado proyecto corto de cine de Cannes Lions “Parallel Lines”. A los participantes se les dio la libertad tomar cualquier tema que quisieran. Sólo había dos reglas: (1) El diálogo podría ser solo de seis líneas (como lo fue en las películas ‘Parallel Lines’), y (2) los cortometrajes no puede exceder de 3 minutos.

Dios nunca se queda dormido

Jueves, 28 noviembre, 2013

luna nocheOtra anécdota para medita acerca de la Presencia de Dios, especialmente en las noches oscuras de la vida:

Una madre y su hija pequeña se preparaban una noche para acostarse. La niña sentía miedo de la oscuridad y estaba algo atemorizada. 
Cuando las luces se apagaron la niña al ver la luz de la luna por la ventana le dijo a su madre: - Mama ¿será la luna como la luz que Dios deja encendida en la noche?
La madre le contestó: -Si, hijita.
La niña volvió a preguntarle: -Y ¿apagara Dios su luz para dormir?
Esta vez la madre puso su mano sobre su cabecita y le dijo: -No, hija mía, Dios nunca se queda dormido.
Estas palabras despertaron la fe de su corazón infantil y dijo: - Pues si Dios esta despierto, entonces, ya no tengo miedo…

Muy bien, por la pequeña: ¡Eso es encontrar la confianza en una seguridad verdadera…!

La huellas en la arena

Miércoles, 27 noviembre, 2013

arenaLa anécdota es bien conocida, pero puede ayudar para meditar acerca de esa cercanía y presencia paterna de Dios en nuestras vidas. Nunca acabaremos de profundizar lo suficiente en el inmenso amor que Dios nos tiene:

Una noche un hombre tuvo un sueño. En él caminaba por la playa junto al Señor. En el cielo se veían reflejadas escenas de su vida. Ante cada escena veía en la arena dos pares de huellas: las de él y las del Señor.
Luego de que pasara ante él la última escena de su sueño, se volvió a mirar las huellas en la arena. Notó que en muchas ocasiones, a lo largo de su vida, sólo había un par de pisadas. Se dio cuenta de que había sucedido en los momentos más tristes y oscuros de su vida. Aquello lo turbó mucho, y le preguntó al Señor: «Señor, esto es porque yo en esos momentos te abandoné ¿verdad?».
El Señor le respondió: «No, hijo mio querido; si te fijas esas huellas están más hundidas que el resto… Es que en aquellos momentos tu estabas más cansado o ya no podías más, y entonces yo te llevaba en brazos».

Él siempre está con nosotros, aun cuando pensemos que le hemos abandonado o alejado, sus brazos siguen sosteniendo la esperanza de nuestro volver al camino que nos lleva al Cielo.

tu caminoTres cruces, tres situaciones, un mismo destino: el Calvario. Dos ladrones cumplen condena; un Dios inocente carga con una la Cruz. Un condenado rechaza la salvación que pasa a su lado. Un Dios salvador promete el paraíso a quien le ruega se acuerde de él… Y tú, ¿quién eres? ¿con quién te identificas?

No queremos que él sea nuestro rey.

No se tú, pero yo quiero que Cristo reine en mi vida. Lo quiero porque he experimentado muchas veces que su reinado es ayuda y consuelo, fuerza y ternura. Lo quiero porque la sumisión a sus mandatos me ha liberado de muchas esclavitudes… He visto a tantas personas gritar en el secreto de su corazón: “quiero ser libre, quiero liberarme de Dios”, – ¡qué extraño! ¿cómo si uno pudiera “liberarse” de la libertad?-,… y luego, ¡qué pena Señor!, los he visto de hinojos ante el dinero, el sexo, el poder o ante la propia imagen. Pero, lo sé también, Señor, en ninguno de esos amos he encontrado amor. Sólo tristeza y muerte. Por eso, grito que ¡yo quiero servir a mi Rey! ¡Al Dios que me libra de mis enemigos! Y si tengo que convertir mi vida en ofrenda, deseo que sea Él quien la reciba, porque sé que solo en Él será una ofrenda de amor y de alegría.

El milagro de Mao

Miércoles, 20 noviembre, 2013

Cuando los sueños de un inocente son arrancados por la injusticia, sólo la fe y la caridad son capaces de cumplir la misión de devolverle la dignidad. El Milagro de Mao protagonizada por Monseñor Kike Figaredo, prefecto apostólico de Battambang (Camboya). Domund 2013

martirio de eleazarAquí os dejo, para que lo leáis con calma, este precisos texto del segundo libro de los Macabeos 6, 18-31, de la Misa de hoy:

En aquellos días, Eleazar era uno de los principales maestros de la ley, hombre de edad avanzada y semblante muy digno. Le abrían la boca a la fuerza, para que comiera carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida.

Algunos de los encargados, viejos amigos de Eleazar, movidos por una compasión ilegítima, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida, preparada por él mismo, y que la comiera haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey, para que así se librara de la muerte y, dada su antigua amistad, lo tratasen con consideración. Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo digna de la ley santa dada por Dios, respondió sin cortarse, diciendo en seguida: Leer el resto de esta entrada »

En el Antiguo Testamento hay auténticas joyas. Relatos que resultan verdaderamente ejemplares, como el de la amistad de Jonatán, un excelente joven, hijo del rey Saúl, y David. He sacado esta historia del breviario (una cosa que rezamos los curas). A ver que te parece.

El rey Saúl estaba enfurecido con su siervo David y ponía a todos contra él, como a un rival de su reino; llegó a asesinar a los sacerdotes, basándose en la sola sospecha de traición; inspeccionó los bosques, buscó por los valles, asedió con su ejército los montes y peñascos, todos se comprometen a vengar la indignación regia; sólo Jonatán, el único que podía tener algún motivo de envidia, juzgó que tenía que oponerse a su padre y ayudar a su amigo, aconsejarlo en tan gran adversidad y, prefiriendo la amistad al reino, le dice: Tú serás el rey, y yo seré tu segundo.

Y fíjate cómo el padre de este adolescente lo provocaba a envidia contra su amigo, agobiándolo con reproches, atemorizándolo con amenazas, recordándole que se vería despojado del reino y privado de los honores.  Leer el resto de esta entrada »

Lo que vale al final

Martes, 15 noviembre, 2011

Alfonso Daudet, en “Cartas desde mi molino“, narra la siguiente conmovedora historia. Al hijo de rey de Francia, al Delfín, le había llegado la hora de morir. El capellán trata de inculcar conformidad y esperanza al niño. Pero el pequeño no entiende que, siendo el Delfín, tenga que morir.

- “Que muera en mi lugar Beppo, mi fiel amigo. Le pagamos bien y, como otras veces, ocupará mi puesto”.

El capellán le dice que la muerte es “personal e intransferible”.

- “Al menos, me pondré mis vestidos de armiño, para entrar en el cielo vestido de Delfín ­replica ingenuamente”.

Nueva intervención del sacerdote. Al fin, llorando y volviéndose hacia la pared, el niño exclama: - “Entonces, ser Delfín, no vale de nada”.

De cara a la realidad de la muerte “Ser Delfín no vale de nada”. Lo que vale es haber sido un buen Delfín. Vale haber hecho bien el papel que nos ha asignado Dios a cada uno. Con la muerte dejamos el papel y todo lo que lo rodea. Solo el cómo lo hayamos hecho, eso nos acompañará eternamente.

Hay cosas que valen más

Miércoles, 2 noviembre, 2011

En un colegio dirigido por religiosas, una niña de catorce años, hizo mal un problema de matemáticas. La monja encargada de esa asignatura le castigó a quedarse en clase durante el recreo para volver a hacerlo.

Mientras ella sola en el aula trataba de resolver el problema, entró una compañera, la más inteligente del curso. Se le acercó, vio que lo planteaba mal y le aclaró como tenía que hacerlo. Ella, muy agradecida, le dio las gracias.

A la noche, la monja se puso a revisar los trabajos del día. Le pidió a aquella alumna brillante, interna en el colegio, que le ayudase a corregir. Al llegar al cuaderno de la amiga a la que intentara ayudarle a la mañana, se llevó una gran sorpresa: no había hecho lo que ella le indicara, lo había entregado mal resuelto, como lo tenía cuando trató de ayudarla. Un tanto desconcertada, le comentó a la monja lo que había ocurrido.

Al día siguiente, la monja llamó a la otra niña y le preguntó por qué no se había fiado de su compañera. Y ella le contestó:

- Claro que me fío. Ya sé que el problema se resuelve como ella me dijo. Pero mi padre me enseñó que cuando saco una nota buena por haberme esforzado, le doy una alegría. Pero si la sacase por haber copiado, sería como si llevara a casa mil pesetas robadas. Por eso no quise corregirlo como ella me apuntó.

No es fácil, pero es una gran lección: inculcar a los hijos que hay cosas de más valor que las notas y que el quedar bien. ¡Preciosa tarea!

A nadie dar por perdido

Viernes, 11 marzo, 2011

Cuenta Fernández Carvajal en su libro “El día que cambié mi vida”, como “a la vuelta de una excursión con un grupo de amigos por el Pirineo aragonés. Mientras bajábamos, nos encontramos con un gran rebaño de ovejas. Al final de todas venía una oveja que renqueaba; tenía una pata rota. Se iba quedando rezagada, muy atrás, y en poco tiempo quedaría desconectada del resto. Sería pasto de los buitres, que acechaban atentos en el cielo.

Nos adelantamos un poco con paso rápido y alcanzamos al pastor. Le hablamos de la oveja con la pata rota y, sin detenerse un instante, aquel hombre respondió:

—Esa es del diez por ciento de pérdidas.

Estaba previsto. Esa oveja estaba sentenciada: se había roto una pata, estaba perdida. Era parte del diez por ciento. Solo tenía ya interés para los buitres carroñeros, que desde las alturas seguían interesados al rebaño. Leer el resto de esta entrada »

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