La amistad verdadera es perfecta y constante
Viernes, 29 junio, 2012
En el Antiguo Testamento hay auténticas joyas. Relatos que resultan verdaderamente ejemplares, como el de la amistad de Jonatán, un excelente joven, hijo del rey Saúl, y David. He sacado esta historia del breviario (una cosa que rezamos los curas). A ver que te parece.
El rey Saúl estaba enfurecido con su siervo David y ponía a todos contra él, como a un rival de su reino; llegó a asesinar a los sacerdotes, basándose en la sola sospecha de traición; inspeccionó los bosques, buscó por los valles, asedió con su ejército los montes y peñascos, todos se comprometen a vengar la indignación regia; sólo Jonatán, el único que podía tener algún motivo de envidia, juzgó que tenía que oponerse a su padre y ayudar a su amigo, aconsejarlo en tan gran adversidad y, prefiriendo la amistad al reino, le dice: Tú serás el rey, y yo seré tu segundo.
Y fíjate cómo el padre de este adolescente lo provocaba a envidia contra su amigo, agobiándolo con reproches, atemorizándolo con amenazas, recordándole que se vería despojado del reino y privado de los honores. Leer el resto de esta entrada »
Lo que vale al final
Martes, 15 noviembre, 2011
Alfonso Daudet, en “Cartas desde mi molino“, narra la siguiente conmovedora historia. Al hijo de rey de Francia, al Delfín, le había llegado la hora de morir. El capellán trata de inculcar conformidad y esperanza al niño. Pero el pequeño no entiende que, siendo el Delfín, tenga que morir.
- “Que muera en mi lugar Beppo, mi fiel amigo. Le pagamos bien y, como otras veces, ocupará mi puesto”.
El capellán le dice que la muerte es “personal e intransferible”.
- “Al menos, me pondré mis vestidos de armiño, para entrar en el cielo vestido de Delfín replica ingenuamente”.
Nueva intervención del sacerdote. Al fin, llorando y volviéndose hacia la pared, el niño exclama: - “Entonces, ser Delfín, no vale de nada”.
De cara a la realidad de la muerte “Ser Delfín no vale de nada”. Lo que vale es haber sido un buen Delfín. Vale haber hecho bien el papel que nos ha asignado Dios a cada uno. Con la muerte dejamos el papel y todo lo que lo rodea. Solo el cómo lo hayamos hecho, eso nos acompañará eternamente.
Hay cosas que valen más
Miércoles, 2 noviembre, 2011
En un colegio dirigido por religiosas, una niña de catorce años, hizo mal un problema de matemáticas. La monja encargada de esa asignatura le castigó a quedarse en clase durante el recreo para volver a hacerlo.
Mientras ella sola en el aula trataba de resolver el problema, entró una compañera, la más inteligente del curso. Se le acercó, vio que lo planteaba mal y le aclaró como tenía que hacerlo. Ella, muy agradecida, le dio las gracias.
A la noche, la monja se puso a revisar los trabajos del día. Le pidió a aquella alumna brillante, interna en el colegio, que le ayudase a corregir. Al llegar al cuaderno de la amiga a la que intentara ayudarle a la mañana, se llevó una gran sorpresa: no había hecho lo que ella le indicara, lo había entregado mal resuelto, como lo tenía cuando trató de ayudarla. Un tanto desconcertada, le comentó a la monja lo que había ocurrido.
Al día siguiente, la monja llamó a la otra niña y le preguntó por qué no se había fiado de su compañera. Y ella le contestó:
- Claro que me fío. Ya sé que el problema se resuelve como ella me dijo. Pero mi padre me enseñó que cuando saco una nota buena por haberme esforzado, le doy una alegría. Pero si la sacase por haber copiado, sería como si llevara a casa mil pesetas robadas. Por eso no quise corregirlo como ella me apuntó.
No es fácil, pero es una gran lección: inculcar a los hijos que hay cosas de más valor que las notas y que el quedar bien. ¡Preciosa tarea!
A nadie dar por perdido
Viernes, 11 marzo, 2011
Cuenta Fernández Carvajal en su libro “El día que cambié mi vida”, como “a la vuelta de una excursión con un grupo de amigos por el Pirineo aragonés. Mientras bajábamos, nos encontramos con un gran rebaño de ovejas. Al final de todas venía una oveja que renqueaba; tenía una pata rota. Se iba quedando rezagada, muy atrás, y en poco tiempo quedaría desconectada del resto. Sería pasto de los buitres, que acechaban atentos en el cielo.
Nos adelantamos un poco con paso rápido y alcanzamos al pastor. Le hablamos de la oveja con la pata rota y, sin detenerse un instante, aquel hombre respondió:
—Esa es del diez por ciento de pérdidas.
Estaba previsto. Esa oveja estaba sentenciada: se había roto una pata, estaba perdida. Era parte del diez por ciento. Solo tenía ya interés para los buitres carroñeros, que desde las alturas seguían interesados al rebaño. Leer el resto de esta entrada »
La piedra en el camino
Jueves, 27 enero, 2011
Sigo adelante con algunas de esas anécdotas tan sugerentes y que andan aquí y allá en internet.
Esta vez se trata de un rey que colocó una roca obstaculizando un camino. Se escondió para ver si alguien quitaba la roca. Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y de sus cortesanos llegaron, la vieron y simplemente la rodearon. Muchos culparon al rey a gritos por no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo nada para sacar la piedra del camino.
Pasó por allí un agricultor cargando una carretilla llena de verduras. Al aproximarse a la piedra, la observó atentamente, dejó la carretilla en el suelo y se dispuso a empujar la pesada piedra hasta la orilla del camino. Después de empujar y fatigarse un poco, lo logró. Pero al recoger su carretilla, le pareció ver algo enterrado donde había estado antes la piedra. Efectívamente, allí asomando había una bolsa. Una bolsa llena de muchas monedas de oro, y una nota que decía: “Este oro es para la persona que remueva la piedra del camino. Firmado: el rey”.
Aquel hombre en su sencillez había comprendido algo que los demás no querían saber. Cada obstáculo puede ser también una oportunidad para mejorar la condición de uno… Por eso, un hijo de Dios, sabe que todo es para bien de los que ama el Señor… Ha de preguntarse cuando llega una dificultad, un sufrimiento, una contrariedad, etc… ¿Qué me pide Dios en esta situación? ¿Qué se esconde tras esta “piedra” en el camino? ¿Qué me irá a dar cuando me pide esto? Pocos aprenden la lección, y prefieren maldecir su suerte, quejarse y lamentarse esterilmente. Pero el hijo de Dios sabe que su destino en la tierra es luchar, luchar por amor hasta el último latido de su corazón. Y sabe que si no es aquí, algún día recibirá el premio de su amor esperanzado.
Después de mucho caminar
Martes, 28 septiembre, 2010

Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta que los tres habían muerto en un accidente. Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición.
La caminata era muy larga, cuesta arriba, el sol era fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron un portón magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada.
- Buen día – dijo el caminante.
- Buen día – respondió el hombre.
- ¿Qué lugar es este, tan lindo? – preguntó el caminante.
- Esto es el cielo – fue la respuesta.
- Que bueno que nosotros llegamos al cielo, estamos con mucha sed, dijo el caminante.
- Usted puede entrar a beber agua a voluntad – dijo el guardián, indicándole la fuente
- Mi caballo y mi perro también están con sed.
- Lo lamento mucho – le dijo el guarda – Aquí no se permite la entrada de animales.
El hombre se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Mas él no bebería, dejando a sus amigos con sed. De esta manera, prosiguió su camino…
Después de mucho caminar cuesta arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por un portón viejo semiabierto. Leer el resto de esta entrada »







